Viernes Santo 2019

By on abril 19, 2019

Perspectiva

Este viernes, algunos recordaremos el martirio y posterior muerte del Hombre más grande de la Historia, piedra angular de la grey y la religión más grande del mundo: la cristiana. Otros simplemente ignorarán la efeméride, por las razones que consideren justificantes.

Resulta interesante como ejercicio mental y moral evaluar el mundo en el que vivimos ahora, e imaginarnos que Jesús apareciera por vez primera entre nosotros, impartiendo su Evangelio y sus dos Mandamientos fundamentales. Es evidente que la Jerusalén en la que Él vivió y la actual, como símil del mundo en que habitamos, han cambiado muy significativamente.

¿Cómo abordaría Jesús los grandes temas que actualmente nos dividen y nos confrontan? ¿Será que el caos que actualmente apreciamos y vivimos existía, aunque en menor grado, en esos días en los que vivió? ¿Será que su manera de abordar los problemas de la época en que vivió tuviera éxito en nuestros días? ¿Quién estaría dispuesto a dejarlo todo y seguirlo, a sabiendas que estaríamos arriesgando la vida? ¿Qué juicio emitiría Jesús sobre todos nosotros y cuánto más inmensa sería su tarea? ¿Cuál sería su opinión sobre lo que sucede en países como el nuestro, sobre las ideologías en las cuales se basan los dirigentes de las naciones del mundo, y que aún no logran solucionar los mismos problemas que Jesús vio y denunció? ¿Cómo actuaría contra todos aquellos que se han valido de Su nombre para obtener beneficios, engañando, imponiendo, aprovechándose?

A todas las preguntas del párrafo anterior habría que agregar el juicio que nos ofrecería sobre la conducta social que presentamos como sociedad, nuestros valores actuales, el accionar de los religiosos y el rol de la religión, en general. Todas son preguntas que invitan al debate y cuyas respuestas no dejarían satisfechos ni a aquellos que estuvieran a favor, ni a aquellos que estuvieran en contra. Lo que es peor, en este escenario imaginario tal vez Jesús fuera acusado de radical, de socialista o de neoliberalista, de reaccionario y, lo más probable, sometido a juicio nuevamente.

¿Aún necesitaría obrar algunos milagros para ser reconocido como el Mesías, el Hijo de Dios? ¿O acaso tan solo sería cuestión de que contara con un adecuado aparato de mercadotecnia y difusión para lograr que Su mensaje sea escuchado y seguido?

El mismo Jesús en aquellos días que vivió advirtió que por su culpa habría aún más división en el mundo, aun en las familias. Su poder de análisis y su visión de la naturaleza humana siempre fueron prístinos. Hemos sido nosotros, sus muy humanos discípulos quienes continuamos cometiendo los mismos errores que Él detectó hace más de veinte siglos, a pesar de Sus recomendaciones y de Sus Palabras.

La tarea que nos dejó aún está pendiente por concluirse.

Desde siempre, reflexionar nos permite identificar en qué lugar nos encontramos con respecto a una situación, para entonces evaluar los cursos de acción bajo el esquema de valores que poseamos, y entonces actuar. Jesús nos dejó abundantes pistas y sugerencias con las cuales podríamos moderar y modificar positivamente nuestro entorno.

Desde esta perspectiva, ojalá y que no únicamente los días de la Semana Santa los dediquemos a reflexionar sobre el mensaje de Jesús de Nazaret, sino todos los días, y que nuestras acciones compaginen con nuestras palabras y pensamientos, para evitar crucificarlo nuevamente. Cada día tiene su propio afán, y cada día construimos el futuro que deseamos con nuestras acciones y nuestros pensamientos.

¡Felices Pascuas de Resurrección!

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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