Una tumba en el olvido

By on noviembre 28, 2019

Una tumba en el olvido (*)

Luis Carlos Sierra Martínez

*Premio al periodismo Heineken 2016, Categoría Crónica.

En estas fechas de días de muertos, cuando las personas acuden masivamente a los camposantos a visitar a sus difuntos, una tumba permanecerá en el olvido, la del asesino serial yucateco Mario Alberto Sulú Canché (a) ‘Matachavitas’, con lo que se cumple el epitafio con que le sentenció su esposa al momento de ser enterrado el 28 de agosto de 2008: ‘Ni creas que te voy a venir a ver’.

Eran las 10 de la mañana, el Sol de verano y la humedad hacían sudar hasta las rocas en la sección K-9 del cementerio de Xoclán, a un costado de las oficinas administrativas; los cuerpos y caras de las ocho personas presentes para despedir al multiasesino estaban bañados en sudor y más los enterradores: Enemías Lara Damián y Freddy Humberto Euán, pero ninguno de ellos derramó lágrima alguna ni suavizó su dura expresión.

A un costado, apartada de los demás, sólo una mujer emitía un apagado sollozo, era la mamá del ‘Matachavitas’, una intendente de una escuela primaria pública de Mérida.

– Es la única que lo ha venido a visitar -relata Freddy Euán-, y quien ha colocado el único adorno en el lugar, esta lata vacía al pie de la tumba, donde a veces pone una veladora al tiempo que le reclama a su vástago: “¡Nunca pensé que fueras así!”

La mujer le ha dado cobijo y alimento a su nuera y sus nietos, quienes nunca han ido a visitar a su papá después del entierro: ‘No entiendo, no sé qué pasó, por qué lo hiciste, cómo fue, si tenías una esposa y unos hijos maravillosos’, le habla con el llanto cortando sus palabras. Sólo está unos minutos y luego se va, como evitando encontrar la respuesta al accionar de su hijo.

La tumba no tiene adorno alguno e incluso es la única del lugar cuya parte superior está descuidada. Al frente aparece escrito a mano el nombre borroso de Mario Alberto Sulú Canché y la fecha de su muerte: 28 AGO 08.

A unos metros, en la cabecera de esa misma sección, está enterrada una de sus víctimas, Alma Lucely Canul Ciau, cuya tumba evita la mamá del multiasesino para no escuchar sus reproches, según relata el empleado municipal.

Pero Alma, quien era estudiante del Cobay, está atenta para que el ‘Matachavitas’ no regrese de ultratumba y busque a otra joven para violarla y matarla a golpes con un madero, como hizo con ella un día de junio de 2007, en un banco de materiales en Chicxulub Pueblo, para luego arrojarla al agua.

O como a principios de 2008 cuando conoció a Leydi Marlene Pech Canul y en camino a Telchac Puerto le pidió que tuvieran relaciones, y como se negó la dejó inconsciente a golpes, la violó, la ahorcó y la enterró, no sin antes quitarle un par de aretes que vendió en Mérida.

La tercera víctima fue exactamente un mes antes de ser enterrado. Conoció en Chicxulub, donde supuestamente fue para de realizar algunos robos, a Guadalupe de los Ángeles Rodríguez Méndez, a quien golpeó, amarró de manos y pies y sació sus bajos instintos. La asfixió con un cable y la enterró en una brecha cercana a la carretera de Chicxulub-Conkal, no sin antes quitarle objetos que vendió por 300 pesos en el Monte de Piedad.

Sulú Canché reconoció en primera instancia haber matado a las tres jóvenes; las dos primeras por impulso y la tercera por los efectos de la droga. Posteriormente se retractó y dijo que sólo había matado a la primera, aunque las investigaciones apuntaban a una cuarta víctima.  Apenas fue declarado formalmente preso, se ahorcó con su pantalón en los baños del Cereso de Mérida.

lucasierramartinez@gmail.com

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