Una Mujer De Enormes Ovarios

By on marzo 20, 2015

UNA MUJER DE ENORMES OVARIOS

La convención nacional de pueblos originarios se anunció con bombo y platillo. Los carteles cubrían las capitales del país y las comunidades. Las asociaciones indigenistas ajustaban sus agendas, redactaban manifiestos y hurgaban en sus cajas de ahorro para obtener los patrocinios necesarios que les permitieran enviar a los jóvenes más sobresalientes de sus comunidades.

Nunca se les ocurrió que la escena sería la de un mundo globalizado. El listado de oradores para la inauguración incluía a varias figuras juveniles del mercado de la música y del arte que nada tenían que ver con los pueblos originarios.

De esta forma, la convención parecía la asistencia a un concierto patrocinado por alguna firma comercial, y los jóvenes interesados en dejar escuchar su voz, siempre trazada desde las minorías, apenas eran el colofón folklorista que el gobierno pensaba presumir al mundo.

Noemí Tuz, de raza maya, recibió el uso de la palabra. Se había ganado esta oportunidad al ser galardonada el año anterior con el premio nacional de poesía indígena. Al subir al estrado desechando el discurso preparado, rechazó tajantemente que los hubieran invitado a un evento disfrazado de convención de pueblos originarios, para ser testigo de la presentación de programas que en nada apoyaban la vida de las comunidades a las que representaba.

Al terminar el discurso, las caras largas de las autoridades, representadas por el secretario de gobernación y cortesanos en representación del presidente de la república, no se hicieron esperar. Noemí bajó del estrado, caminó con firmeza hacia la salida, se despidió tirando las hojas de su discurso al aire, y abandonó el recinto.

La reprimenda de parte del gobierno no se hizo esperar. La prensa minimizó el acto, y días después la persecución contra las comunidades y agencias indigenistas comenzó: los apoyos para el campo se vieron reducidos, las becas a los jóvenes se congelaron, las escuelas en lenguas originarias fueron cerradas, reportándose como en “reestructuración”.

Noemí Tuz fue detenida, acusada de infanticidio. La prensa documentó la historia de un antiguo amante, usado para testificar que ella había recurrido al aborto cuando el producto contaba 14 semanas de gestación.

Los ríos continúan su derrotero de luz, agua y música.

Los pájaros no cesan su trinar y las flores del campo asombran con su belleza.

Pasos adelante, la ciudad se come las sociedades humanas, haciéndoles olvidar la naturaleza.

Adán Echeverría

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