Una luz de esperanza

By on marzo 4, 2021

Editorial

Entramos a otro período anual de la mortal pandemia que continúa con su indeseable presencia entre nosotros. Su mensaje de dolor y muerte ha abierto en este 2021 un nuevo ciclo, registrando el indetenible paso viral por nuestros cinco continentes con alguna esperanza, muy pequeña aún, de acabar con el flagelo.

Los científicos han hallado una vacuna preventiva.

Los gobiernos la vienen aplicando a sus gobernados.

Laboratorios de los países más desarrollados continúan en la búsqueda de una solución final, amplia, definitiva, a su preocupante presencia.

La producción de vacunas es lenta, su aplicación igual.

Los resultados esperados aún tardarán en llegar.

En fechas pasadas, otras pandemias y epidemias nos han puesto a prueba. Y seguimos adelante después de controlarlas y prevenirlas.

Las vacunas, en trance de aplicación mundial, arrojarán resultados -los primeros masivamente hablando- del alcance, oportunidad, operatividad de los gobiernos y resultados al momento que, si aún se estiman moderados, habrán de fortalecerse con el paso de los días.

Estamos ciertos también que en el futuro inmediato aparecerán nuevos medicamentos, como también productos no solo para combatir el flagelo, sino para prevenirlo y erradicarlo en un futuro no inmediato.

Enfermar por COVID aún es problemático.

Las medidas preventivas lo han ido reduciendo, con el corte a las transmisiones mediante el uso de cubrebocas, sana distancia, medidas restrictivas de acceso a eventos, limitación de foros y aforos, uso en todos los espacios con acceso de públicos de gel desinfectante, aspersión de sanitizantes, etc.

No se puede aún paliar la angustia y el dolor, el temor y la inquietud, en toda la población.

Estadios cerrados, cinemas, teatros, templos, vehículos públicos, se ven sujetos a constantes verificaciones sanitarias.

La sanitización ha privilegiado el uso de medidas en favor del sector médico y hospitalario, en reciprocidad a la entrega cotidiana de estos valiosos personajes de la salud pública. Ellos se encuentran en la primera línea del riesgo y ahí continúan.

A ellos gratitud y aplausos. Bien lo merecen.

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