Una llamada secreta y… ¿un pequeño favor?

By on octubre 3, 2019

Editorial

Es un escándalo internacional mayúsculo. La información señala la solicitud expresa de ayuda del presidente del país que se declara el más poderoso del mundo a un gobernante de un país que formó parte de su oponente histórico.

Los Estados Unidos han reconocido que su actual mandatario, el controvertido Donald Trump, solicitó al Presidente de Ucrania, una República de las tantas que agrupaba la URSS, que le hiciera un favor para con ello respaldar su precampaña de reelección a un nuevo mandato presidencial. Trump no especificó a cambio de qué hacía la solicitud –aunque acababan de cerrar un trato sobre armamento– que tenía el fin manifiesto de dañar la precampaña de un posible candidato competidor suyo.

Fueron los servicios de inteligencia y seguridad de los Estados Unidos quienes reportaron tal llamada telefónica y dieron a conocer ante la comunidad norteamericana ese “Quiero que nos haga un favor”.

La Central Intelligence Agency (CIA) confirmó los hechos y declaró que tiene en su poder pruebas fehacientes de la llamada telefónica, en grabaciones oficiales.

El Sr. Trump no ha negado los hechos, pero tampoco ha mencionado en concreto a qué tipo de “favor” estaba refiriéndose.

El actual presidente norteamericano ya se encuentra en precampaña por una reelección, y el “pequeño favor” puede presumirse como una acción que afectara a otros contendientes en la actual precampaña y ambiciones inmediatas.

Lo relevante del caso es que el país supuestamente más poderoso del mundo acuda a un minúsculo gobernante de su otrora principal adversario político internacional, para concertar acuerdos bajo la mesa, oscuros, ladinos y francamente deshonestos, con tal de que el actual presidente se mantenga en el poder, así sea al costo de alianzas contra natura política.

La política norteamericana se encuentra en tiempos previos a unas elecciones presidenciales.

Los partidos demócrata y republicano se alistan para procesos internos y análisis de precandidatos por las próximas elecciones.

Este traspié de Trump ubica al partido republicano en una situación difícil ante los hechos trascendidos, al contar con pruebas firmes de que se trata de su voluntad individual. Peor fuera si la petición hubiera sido previamente consensada con los liderazgos del Partido Republicano.

Se ha intentado apagar este fuego con una llovizna declarativa y excusas ante la fragilidad moral expuesta por el actual presidente Trump.

Rusia ha ganado posiciones por su solidez, algo que su principal adversario mundial parece reconocer cuando acude a pedir respaldo y ayuda a un oscuro gobernante menor bajo la influencia rusa.

El presidente Trump, con casi total certeza, por haber incurrido intencionalmente en este error pudiera no ser de nuevo el candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos Mexicanos.

Y en México, además de editorializar sobre el suceso, nos queda la curiosidad por el “pequeño favor” solicitado a un político adversario de ideas y propósitos como lo es el presidente de una provincia cercana a Rusia.

¿Ingenuidad del Sr. Trump pretender violar la severa vigilancia en su país para diseñar y realizar sus propias jugadas para una reelección?

Se vale especular…

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Diario del Sureste