Un Sol de Esperanza

By on enero 7, 2021

Editorial

El año anterior, 2020, fue de zozobra, dolor, angustia y lágrimas para cientos de miles de familias en los cinco continentes.

En unos más que otros, una pandemia originada por un virus mortal recorrió los espacios habitados de este planeta, agrediendo sin excepciones a todos los estratos sociales.

Aun sin ubicarse el origen del flagelo o sus características, atravesamos por una serie de acciones, la mayoría de prevención o limitación y acotamiento de las zonas críticas más letales o riesgosas.

Los gobiernos de todas las corrientes ideológicas, entre ellos aquellos calificados como grandes potencias mundiales, padecieron el flagelo de manera creciente, echaron mano de sus científicos, investigadores, técnicos y especialistas, sumándolos en una firme línea de defensa a personalidades eminentes, a fin de lograr mayor capacidad de sus industrias y centros de investigación en la búsqueda de formas eficaces de mitigar la pandemia, enfrentarla y combatirla.

El número creciente de las víctimas era un acicate cotidiano para los gobiernos de todos los países, más aún para aquellos calificados de potencias mundiales.

Llevar la tecnología al espacio interestelar con el envío de naves, seres vivos, e incluso seres humanos tuvo un obligado receso o limitación para poder canalizar el conocimiento humano y la tecnología actual hacia un objetivo superior: la búsqueda del fármaco y/o tratamientos más efectivos para preservar la vida humana en nuestro planeta.

Por los medios de comunicación cotidianamente fuimos informados de pequeños avances, como también del crecimiento cotidiano del peligro del virus mortal.

El desasosiego se convirtió en un indeseado invitado en las viviendas de los cinco continentes.

Investigadores serios, instituciones responsables, gobiernos preocupados, fueron avanzando, no al unísono, mas sí consistentemente en esa batalla común contra el virus.

Al fin, en las semanas finales del año precedente, un rayo de luz iluminó la decaída esperanza de la humanidad.

Ya se habían realizado pruebas, aplicado tecnologías de punta y reunido a las mentes más capaces; se contaba ya con una vacuna probada que protegería e inmunizaría a una humanidad fuerte, justificadamente temerosa.

De nuevo la capacidad de los seres humanos, después de un largo año de pesares y dolor, percibe en el horizonte la aparición de un nuevo sol de esperanza.

El paso siguiente será producir masivamente el fármaco en el volumen suficiente para que los países en todo el mundo determinen la mejor forma de implementar su aplicación.

Enhorabuena.

Al inicio de este año 2021, un nuevo sol de esperanza alumbra al mundo.

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