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Ross Ragà
¡Por fin! Hippo decide salir de su estanque, allí es feliz, pero le abruma la misma rutina: comer y dormir, dormir y comer.
Cada noche mamá hipopótamo le cuenta historias de grandes ciudades que hay en el mundo. Hippo escucha e imagina que anda por esos grandes lugares de compra, ¡al fin hembra!
¿Se imaginan cómo sería un día por la ciudad al lado de Hippo?
Llega ese gran día, lunes por la mañana. Hippo se baña en su gran lodo, se pone bloqueador porque el sol está que quema, escoge su vestido rosa, sus lentes, un gran sombrero. ¡Toda una belleza! Sale de compras.
Decide primero pasear por las calles, la gente la mira y le dicen ‘¡Qué bien luces, Hippo!’ Los caballeros le chiflan –fiu, fiu–. Ella se observa en los escaparates, le gusta su apariencia. Sonriente, sigue su andar.
Al entrar a Opera, encuentra el espejo que siempre había querido tener. Le ve el precio y piensa: “Es un poco caro, pero me gusta”. Lo paga y sale de nuevo a la calle. Decide comprar un helado, pide uno doble, de nuez y fresa, delicioso. Sigue su marcha. Un poco cansada, se dirige al parque, se sienta en una banca, saca su libro y se pone a leer Mujercitas, de L.M. Alcott. Estaba absorta en su lectura cuando pasa por allí una niña curiosa, la ve y saluda:
–¡Hola!
Hippo sin levantar la cabeza contesta:
–¡Hi!
–‘Upss, ¿hablas inglés?’, pregunta la niña.
–No, estaba un poco distraída.
–‘¿Por qué andas por aquí tan sola?’, insiste la niña.
–Mamá todas las noches me cuenta historias de grandes ciudades. Hoy decidí salir a conocer una. ¡Qué bien se vive aquí entre tantas tiendas, parques!
–‘¿Gustas de mi helado?’ pregunta Hippo.
–No, porque tengo un poco de tos y no debo comer cosas frías.
–Bueno, ni modo. Que te mejores.
–Gracias.
–‘¿Quieres jugar conmigo?’, dice la niña.
–‘¿A qué?’, contesta Hippo.
–No sé, a las escondidas, ¿qué te parece?
–‘Excelente,’ contesta animada.
Juegan por un par de horas. Cansada, Hippo se despide de la niña y regresa al zoológico, donde se encuentra su mamá, que la ve tan contenta que le pregunta:
–¿Cómo fue tu excursión?
–Muy bien, mamá. Es cierto todo lo que me cuentas de las grandes ciudades. Conocí a Daisy, hasta me dio su WhatsApp. Seremos amigas por siempre.
–¿Sabes, mamá? He decidido no volverme a esconder, saldré y luciré mis vestiditos que confeccionas para mí.
“Drop everything now”. Dejo todos mis temores hoy.
¡Qué bien se siente amarse, aceptarse y decidir hacer grandes cosas!
–‘¿Qué cosas hiciste hoy, Hippo?’ pregunta inquieta su madre.
–‘Hacer amigos y leer un gran libro. Todas las respuestas están en los grandes libros,’ dice decidida Hippo.
–¡Buenas noches!




























