Un asunto de Derecho, no de Moral

By on agosto 1, 2019

Perspectiva

En dos ocasiones los supuestos representantes de la sociedad yucateca, los llamados diputados, han tenido la oportunidad de sumar a nuestro estado de Yucatán a lo que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha considerado como un derecho: el matrimonio igualitario. En las dos ocasiones la votación mayoritaria ha sido un “No”, siguiendo criterios morales en vez de criterios de convivencia humana, ante la protesta de muchos de sus representados y de grupos defensores de Derechos Humanos.

Con su negativa, los diputados han logrado que las parejas del mismo sexo en Yucatán no gocen de los mismos privilegios ante la Ley que las parejas heterosexuales. Esto quiere decir, por ejemplo, que cuando fallezca uno de los miembros de la pareja, si hubieran acumulado bienes mancomunados, el sobreviviente enfrente juicios emprendidos por familiares del difunto por la propiedad, juicios en los cuales pudiera perder todo, puesto que la suya nunca fue una unión “legal” y, por lo tanto, no posee los mismos beneficios y derechos que otras uniones matrimoniales aprobadas por la Ley.

Aquí la gran pregunta que debemos contestarnos los yucatecos como sociedad es la siguiente: ¿quién nos ha erigido como jueces de la manera en que deben vivir los adultos, exponiéndolos al ostracismo y a la pérdida de lo que hayan acumulado durante su vida en pareja?

Tal vez responder esta pregunta resultara más sencilla que responder a qué intereses sirven los diputados, que olvidan que cada vez que votan lo hacen como representantes de los yucatecos de su distrito, y que no deben votar siguiendo su conciencia ni la ideología del partido que representan. Si no son capaces de entender lo que sus representados les piden, pues simplemente no son buenos representantes y habrá que elegir otros.

Indigna, ante todo, la ausencia de argumentos de aquellos que han emitido las negativas. Si hubiera argumentos, tal vez existiría entonces la posibilidad de que unos y otros se sentaran a platicar y pudieran escuchar lo que piensa cada parte a favor y en contra.

De hecho, a mi juicio, esto es lo que los diputados debieron hacer: informarse abundantemente sobre el tema, analizar lo que ha sucedido en otras latitudes y lugares (y ni siquiera tienen que irse muy lejos, que Campeche está a 180 km y no tuvo problema alguno en aceptar el matrimonio igualitario), consultar a sus representados, y entonces emitir su voto.

Todos tenemos amigos y amigas de la comunidad LGBTI+. Todos ellos tienen derecho a formar una relación de pareja, y a crecer dentro de ella, haciéndose de un patrimonio. Trabajan, pagan impuestos, tienen ilusiones. ¿Por qué entonces no pueden tener los mismos derechos y beneficios que otras parejas que deciden unirse? Es injusto lo que viven en nuestro Estado, máxime cuando se ha emitido una recomendación legal al respecto y existe jurisprudencia nacional e internacional que abona en cuanto a reconocerles sus derechos.

Por otro lado, me ha sorprendido gratamente escuchar la opinión de los jóvenes, de los Millennials: están en desacuerdo con lo que hicieron los diputados en el Congreso del Estado. Muy molestos, se están organizando para hacer valer sus derechos en las urnas en las próximas elecciones, así lo han anunciado, con lo que demuestran un alto nivel de madurez tanto social como de entendimiento de lo que deben hacer para que estas injusticias sean corregidas. El Cambio radica en esos jóvenes, van a ejercer su derecho para que se dé y los admiro por ello.

Definitivamente, la Sociedad ha cambiado enormemente en las poco más de cinco décadas que llevo en esta aventura llamada Vida. Me queda clarísimo con la experiencia de los años que el Amor puede manifestarse de muy diferentes maneras y, más importante aún, que no me toca juzgar a aquellos que tengan preferencias sexuales diferentes a las mías.

Desde esta perspectiva, celebro que mis hijos tengan esto bien claro y ejerzan su voz para eliminar esta moderna variante de discriminación. Al mismo tiempo, abrazo solidariamente a todas mis amigas y amigos de la comunidad LGBTI+ que seguramente se sienten decepcionados con el accionar de los diputados yucatecos. Vendrán tiempos mejores, estoy seguro.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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