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Como guionista y amante del buen humor, mi deuda con don Germán Genaro Cipriano Gómez Valdez y Castillo es enorme. Bajo su alter ego, Tin Tan, protagonizó infinidad de películas que arrancan las carcajadas de familias enteras. Diferentes generaciones han crecido disfrutando sus aventuras y riendo con sus creativas e hilarantes ocurrencias.
Su permanencia en la memoria colectiva de nuestro país es entendible: Tin Tan no sólo fue un comediante, fue un innovador cultural que introdujo el lenguaje fronterizo, dignificó la figura del pachuco, mezcló el español con el inglés mucho antes de que el spanglish se popularizara, y llevó al cine una imagen cosmopolita del mexicano, distinta de la del charro tradicional.
Fue un actor total que cantaba, bailaba, improvisaba, imitaba, tocaba instrumentos, dominaba el lenguaje corporal y poseía un ritmo escénico extraordinario. No es casualidad que muchos compañeros de profesión lo recordaran como un auténtico «actor en estado de gracia».
Polémica aparte acerca de quién realmente merece el título de “Rey de la Comedia” en nuestro país, si Cantinflas o Tin Tan, en lo personal no hay discusión posible: don Germán Valdez siempre ha estado a la cabeza, pues su influencia alcanza la música, el habla popular e incluso el doblaje – hasta hoy se recuerda su impecable labor dando voz al inolvidable Baloo en “El Libro de la Selva”.
Si fuera doctor, recomendaría terapias constantes con sus películas más divertidas como “El Rey del barrio” (1949), “Calabacitas tiernas” (1949), “La Marca del Zorrillo” (1950), “El Ceniciento” (1951) y “El Revoltoso” (1951).
Otro factor que inclina mi gusto por Tin Tan son los testimonios de todas las personas que trabajaron con él. Coinciden en los mismos rasgos: su enorme talento, su generosidad, y aquella capacidad de improvisación que hacía inolvidable cada rodaje. Improvisaba constantemente, siempre en beneficio de la película.
También recalcan que Tin Tan poseía una cultura musical enorme, que era un magnífico guitarrista, muy amable y educado, pues trataba con respeto tanto a estrellas como a técnicos y extras, además de tener un carisma difícil de igualar.
Silvia Pinal trabajó con Tin Tan en películas como “El rey del barrio” y “La marca del Zorrillo”, señalando: «Era un actorazo. Cantaba, bailaba; era un actor dramático, muy buen cómico… Además, tocaba estupendamente bien la guitarra, ¡y besaba muy rico!«.
Yolanda Montes ‘Tongolele’ recordaba que trabajar con él significaba estar preparada para cualquier cosa. Según contaba, Tin Tan podía entrar improvisadamente en una escena, comenzar a bailar con ella o modificar el ritmo de una secuencia sin perder nunca la naturalidad. Lejos de molestarse, terminó admirando esa creatividad que hacía cada toma distinta.

Rosita Fornés conservó un enorme cariño por Germán. En entrevistas para el documental dedicado a Tin Tan recordó el ambiente festivo que él generaba, diciendo que era el alma de las reuniones y que irradiaba una alegría contagiosa.
Marcelo Chávez, más que compañero artístico, era su «carnal». Durante más de dos décadas formaron una de las parejas cómicas más exitosas del cine mexicano. Quienes convivieron con ellos aseguraban que la química que se veía en pantalla era auténtica; fuera de cámaras mantenían una amistad inseparable.
Armando Soto La Marina, ‘Zamorita’, recordó la solidaridad de Tin Tan, siempre dispuesto a tender la mano y apoyar a otros artistas cuando llegaban a México en busca de oportunidades.
José René Ruiz ‘Tun Tun’ debutó con Tin Tan siendo apenas un niño. Sus palabras reflejan la admiración que sentía: «Era mi favorito y trabajar con él era lo máximo.» Decía que Germán lo trató con enorme afecto y paciencia durante el rodaje de “El rey del barrio”.
Gilberto Martínez Solares dirigió buena parte de las mejores películas de Tin Tan.
Lo describía como una contradicción permanente: «Indisciplinado, parrandero, desorganizado… pero inteligentísimo.» Recordaba que podía desesperar a cualquier productor por sus retrasos, pero cuando la cámara comenzaba a rodar se transformaba completamente. También contaba que muchas escenas memorables nacieron de improvisaciones espontáneas de Tin Tan, imposibles de escribir en un guion.
Por su parte, la sensacional actriz Fanny Kaufman, «Vitola», tenía una profunda admiración profesional y personal por Germán Valdés «Tin Tan». Lo consideraba un genio de la comedia y su mancuerna ideal, destacando su chispa natural y su enorme generosidad para compartir reflectores, formando juntos una de las parejas más icónicas del cine de oro mexicano.

https://www.youtube.com/watch?v=yU0b_eH_u00
RICARDO PAT





























