Tarará

By on junio 14, 2019

Atisbando Cuba

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ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA

Tarará fue uno de los primeros sitios que se alquilaron para celebrar eventos de relieve social en Mérida, la de Yucatán; sito sobre la Av. Reforma –calle 72– donde se encuentra la glorieta del Monumento al Maestro, donde confluyen las calles 35 y 64 que viene del centro, en esa esquina nació el Tarará. Mi primera visita, recuerdo, fue la boda de Henry Peniche Aguilar (+) con Mapy –no recuerdo su apellido–, y un gran salón de cristalería de nueva arquitectura del año 60. Desconocía en ese entonces la existencia de otro sitio del mismo nombre en Cuba, por lo cual sigo contrastando la herencia cultural de Cuba con la Península Yucateca: aunque aquí desaparecieron las guaguas, y muchas de las novelas radiofónicas, así como los intercambios culturales con la isla, nuestras raíces musicales troveras nos llegaron de Cienfuegos y de Sancti Spíritus, para hermanar nuestro gusto trovadoresco que las nuevas generaciones desconocen.

¿Quién no recuerda la canción de Eusebio Delfín “En el Tronco de un Árbol”, que se llama en Cuba ¿Y tú que has hecho?” ¿O al Spirituano Rafael Gómez “Teofilito” y su canción “Pensamiento” que mucha gente piensa que es de la trova yucateca? ¿Y “Quisiera” de nuestro Augusto “Guty” Cárdenas Pinelo que en Cuba piensan que es canción cubana?

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En Mérida, como en la Antilla Mayor, las generaciones actuales que escuchen sobre Tarará pudieran asociarla con una especie de leyenda. Esto, si se habla en el mejor de los casos en Cuba, porque muchos pudieran desconocer totalmente que se trata de la insigne ciudad para pioneros que fue habilitada y funcionó en los primeros años de la Revolución. Visitar las instalaciones de Tarará era el sueño de casi todos los muchachos de aquella época; allí tenían una suerte de oasis de diversión en la etapa estival, al tiempo que permanecían vinculados a programas educativos.

Muchos de los que fueron niños en aquellas épocas doradas todavía recuerdan con nostalgia las enormes casas blancas donde se hospedaban alumnos y profesores, los actos políticos antes de correr a la playa, el comedor, los juegos y las excursiones en bicicleta que casi siempre formaban parte de las únicas vacaciones de aquellos muchachos.

Tarará en La Habana.

Tarará en La Habana.

Sin embargo, Tarará ya no recibe la algarabía de los niños que en los 70 y 80 apenas dejaba momentos de tranquilidad a los vecinos de la zona.

En su momento fue una urbanización de tipo “barrio cerrado”, llegando a ser el primero de este tipo en América Latina.  Unas 500 casas aproximadamente constituían este conjunto residencial. Los registros de la historia dan a conocer que sus instalaciones fueron refugio para los niños que fueron afectados durante el accidente de Chernobil, en 1990.

De igual forma, para el año 2014, estudiantes de origen chino se hospedaron en estas instalaciones. Sus instalaciones para la época también sirvieron de sede para el centro de enfermedades oftalmológicas. El “Che” Ernesto Guevara de la Serna también se hospedó en estas instalaciones una vez que terminó la guerra. Actualmente, la casa donde habitó el Che está convertida en un museo, y en la puerta de entrada deben pagarse 5 CUC –moneda cambiaria, unos $ 100, pesos mexicanos– como consumo mínimo.

Residencial Tarará.

Residencial Tarará.

FUENTE

https://www.todocuba.org/tarara-de-sitio-de-recreo-para-estudiantes-cubanos-a-sitio-de-disfrute-para-turistas-extranjeros/

Archivo AHGA

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