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Reconozco que con Steve Martin tengo una deuda de honor: desde hace más de 50 años ha sido uno de los causantes más frecuentes de mis carcajadas. Dentro el humorismo que he consumido en las pasadas cinco décadas, Steve es uno de mis artistas recurrentes. El maestro es una de las grandes personalidades de Saturday Night Live, el icónico programa de humor y uno de los actores más famosos en la industria del cine, un tipo cool que parece bendecido con la tarea de hacernos reír.
¿Cómo logra causar este gratificante efecto en tantas personas? ¿Cómo se mantiene como una referencia durante tantos años? Quizá la respuesta se encuentra en su filosofía del humor. Según Steve, la comedia debe sorprender, si el público sabe exactamente hacia dónde vas, el efecto disminuye. El humor puede surgir de una idea, no solamente de un remate, de ahí su obsesión con Lewis Carroll, la lógica, las contradicciones y el absurdo. El comediante también puede ser el objeto del chiste, construyendo deliberadamente un personaje egocéntrico, ingenio, absurdo y absolutamente convencido de su genialidad. El público participa en la creación del humor, en su concepción del stand-up; en su obra, muchas veces eliminaba el remate tradicional, dejando que la tensión creciera hasta que el propio público produjera la risa.
Otro aspecto importante sobre Steve Martin es que siempre dejó claro que la fama nunca fue su objetivo principal. “Buscaba originalidad cómica, y la fama cayó sobre mí como un subproducto”, señaló cuando ya había conseguido la fama masiva. Su espectáculo llegó a ser tan conocido, que las personas acudían en masa, esperando escuchar exactamente determinadas cosas, cosa que siempre sintió como una cárcel creativa.
Curiosamente, no se consideraba naturalmente gracioso. En una entrevista con Terry Gross para ‘Fresh Air’ su respuesta fue reveladora: “No pensaba en mí mismo de esa manera. Simplemente amaba la comedia”. Explicó que de joven podía pasar horas haciendo rutinas y practicando magia frente al espejo. Para él, la comedía era oficio, no un don mágico.
El impacto que causó con su espectáculo de stand-up en la década de los 70s fue gigantesco, meteórico y breve. Su gran explosión ocurrió entre 1976 y 1977, cuando comenzó a aparecer regularmente en Saturday Night Live, The Tonight Show y otros programas de televisión, pero principalmente por SNL, programa que fue fundamental en su carrera, pues cada aparición ahí hacía que los boletos de sus espectáculos de stand-up multiplicaran su venta.
Steve llegó a vender 22 mil entradas para una sola presentación en St. Louis. Sus espectáculos sumaban en promedio 20 mil asistentes, algo insólito que lo semejaba más a una estrella de rock que a un comediante. Además, lanzó tres discos de sus espectáculos que también fueron enormemente populares: “Let’s Get Small” (1977) que fue extraordinario al llegar al Top 10 de Billboard, obteniendo Platino y el Grammy a la mejor grabación de comedia. “A Wild and Crazy Guy” (1978) llegó al número 2 en la categoría de álbumes, obtuvo doble platino vendiendo más de 900 mil copias. “Comedy is not Pretty” (1979) mantuvo el éxito, de hecho, ganó el Grammy de comedia por tres años consecutivos – 1978, 1979 y 1980 – por esos tres trabajos.
Cuando Steve Martin se había consagrado como una auténtica superestrella del stand-up, inesperadamente decidió parar.

En 1981, Steve Martin decidió retirarse del stand-up cuando estaba en la cima, después de una semana de funciones con entradas agotadas en Atlantic City. Consideraba que su traje blanco, su cabello plateado, los movimientos, el banyo y las frases: “Well, excuse me!!, I’m a wild and crazy guy!”, se habían vuelto más grandes que él mismo. A su parecer, el público ya conocía sus discos prácticamente de memoria, gritaban las frases antes que él las dijera, pedían determinados números y, durante los espectáculos, le impedían probar material nuevo.
Paradójicamente su stand-up alcanzó un éxito tan enorme que terminó destruyendo las condiciones que necesitaba para seguir haciendo stand-up.
La Biblioteca del Congreso recoge precisamente este problema: el público había dejado de comportarse como espectador de comedia y comenzó a comportarse como seguidor de una estrella de rock, y eso era incompatible con lo que Martin quería hacer.
Años después, sobre esta decisión, dijo que necesitaba experimentar, equivocarse, probar nuevos chistes, no a 20 mil personas esperando escuchar “King Tut, Well excuuuse me” o alguna otra rutina conocida, ya que no podía desarrollar nuevo material.
Steve Martin aún tenía mucho por dar en la comedia. Tras casi cinco años como fenómeno masivo, decidió concentrar su energía en el cine, la escritura y posteriormente a la música. Debutó cinematográficamente en 1972 en “Another Nice Mess”, en un pequeño rol como un hippie, después en 1977 en “The Absent-Minder Waiter”, cortometraje que escribió, y en 1978 en “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, como el desquiciado especialista en antienvejecimiento Dr. Maxwell Edison, fue a partir de “Jerk” (1979), que él mismo escribió, que inició la construcción del puente perfecto hacia su siguiente etapa.
Participó en 57 películas, en la mayoría como protagonista; entre estas podemos recomendarles en orden cronológico: “The Lonely Guy” (1984), “All of Me” (1984), “Three Amigos” (1986), “Little Shop of Horrors” (1986), “Roxanne” (1987), “Planes, Trains and Automobiles” (1987), “Dirty Rotten Scoundrels” (1988), “Parenthood” (1989), “L.A. Story” (1991), “Father of the Bride” (1991), “Housesitter” (1992 ), “Father of the Bride II” (1995), “The Out-of-Towners” (1999), “Bowfinger” (1999), “Cheaper by the Dozen” (2003), “The Pink Panther” (2006) y “The Pink Panther 2” (2009).

Decidió aceptar una propuesta para participar en una serie de misterio, intriga, comedia y drama escrita por él: “Only Murders in the Building”, principalmente porque participaría junto a su gran amigo Martin Short, más la guapa Selena Gómez.
También participó en 2025 en el gran especial del 50 aniversario de ‘Saturday Night Live’ y, hasta donde sabemos, está filmando para una nueva serie titulada “Oswald” que debe estrenarse en 2027.
En años recientes regresó al escenario, no para reconstruir exactamente aquel espectáculo de los años setenta. Después de décadas volvió a hacer actuaciones cómicas, especialmente junto a Martin Short, encontrando una forma distinta de presentarse sin abandonar el humor, más bien abandonando una determinada versión de Steve Martin, que por cierto cumplió ya 81 años.
Detrás del personaje del “Wild and Crazy Guy”, implementó una concepción del humor extraordinariamente intelectual. No quería simplemente contar chistes, quería cambiar las reglas de lo que el público entendía por comedia.
Lo logró, convirtiéndose en una figura icónica del humor.
RICARDO PAT





























