Sequía y Raíces

By on julio 29, 2021

Editorial

Nuestra península de Yucatán posee características territoriales únicas. Por lo general, las varias otras penínsulas existentes a nivel mundial están geológicamente orientadas hacia la parte sur del globo terráqueo. Yucatán rompe ese esquema de la naturaleza y se ubica en su totalidad hacia el norte.

Nuestros antepasados mayas, conocedores de los astros y de su entorno, la llamaron en su idioma “la tierra del Mayab”, que significa la tierra de los no muchos, los escogidos por los dioses, Ma-ya-ob.

En ese hábitat seleccionado por nuestros ancestros, percibieron y probaron que el espíritu humano se fortalece cuando enfrenta y vence a las adversidades.

El maya, el de antes y el de ahora, ha construido sus viviendas con materiales hallados en la naturaleza; la fauna y flora lo alimentaron antes de convivir en esta modernidad perezosa.

Desde otrora la naturaleza le dio a Yucatán plantas medicinales, aún en uso después de muchos siglos, e incluso surtió al mundo de un producto natural usado para la higiene bucal de los mayas: el chicle. Ahora el mundo está invadido de un productos similar al que la comercialización llama goma de mascar, la saboriza e incluso la remeda con sustancias plásticas.

Es lógico que quienes sabemos y conocemos de nuestros orígenes peninsulares amemos y defendamos este territorio regado por el sudor y la sangre de tantos ancestros nuestros.

En esta temporada de calor, cuando las familias con posibilidades económicas se trasladan a sus residencias en las playas, buscando los aires marinos refrescantes, el maya de hoy cuenta aún con sus viviendas frescas, bien ventiladas, construidas sobre las ideas heredadas de techumbres de paja, meciéndose en sus frescas hamacas para mover el aire a su alrededor, permaneciendo a gusto despiertos o durante el sueño.

La sabiduría de nuestros mayas eternos, a muchos siglos de distancia, ha continuado ganando espacios en los cinco continentes.

Por ello, no olvidemos y recordemos siempre con sincero afecto a nuestros antepasados que cimentaron este Mayab que es, como dice su nombre: “Tierra para no muchos, tierra para seres escogidos.”

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