Seguro Popular o INSABI

By on septiembre 3, 2021

Luis Izquierdo Rubio

Mérida, Yucatán a 25 de agosto de 2021

En nuestro país existe un servicio gratuito de salud establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Anteriormente conocido como “Seguro Popular”, hoy se llama “INSABI, Instituto de Salud para el Bienestar”, y hasta el día de hoy no ha dado el resultado esperado, pues millones de mexicanos y yucatecos prefieren usar el servicio de salud privado.

El INSABI comenzó funciones el primero de enero de 2020 como un órgano descentralizado de la Secretaría de Salud. Es básicamente un sistema de salud que atiende a pacientes mexicanos que no cuentan con servicios de seguridad social. Tiene por objeto proveer y garantizar la prestación gratuita de servicios de salud, medicamentos y demás insumos asociados a las personas sin seguridad social, así como impulsar, en coordinación con la Secretaría de Salud en su calidad de órgano rector, acciones orientadas a lograr una adecuada integración y articulación de las instituciones públicas del Sistema Nacional de Salud.

Sin duda, sobre el papel se lee más que bien, pero la realidad es que ofrece un muy deficiente servicio que incluye la falta de medicamentos, por lo que una gran parte de la población prefiere acudir a un consultorio particular de esos que hay en cualquier esquina, como las tiendas que trabajan las 24 horas que acabaron con las tienditas de la esquina.

Candidatos ostentaron poner un consultorio y laboratorio clínicos bajo una asociación que dejó de funcionar misteriosamente, tal vez porque perdió en la contienda; una mayor cantidad de mexicanos vieron en los consultorios adyacentes a farmacias una alternativa para acudir al doctor, ya sea por síntomas relacionados por Covid-19, o para atender otro tipo de enfermedades. Los más pobres fueron sus clientes más frecuentes.

Sí, me refiero a estos consultorios donde hay una botarga bailando, y no es el “gordito Marín”, por el contagioso eslogan de su propaganda. Según un estudio de un periódico nacional, aumentó entre un 13 y un 20 por ciento más el porcentaje de personas en el decil más pobre de la población que buscó atención médica en consultorios de cadenas como Farmacias Similares y del Ahorro, entre otras.

Aun contando con el Seguro Social, ISSSTE, PEMEX u otros sistema de salud, la gente prefiere acudir a estos lugares en vez de hacer largas filas de espera para que al final tampoco obtengan los medicamentos que requieren, según por la llamada “compra de Corrupción”. Cualquier pretexto es bueno. Entonces me pregunto para qué sirve el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), si tan solo es un catálogo de buenas intenciones mientras el número de fallecimientos aumenta.

En México hasta el momento han fallecido más de 214.000 personas, somos el tercer país en el mundo con mayor número de víctimas por la pandemia. Los llamados héroes anónimos de esos consultorios no son tomados en cuenta; la justificación del Gobierno ha sido ambigua: no los ha considerado doctores de “primera línea” de batalla contra la pandemia. Además, la falta de un censo oficial de médicos privados en el país ha derivado en una estrategia deficiente de vacunación para ellos. Algunos, como los doctores de los consultorios de grandes cadenas de farmacias, siguen en espera, aun a costa de su propia integridad.

Recuerden el anuncio del presidente que celebraba el inicio de la vacunación de maestros de escuelas públicas y privadas. ¿Y para los médicos particulares y las enfermeras cuándo? Mientras tanto, los consultorios particulares y de grandes farmacias siguen desprotegidos, bajo el único amparo de la buena voluntad del Creador.

Quienes se atendieron en clínicas y hospitales de la Secretaría de Salud (SSA) bajaron de 52 a 36 por ciento, revela un estudio del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) con base en información de las últimas dos ediciones de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH). En verdad, desconocía la existencia de estos organismos, ya que poco se sabe de ellos.

Ante una posible sospecha de contagio, “los consultorios de farmacia eran la opción más cercana que tenían las personas no sólo de los niveles socioeconómicos bajos, sino las personas en general, cuando empezaban a sentir alguna sintomatología de Covid-19… La misma infraestructura de los consultorios de farmacias se vio en su momento rebasada por la cantidad de gente que acudía como un primer punto de contacto para buscar la asistencia médica.”

Pensando un poco en las posibilidades de acudir a una consulta resultan prioritarios los consultorios. A este hecho se suma que alrededor de 20 por ciento de las personas en México brincan de un año a otro de subsistema de salud: un día pueden tener IMSS por su trabajo, pero al otro pierden el empleo y terminan en el sector informal, sólo con acceso a los servicios del Insabi (antes Seguro Popular). Esto no permite dar un seguimiento al expediente del paciente (porque las distintas dependencias no comparten la información) y lo desincentiva a seguir asistiendo si la nueva clínica queda lejos de su casa.

Para finalizar, es lógico que la pandemia no vino más que a agudizar los problemas de antaño. Con el cierre de la economía, el desempleo creció y mucha gente perdió su Seguridad Social. La gente, por otro lado, consideró más seguro ir a la farmacia para evitar contagios de Covid-19 que a una clínica del gobierno.

Con cierto pesimismo recordamos que el «Seguro Popular era una idea genial porque estaba permitiendo que todos los que no tuvieran seguridad social, obtuvieran, a través de un financiamiento, acceso a la salud. Se tenía un gran fondo de gastos catastróficos, que permitía ir ampliando la cobertura, al punto de que en algunos años todo iba a estar cubierto y cada quien tenía que pagar la cuota que le correspondiera de acuerdo a su nivel socioeconómico.”

Lamentablemente parece que un sistema de salud gratuita y universal en México es ¿un espejismo? La falta de recursos y mala planeación hace cuestionable el funcionamiento del INSABI actual.

luisizquierdo.5619@gmail.com

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