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Rush @ The Garden

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Sábado 1o de agosto, 2026. The Garden es el Madison Square Garden, magno foro en la 7ª Avenida de la ciudad de Nueva York, hogar de los Knicks, recientes campeones de la NBA, y casa también del no tan famoso New York Rangers, equipo de hockey.

Solo pasaron 19 años para que tuviera nuevamente la oportunidad de asistir a un concierto de una de mis bandas favoritas, Rush.

Aquella ocasión (2007, en el hotel MGM de Las Vegas) fue en el marco de su gira promocional de Snakes and Arrows, penúltimo álbum de estudio que grabaron, el álbum con el que retomé mi amor por estos canadienses que me habían cautivado cuando en 1978, después de un entrenamiento de básquetbol, un compañero de equipo puso en la casetera del auto uno que había grabado con 2112.

Esta vez la gira se llama Fifty something (Cincuenta y tantos), y viene siendo la reincorporación de los sobrevivientes del trío, Geddy Lee y Alex Lifeson, al mundo de la música, después de guardar un respetuoso y muy sentido duelo por su gran amigo y compañero Neil Peart, fallecido en marzo de 2020.

Los acompañan Anika Nilles, de quien no tenía referencia alguna, pero que comprobé es una talentosa baterista, y Loren Gold, que juega un discreto papel, sustituyendo con sus teclas la inmensa cantidad de pedales de bajo que tenía que manejar Geddy en sus presentaciones como trío.

Cuidadosamente di seguimiento a la venta de boletos, obteniendo uno para ese sábado 1o de agosto en el MSG, y uno más para este viernes 21 de agosto, en el Xfinity Center, en Filadelfia. Nada baratos, pero a estas alturas de mi existencia, y la de ellos, lo veo como una inversión al banco de mis recuerdos. Al mismo tiempo, les debo mucho – la influencia que su música y sus letras han tenido en mí es invaluable – y esta es una manera de saldar un poco la deuda.

La gira Fifty Something inició la noche del 7 de junio en el mismo lugar donde el grupo se había despedido de los escenarios en 2015: en el Kia Forum de Los Angeles, con Neil – por primera y única ocasión – despidiéndose de los asistentes junto a sus compinches durante más de cuarenta años. Neil vivía en California e iba a dedicar el resto de sus días a su familia; nadie sabía que serían tan pocos.

La banda llevaba poco menos de dos meses en gira antes de esta noche que prometía ser mágica, con un único percance hasta ese momento: Geddy sufrió una severa laringitis y bronquitis apenas un par de semanas después de haber iniciado la gira, debiendo cancelar y reagendar al menos dos fechas.

Esto nos preocupó a muchos que habíamos comprado boleto para presentaciones posteriores: ¿y si esto fuera recurrente? Después de todo, sin ser sometido a los rigores de su profesión durante poco más de una década, con 73 años bien vividos, ¿qué garantía teníamos de que su organismo iba a soportar las demandas de su espectáculo?

Intentando no pensar en lo anterior, el calendario continuó deshojándose. En X soslayadamente leí sobre sus exitosas presentaciones, mirando en videos pequeños ejemplos de su resucitada maestría, asombrándome de la versatilidad y potencia de Anika en la batería, esperando lo mejor…

Agendar el estacionamiento (algo muy caro en Nueva York ante lo congestionadas que resultan sus calles), planear la ruta automovilística desde Bethlehem hasta el MSG, elección del vestuario (playera de Signals, pantalón de mezclilla, tenis), decidir un almuerzo ligero, elucubrar sobre el clima, mapear la caminata desde el estacionamiento hasta el MSG asegurándome de que llegara con suficiente tiempo para comprar mi camiseta oficial… La vida es una colección de infinitos detalles.

Hasta que llegó el día…

[Continuará]

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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