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Rius, influyente después de seis décadas

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Eduardo del Río, “Rius”, por su incansable labor como caricaturista, divulgador, educador informal, crítico político y formador de conciencia social, es una de las figuras más influyentes de la cultura popular mexicana del siglo XX. Creador de dos de las revistas de historietas que mayor consciencia política inculcaron en nuestro país, Los Supermachos y Los Agachados, fue una de las mayores influencias en centenares de dibujantes en todo el país, incluyendo un chamaco cabezón de Mérida.

Conocí a Rius por Los Supermachos. Mi hermano Enrique compraba la revista regularmente. Por aquellos años, siendo yo un niño, mis ‘gastadas’ las utilizaba para comprar historietas como La Zorra y el Cuervo, El Hombre Araña, Fantomas (la amenaza elegante), Batman, y Shang Chi Kung Fu.

Los Supermachos, y posteriormente Los Agachados, eran diferentes: planteaban las realidades sociales de México, situaciones y circunstancias cotidianas de la vida nacional, denunciando en el proceso a los corruptos enquistados en la élite del poder, junto a empresarios, líderes charros, mujeres hiper religiosas, etcétera.

Conforme fui creciendo, comencé a coleccionar sus libros. Creo que el primero que cayó en mis manos fue “La Panza es Primero”, donde cuestionaba las fallas nutricionales de la comida mexicana. A ese siguieron otros como “La Revolucioncita Mexicana”, donde Rius nos explicaba que esta no cumplió con sus promesas, ni resolvió de fondo los problemas que la provocaron; “Cuba para principiantes”, donde es clara su simpatía a la causa cubana de finales de los años 60s; “ABChe” biografía donde se explican sus motivaciones y su visión de una cultura Latinoamericana unida.

Su impacto en mí fue determinante para decidirme a continuar mi preparación como dibujante, estudiando en el Centro Estatal de Bellas Artes de la ciudad de Mérida. Con el paso de los años, pude dedicarme profesionalmente a la ilustración, la historieta y el dibujo para suplementos y secciones en diversos periódicos. Mucho de mi trabajo denota a leguas la influencia de Rius, la cual no solo se limitaba al trazo, sino por la forma tan amena, humorística y divertida que tenía de contarnos asuntos importantes.

Rius fue un gran maestro para miles de caricaturistas de todo el país. Para aquellos que crecieron leyendo Los Supermachos, Los Agachados y sus más de 100 libros, es claro que revolucionó la forma en que los mexicanos se acercaban a temas complejos como la historia, la política, la filosofía, la economía y la religión. Don Eduardo fue el creador de una nueva forma de hacer historieta. Antes de él, gran parte de las historietas mexicanas estaban orientadas al entretenimiento; Rius convirtió el cómic en una herramienta de análisis social.

En Los Supermachos y Los Agachados utilizaba el humor para cuestionar al poder político, especialmente durante los años en que el sistema político mexicano parecía intocable, es decir, cuando el PRI mandaba.

Sus personajes entrañables representaban al ciudadano común, atrapado entre la corrupción, el autoritarismo y las contradicciones de la sociedad mexicana. Calzonzin es el más conocido, tan popular que fue protagonista de una película llamada “Calzonzin Inspector”, dirigida y protagonizada por Alfonso Arau.

Don Eduardo del Río, “Rius”, fue el creador de una nueva forma de hacer historieta en nuestro país. Con Los Supermachos logró que miles de mexicanos leyeran sobre política, historia, filosofía y economía en forma de historieta. Eso explica por qué sigue siendo una figura tan influyente casi seis décadas después.

Los Supermachos inició su tiraje en junio de 1965, con Rius dibujando aproximadamente cien números, antes de abandonar la revista entre 1967 y 1968, tras enfrentar conflictos con el editor, y también por presiones de políticos que no querían ser evidenciados en la historieta. En ese momento el comic vendía 250 mil ejemplares semanales, todo un récord para una publicación de contenido político.

Con sus libros, Rius acercó el conocimiento a millones de lectores que jamás habrían leído textos académicos. Con obras como “Marx para principiantes”, “Filosofía para principiantes”, “Cuba para principiantes” y “La trukulenta historia del kapitalismo”, explicaba conceptos complejos con caricaturas, lenguaje sencillo y, principalmente, mucho humor.

Fue siempre un crítico incómodo, nunca se sometió con el poder, denunció usos y abusos de gobiernos, empresarios, partidos políticos y también a la Iglesia. La mayor parte de su vida simpatizó con movimientos de izquierda, pero siempre mantuvo una actitud crítica incluso hacia gobiernos y movimientos que inicialmente había apoyado.

Estaba convencido que un objetivo primordial era fomentar el pensamiento crítico y combatir la manipulación política e ideológica. Esto significó una influencia total en generaciones de moneros. Prácticamente todos los grandes caricaturistas políticos mexicanos contemporáneos reconocen una deuda con Rius. Su influencia puede rastrearse en autores como Rafael Barajas Durán, José Hernández, Antonio Helguera, Rappé, y muchos otros que siguieron utilizando el humor gráfico como herramienta de crítica social. Además, participó en la creación de publicaciones satíricas que marcaron época, entre ellas El Chamuco y Los Hijos del Averno.

El legado de Rius es sólido. Al demostrar que se puede educar sin ser aburrido, nos enseñó a muchos con vocación de guionistas a no temer al crear humor inteligente. Él explicaba Economía, Historia o Filosofía mediante dibujos, humor y lenguaje accesible, cuando ni siquiera existían YouTube, ni podcasts o canales de divulgación; es por eso que muchos lo consideran el gran precursor de la divulgación cultural moderna en México.

Cuando fallece Rius, en agosto de 2017, la entonces secretaria de Cultura federal, María Cristina García Cepeda, dijo que con la partida de Eduardo del Río «Rius» terminaba una época de la caricatura política y la divulgación en México, destacando su estilo renovador.

Rius es considerado el maestro de los «libros para principiantes», miles de mexicanos conocieron por primera vez a Marx, Platón, Freud o la historia de América Latina gracias a Rius.

En una entrega anterior comentamos que Gabriel Vargas retrató el México popular desde la vida cotidiana con La Familia Burrón. Eduardo del Río Rius retrató ese mismo México desde la crítica política y la reflexión social. Ambos son figuras centrales en la cultura del país, porque ambas historietas son arte puro.

Con una brillante trayectoria de más de 60 años, desde sus comienzos con la mítica revista “JA-JA”, a mediados de los años 50, hasta desarrollar su propio estilo de trazos gruesos y firmes, con ideas liberales y de protesta, con personajes de mucha profundidad, ayudó a miles de lectores de varias generaciones a comprender temas de enorme trascendencia.

Muchas personas me han confesado que los libros de Rius fueron una gran influencia, reconociendo que aprendieron más con sus libros que en sus cursos escolares.

Gracias por tanto, Maestro.

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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