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En esta época en que nuestro amado México es vituperado por políticos traidores a la patria que viajan a Estados Unidos y Europa a pedir intervencionismo extranjero en asuntos que únicamente competen a los mexicanos, la figura de Ricardo Flores Magón adquiere una dimensión más importante. Su nombre quedó asociado a conceptos como: libertad de expresión, justicia social, derechos laborales, crítica al poder, educación pública y lucha contra la desigualdad. Por todo esto es considerado uno de los grandes precursores ideológicos de la Revolución.
Ricardo Flores Magón (1874–1922) nació en San Antonio Eloxochitlán, Oaxaca. Creció padeciendo los excesos de la dictadura de Porfirio Díaz, indignado ante la desigualdad económica, la explotación laboral y la concentración de la tierra y la riqueza. Decidido a marcar una diferencia, utilizó el periodismo como arma política, siendo este su principal instrumento al fundar en 1900, junto con su hermano Jesús, y posteriormente con Enrique, el periódico Regeneración, que se convirtió en uno de los principales órganos de oposición al régimen porfirista.
Para Ricardo Flores Magón el periodismo no solamente era una actividad informativa, también era una herramienta para despertar la conciencia social. Convirtió la palabra escrita en una forma de resistencia política.
En 1906, su grupo político, el Partido Liberal Mexicano (PLM), publicó un programa que anticipaba muchas reivindicaciones que posteriormente aparecerían en la Constitución de 1917. Entre sus propuestas estaban: Jornada laboral de ocho horas, salario mínimo, regulación del trabajo doméstico y a domicilio, prohibición del trabajo infantil, descanso obligatorio, igualdad salarial en determinados ámbitos, mejoramiento de las condiciones de los trabajadores, reparto y regulación de tierras, restricciones al poder económico y político de la Iglesia, así como el fortalecimiento de la educación pública.
Debido a este activismo periodístico y político, sufrió persecución, encarcelamientos, censura, y finalmente tuvo que desarrollar buena parte de su actividad desde los Estados Unidos.
Flores Magón comenzó dentro del liberalismo opositor al porfirismo, pero con el tiempo llegó a cuestionar el propio sistema político y la existencia del Estado como instrumento de dominación. Nunca fue maderista ni constitucionalista, su pensamiento evolucionó hacia el anarquismo, considerando insuficiente cualquier revolución que simplemente sustituyera a una élite política por otra.
Al acercase al anarquismo, su preocupación fundamental fue cambiar al gobernante y transformar las relaciones económicas y sociales, convencido de que una revolución política sin justicia económica podía dejar intactas las causas de la desigualdad.
El Programa del Partido Liberal Mexicano de 1906 contiene planteamientos que posteriormente encontrarían eco en la legislación revolucionaria, especialmente en los artículos relacionados con demandas sociales como trabajo, educación y propiedad de la tierra.

Ricardo Flores Magón pasó muchos años en Estados Unidos, donde entró en contacto con movimientos obreros y anarquistas, participando en una red internacional de periodistas, trabajadores y activistas. Murió en la cárcel de Leavenworth, Kansas, después de haber sido condenado bajo las leyes de ese país por sus actividades políticas durante la Primera Guerra Mundial.
El legado cultural y político de Ricardo Flores Magón es tan enorme que ‘el magonismo’ lo sobrevivió al dejar una tradición política que posteriormente sería reivindicada por movimientos obreros, campesinos, sindicales y de izquierda. Fue un revolucionario que desconfiaba incluso de las revoluciones que triunfaban.
Su pregunta no era simplemente quién debe gobernar, sino para quién debe existir la sociedad.
Ese desplazamiento de la política hacia la justicia social es probablemente la parte más perdurable de su pensamiento. Lo admiro porque fue un periodista que terminó convirtiéndose en revolucionario al llegar a la conclusión de que informar sobre la injusticia no era suficiente: había que combatir sus causas.
Este es el tipo de personaje odiado por los ‘pseudo periodistas’ actuales que mienten y se venden al peor postor, que se arrodillan ante el poder y extienden los brazos pidiendo dinero.
Don Ricardo Flores Magón, en cambio, es un ejemplo para quienes respetamos la profesión de periodismo. Encuentro una conexión significativa con mi concepción del periodismo cultural: el periodista no solamente registra lo que ocurre; también puede contribuir a transformar la realidad que está documentando.
RICARDO PAT






























