Reportaje especial: AL MAESTRO GRATITUD, NO OLVIDO

By on mayo 14, 2015

Hace algunos ayeres, en pláticas con el maestro e investigador Arturo Menéndez Paz, descendiente de grandes educadores, coincidimos en la apreciación de que existe desconocimiento entre directores de planteles escolares de muchos de los detalles valiosos de la vida y trascendencia de las destacadas mujeres u hombres cuyo nombre ostentan las escuelas. Y estábamos haciendo referencia no a los nombramientos de funcionarios pasados o presentes a quienes, por acuerdo superior, se les honraba nominando a centros docentes y escuelas de todos los niveles escolares con sus nombres. Se imponía el criterio político por encima del magisterial. En nuestras consideraciones, debería contar cada escuela y su personal directivo con una biografía amplia, y la semblanza del personaje cuyo nombre ostentaba y se imponía al centro de enseñanza, no por un mero formalismo, sino por el mérito de su trayectoria, sus aportaciones educativas, la trascendencia de su obra, las ideas contenidas en su pensamiento formativo para la niñez y la juventud.

Lo anterior contribuiría al enaltecimiento de hombres y mujeres valiosos, exaltando su calidad humana y profesional como ejemplos dignos de ser emulados.

De esos años a esta fecha algo se ha avanzado, aunque la ignorancia continúa y el nombre de las escuelas ya no es homenaje al personalísimo aporte de centenares de formadores de nuestra niñez, sino mera referencia de un sitio y un nivel escolar.

Y aún ahora, cuando un maestro/a eminente fallece, su nombre comienza un recorrido fatal hacia el olvido. ¿Ingratitud? ¿Subvaloración social? ¿Carencia de valores? ¿Intrascendencia? Hay cosas inexplicables en el azaroso mundo actual que nos ha tocado vivir. Cuatro sepulturas en el Cementerio General de Mérida nos ilustran sobre los diversos grados de abandono y olvido a maestros ejemplares, y sus grandes aportaciones al sistema educativo:

foto-1

Artemio Alpizar Ruz – Un pequeño alumno llora desde lo alto de la tumba la ausencia de su maestro. Mausoleo con poco daño pero abandonado.

foto-2

Agustín Vadillo Cicero – Construcción severa que desde hace años amerita mantenimiento.

foto-3

Saturnino Gómez Sosa – Tumba despojada de sus textos metálicos, saqueados para vender como retacería.

foto-4

David Vivas Romero – abandono extremo, setenta años del fallecimiento de este gran educador. ¿Nadie lo recuerda?

Nuestro exhorto en este día 15 de Mayo, consagrado a los maestros, es que nunca olvidemos a quienes nos dieron con su capacidad, paciencia y conocimientos, una buena preparación que ahora nos fortalece. Para ellos perpetua gratitud y recuerdo, JAMÁS EL SILENCIO Y EL OLVIDO.

Luis Alvarado Alonzo

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.