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“Fíjate que yo me llevaba muy bien con don Perucho Mena. En su almacén compraba mis camisas. Cuando cosechaba maíz y frijol con mi papá, sacaba mi lana aporreando maíz en las hamacas de henequén, juntaba varios kilos y lo llevaba en mi carretilla a vender a la tienda de mi tío Arturo. Me ganaba hasta cinco pesos en esa época en que el dinero era dinero,” comenta René Iuit Canul durante la charla amena que sostuvimos.
“De chamacos, jugábamos béisbol con pelota de hilo y una leña en el parque de la Sierra. También jugábamos básquet. Aquí también había boxeadores, Hardy y Manuel Bates boxeaban; había uno de los López, creo que Mario. También boxeaba, el Kid Pantera y aquél que le decían el Venado.”
“Ahora, en cuanto al béisbol, de Colonia recuerdo al Güero Durán, Arnaldo Rosado, Gilberto Sosa; y en cuanto a música, yo me llevaba bien con don Pancho Rejón y su maravillosa orquesta, con Julio Manzanilla, con los Cadavieco, que hacían los pasteles, ¿te acuerdas de ellos?
“Ahora que recuerdo, ¿sabes con quién también estudié? Con Felipe Rodríguez, hijo del Tigre; con su hermana Patricia me llevé muy bien. Ella fue la que editó el libro de tres tomos de la epigrafía Maya que tradujo el ruso Yuri Knórosov y trajo a Mérida al famoso ruso. ¿Ya murió? ¡Mi viiiida! Era bailarina de ballet.
“Regresando a mis amigos de Colonia y La Sierra, éramos un grupo de muchachos que teníamos una buena relación, nos llevamos muy bien. Una mañana, platicando con Jorge Díaz en La Sierra, me comentó que tenía un libro que era de las olimpíadas. Tenía muchas fotos de deportes y de repente se nos ocurrió correr la antorcha para el día de la Virgen del Carmen. ‘¿Y si lo hacemos, René?’, me preguntó Jorge. ‘Le voy a decir a Pedro Albornoz, el chofer de la compañía, que nos lleve a Tizimín.’ Aunque nunca habíamos corrido una antorcha, empezamos a entrenar junto con los soldados, pero no les aguantamos el ritmo.
“Al principio nos empezamos a ir al rancho Chapas. El padre Petrucci nos dijo que si lo queríamos hacer teníamos que ir a misa y así fue.
“La primera carrera que hicimos de Tizimín hasta acá llegamos varias horas antes porque calculamos mal. ‘Si el camión tarda cuatro horas, nosotros debemos tardar ocho,’ era nuestra lógica; pero llegamos cuatro horas antes y tuvimos que correr alrededor del parque para dar tiempo que empiece la misa y poder entrar.
“Rufino Gómez, Román y Víctor Martín Castillo, Armando Cabrera, Willy Arce, el Tío Sac (Gabriel Barbosa), Eduardo Berzunza (Wito) que cuando le tocó llevar la antorcha, pasando frente al rancho de mi tío Arturo Orozco nosotros hicimos una parada técnica y nos metimos al monte a hacer nuestras necesidades; pero este Wito siguió corriendo, se nos adelantó.
“Cuando nosotros reanudamos la carrera, no lo vimos y pensamos que algo malo le había sucedido. Lo que pasó es que lo corretearon los perros del rancho, eran de raza Dóberman. Totalmente exhausto, lo encontramos más adelante. Tuvimos que darle aire abanicándolo con las toallas.
“Bueno, pues también corrieron esa vez Lorenzo Mugarte, David García, Pancho Ortega, Luis Gómez, Pedro Rebolledo, Javier Rodríguez (el Talan), Fabián Tec. Fuimos varios, tengo esa foto; es más, Víctor Martín tenía una foto grande en su oficina del Sindicato de Harineros.
“Después de estar ausente de mi tierra, regresé hace algunos años y me decepcioné del estado en que la encontré: totalmente abandonada por las autoridades tanto municipales como locales; los locales agenciándose de los terrenos comunales; se abandonó la planta que surte de agua; las redes de distribución están en malas condiciones; calles comunales abandonadas… Me dio mucha tristeza verla así.”
Continuará…
L.C.C. Vicente Ariel López Tejero





























