Recuerdos en Blanco y Negro (III)

By on febrero 20, 2020

Atisbando la Memoria

El letrero actual de «Hollywood» decía «Hollywoodland» hasta 1949.

ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA

Atisbando la Memoria nació del recuerdo de la Maestra Margarita Acosta Franco –mi madre– cuyo nombre lleva la biblioteca de la Comunidad Educativa “Bambini Montessori” en esta ciudad de Mérida.

Revisando mi archivo fotográfico, el sueño, la memoria y vivencias de su vida estudiantil en la Gran Manzana, así como sus viajes anuales por barco de la Word Line a Nueva York, La Habana y Progreso, encontré fotos en época de invierno en la puerta de su casa que me situaban en la época del charleston en un Nueva York no congestionado, o en la Universidad de Albany, donde cursaba sus estudios.

Esta serie de tres artículos, que con este concluye, será una mirada al arcón de los recuerdos, sus charlas sobre su vida juvenil y su tiempo, como me pasa ahora que charlo con mis bisnietas y las veo manejar su tablet o sus teléfonos, admirándome su sagacidad, como nosotros nos sorprendimos con los recuerdos de nuestros padres al comienzo del siglo XX.

Manifestación de mujeres (1933).

Como pueden ver, la liberación femenina no es de hoy, he aquí la prueba. Lo que hay que analizar es la manifestación en sí: es por derechos o como la de las encapuchadas que a principios del mes tomaron la Universidad para hacer pintas, quemar archivos y romper vidrios, o como en la Alameda, para pintarrajear los monumentos históricos como la columna de la Independencia, pagadas por los inconformes del nuevo gobierno.

Golden Gate en construcción (1937).

El puente Golden Gate es una de las mejores obras de ingeniería, conservando su estructura a pesar de los movimientos sísmicos de la falla de San Andrés, y continúa como un símbolo del progreso americano en su crecimiento.

Venta de naranjas a 1 centavo (1942).

Cuando una Big Mac costaba 65 centavos.

Antes todo era más barato en los Estados Unidos. Recuerdo en los años cincuenta, frecuentábamos Vita Milk, en el Pasaje de la Revolución, en el Ateneo Peninsular, cuando acudíamos con un peso mexicano y podíamos pedir una hamburguesa, una Coca-Cola y nos sobraba: la hamburguesa setenta centavos, la Coca-Cola veinte y nos quedaban diez centavos para escuchar una pieza en la rocola, o dejarlos de propina para Addy o Chucha, que eran las meseras de esa cafetería estudiantil de la época.

El actor Bruce Lee con su hijo Brandon (1966).

Bruce Lee cambió el rumbo de la cinematografía con el concepto de las Artes marciales orientales. En Mérida nacieron los primeros dojos de Judo, Karate Do y Wu Shu, en los cuales participé.

Cuando comprendimos lo pequeños que somos (1969).

La carrera espacial entre las naciones más poderosas aceleró el cambio tecnológico del planeta. En esta foto podemos apreciar el punto que es la Tierra ante el universo infinito.

Multitud en Woodstock (1969).

Otro sorprendente cambio se dio en Woodstock, donde se exigió libertad, diciendo no a la guerra, y el nacimiento de la afición a las drogas y la sexualidad abierta.

Gerald R. Ford y Pelé (1975).

El rey del fútbol de la época, Edson Arantes Do Nascimento “Pelé”, con el presidente Ford, en una demostración del dominio del balón. Una época del fútbol menos comercial.

El Titanic zarpó lleno de sueños y promesas, Irlanda (1912).

La cinematografía ha hecho renacer esta versión del barco más seguro del mundo en un par de ocasiones. La foto es de su salida de Irlanda en 1912.

Hora pico en Chicago (1909).

Las horas pico en cualquier ciudad actual son estresantes. En la actualidad, nuestra Mérida es una ciudad llena de automóviles; en horas pico de entrada y salida escolar nos lleva al estrés, por el lento avance de la circulación vial. Hoy tenemos en Mérida 1,400,000 habitantes y sobrepasamos el medio millón de autos y camiones, sin que el crecimiento de la ciudad tenga un proyecto vial para satisfacer las necesidades de la vida actual.

El SS Morro Castle fue presa de las llamas sin que nunca se haya determinado cuáles fueron las causas del incendio.

Entre anécdotas y peripecias de viaje, recuerdo cuando mi madre me contaba sobre sus viajes a La Habana, cuando regresaba de vacaciones a Cuba y México, y entre ellas su primer viaje inaugural en el que posteriormente llamaron el barco maldito.

Ella iba acompañada de Libia Fernández del Castillo, compañera de estudios con quien mantuvo amistad hasta la senectud, abordo del Morro Castle, en el viaje inaugural Nueva York-Habana, relatándome la comodidad del barco y su atención en sus salas comedor.

Aquel lujoso barco de pasajeros realizaba viajes turísticos entre Nueva York y La Habana hasta una noche de septiembre de 1934 cuando, en medio de una tempestad, estalló a bordo un incendio incontrolable que lo dejó a la deriva, encallando y ardiendo por días frente a las costas de Nueva Jersey. Murieron 137 personas.

Era su segundo viaje al Caribe cuando sucedió la tragedia. Libia y Margarita viajaron por la Ward Line, en otro buque. No era para ellas la tragedia náutica.

El Morro Castle, en referencia al Castillo del Morro, de la entrada a de la bahía de La Habana, también sufrió otro percance. En la cena de gala en su viaje de regreso, el capitán, de 52 años, se sintió mal y se fue a su camarote. Cuando el médico del barco llegó a visitarlo, el capitán –no recuerdo el nombre- había muerto de un infarto cardiaco. Otra de las tragedias del Morro Castle.

Con esto damos fin a Atisbando la Memoria, Recuerdos en Blanco y Negro.

Hasta la semana próxima.

Abur.

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