Recuerdos de Mi Infancia: 1935 – 1938

By on agosto 18, 2016

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Hopelchén y Dzibalchén, Campeche

Mérida, Yucatán, México

CAPÍTULO 19

LAS NOCHES DE ALEGRÍA, MÚSICA Y BAILE ORGANIZADAS POR ERMILO BARRERA BAQUEIRO

Así como no faltaban las noches de emoción y deporte, tampoco podían faltar las noches de alegría, música y baile. Nada podía faltar en la viña del Señor, como dice el refrán, y semanas había en que aquellos bailes se repetían noche con noche durante los siete días consecutivos.

El principal organizador era mi primo Ermilo Barrera Baqueiro. Así que, por razón más que suficiente, la mayor parte de aquellos bailecitos tenían lugar en la casa del tío José del Carmen Barrera Lara, con gran beneplácito de Manuel Barrera Baqueiro y mío. Ninguno de los dos bailaba todavía por aquellas épocas, pero nos divertíamos a lo grande como simples espectadores. Nos divertíamos tanto como los propios bailadores y creo que, para nuestra edad – siete de mi parte, diez de Manuel y catorce de Ermilo –, mucho más que ellos.

Aquellas noches, en lugar de salir a jugar como de costumbre a la plaza en compañía de los amigos, citábamos a éstos en la casa y allí formábamos nuestra reunión, en uno de los rincones de una de las piezas de las dos que se utilizaban para el baile. Precisamente en aquel rincón tenía colocado el tío José del Carmen Barrera Lara un enorme escritorio que le servía como despacho, y sobre aquel escritorio nos acomodábamos, a como diese lugar, toda la chiquillada que no tomaba parte activa en el baile. Allí nos acomodábamos para criticar a los bailadores, para gastarles bromas, o simplemente para divertirnos en la forma que fuese.

En el pueblo no existía orquesta para amenizar aquellos bailes que se improvisaban, pero bastante bien se las ingeniaban los organizadores para suplir aquella falta y poder celebrar su fiesta. Unas veces las amenizaban con piano, cuando encontraban pianista disponible. Otras veces las amenizaban con pianola, que, como era fácil de manejar, aun no sabiendo ni jota de música, les resolvía el problema de maravilla.

Los mismos bailadores se iban turnando en el manejo de ella, mucho más cuando en la casa, aparte de tener la pianola, se contaba con un tremendo número de rollos musicales para ella. Siendo el tío José del Carmen muy aficionado a la música, y teniendo dinero para hacerlo, en cada viaje a la ciudad tenía el cuidado de proveerse de un buen repertorio de aquella clase de piezas musicales que más adelante servían para solucionar el problema a la juventud bailadora del pueblo. Una juventud que, en ocasiones, también solía valerse de conjuntos de guitarra, aprovechando la circunstancia de que entre ellos mismos contaban con muy buenos guitarristas.

Ermilo Barrera Baqueiro, de pie a la derecha.

Ermilo Barrera Baqueiro, de pie a la derecha.

[Continuará la próxima semana…]

Raúl Emiliano Lara Baqueiro

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