Pulgas (Siphonaptera)

By on julio 15, 2021

Los sifonápteros (Siphonaptera, gr. σίφων síphōn, “canal, tubo” y ἄπτερα áptera, “sin alas”) son un orden de pequeños insectos ápteros conocidos popularmente como pulgas.

Las pulgas son invertebrados pequeños (de 1.5 a 3.3 mm de largo) que carecen de alas, son muy ágiles, de color generalmente oscuro; cuentan con un mecanismo bucal de tubos especialmente adaptado para alimentarse de la sangre de sus huéspedes. Tienen el cuerpo comprimido lateralmente, lo que les permite desplazarse con facilidad entre los pelos o plumas del huésped. Tienen las patas largas y las traseras están adaptadas para el salto, que puede ser de hasta 18 cm en dirección vertical y 33 cm en dirección horizontal. Esto representa una distancia de hasta 200 veces su propia longitud, lo que convierte a las pulgas en el mejor saltador entre los animales en relación con su tamaño corporal.

El cuerpo de la pulga es duro, pulido, y está cubierto con muchos pelos y espinas cortas dirigidas hacia atrás. Esta característica les asegura un tránsito fluido entre los cabellos del huésped. La dureza de su cuerpo les permite soportar grandes presiones, incluso la ejercida por los dedos humanos.

Las pulgas son insectos holometábolos, tienen metamorfosis completa, pasan por un completo ciclo vital con estadios de huevo, larva, pupa y adulto. Tras alimentarse de sangre, la hembra deposita entre 15 y 20 huevos por día, hasta 600 en toda su vida, usualmente sobre el hospedador (perros, gatos, ratas, conejos, ratones, ardillas, ardillas listadas, mapaches, zarigüeyas, zorros, pollos, humanos, etc.). Los huevos depositados, sueltos en el pelaje, caen en su mayor parte por todos lados, especialmente donde el hospedador descansa, duerme o nidifica (alfombrillas, alfombras, muebles tapizados, cajas del perros y gatos, perreras, cajas de arena, ascensores de edificios donde se acuestan los perros, gatos, etc.).

Los huevos eclosionan entre dos y catorce días después de la puesta. De ellos salen larvas vermiformes de vida libre. Las larvas se refugian en las grietas y hendiduras del suelo, a lo largo de los rodapiés, bajo los bordes de las alfombrillas, en muebles o camas, dentro de las edificaciones. Si el desarrollo es a la intemperie, tiene lugar en suelos de arena o grava (cajas de arena húmedas, bajos de las casas sucias, bajo los arbustos, etc.) donde el hospedador puede descansar o dormir. La arena y grava son muy adecuadas para el desarrollo larvario, que es la razón por la que las pulgas son llamadas erróneamente «pulgas de arena».

Las larvas son ciegas, evitan la luz, pasan por tres mudas larvarias y tardan de una semana a varios meses en desarrollarse. Su alimento consiste en sangre digerida de las heces de pulgas adultas, piel muerta, pelo, plumas y otros restos orgánicos (las larvas no chupan sangre.) Las pupas maduran al estado de adultos dentro de un capullo de seda tejido por la larva, el cual adhieren al pelo de mascotas, fibras de alfombras, polvo, trozos de hierba y otros restos. En alrededor de cinco a catorce días emergen las pulgas adultas, o pueden permanecer en estado latente en el interior del capullo hasta detectar vibración (movimiento de personas o mascotas), presión (el animal hospedador apoyado sobre ellas), calor, humedad o dióxido de carbono (significando que una potencial fuente de sangre está cerca). La mayoría de las pulgas pasan el invierno en el estado de larva o pupa, con mejor supervivencia y crecimiento durante inviernos cálidos y húmedos y en la primavera.

Las formas parasitarias han acompañado al hombre desde su aparición en la tierra, han constituido y constituyen una de las principales causas de enfermedades. Una enfermedad parasitaria o parasitosis es una enfermedad infecciosa causada por protozoos, mermes (cestodos, trematodos, nematodos) o artrópodos.

Los recientes cambios en las prácticas agrícolas, el incremento de los animales, los alimentos, las personas, y el calentamiento global han creado entornos que facilitan la rápida y amplia difusión de patógenos zoonóticos a través del agua y los alimentos. Los parásitos son un grupo de patógenos que prosperan en tales condiciones ambientales, y que continúan sin cesar la explotación de los patrones de comportamiento de sus hospederos para seguir la transmisión entre los animales y los seres humanos.

Existen unas 2 mil 400 especies de pulgas, pero solo 6 infestan a los animales domésticos en especial a los usados como mascotas, la más conocida es Ctenocephalides felis, que parasita a perros, gatos y al hombre. Es digno de mención que en muchos países en más del 90 por ciento de los perros se presenta la pulga del gato, mientras que menos del 10 por ciento están infestados por la del perro y, aunque es posible encontrarla durante todo el año, es precisamente en primavera cuando se produce un pico en sus poblaciones (que representan la base de las infestaciones del verano, la mayor abundancia de estos parásitos en otoño). Se sabe que tan sólo un 5 por ciento de las pulgas residen sobre el animal y que éstas apenas abandonan a su hospedador. El 95 por ciento restante se encuentran en el medio ambiente.

Entre las enfermedades más importantes de los animales de compañía que pueden contagiarse a través de las pulgas caben mencionar dos mundialmente conocidas que están relacionadas con parásitos: uno de ellos es intestinal, Dipylidium caninum, y el otro se lo encuentra en la sangre, Haemobartonella feliz, productora de la anemia infecciosa felina, tifus murino (Rickettsia mooseri), la dermatitis alérgica por picaduras de pulgas, que produce serios daños en los animales. Cabe mencionar además una enfermedad comúnmente conocida como la “peste” (Yersinia pestis), donde la pulga juega un papel importante, pues la trasmite a otros animales como la rata, entre otros.

En la mayor parte de los casos, las pulgas son sólo una molestia para sus huéspedes, pero algunas personas y animales sufren una reacción alérgica a la saliva de la pulga, produciéndose erupciones. Las picaduras de pulga generalmente tienen como resultado la formación de unas zonas inflamadas y ligeramente elevadas que producen picazón y que tienen un solo punto de picadura en el centro. Las picaduras de pulgas provocan lesiones inflamatorias sobre la piel de las mascotas que ocasionan picazón (prurito), inquietud y un desmejoramiento de su estado general.

El desplazamiento de estos insectos entre el pelaje de los perros o gatos también provoca comezón y molestias constantes. Debido a la pérdida de sangre producto de la alimentación de las pulgas, los animales parasitados pueden presentar anemia y, en casos severos, llegar incluso a morir.

Mundialmente, referirse a las pulgas se asocia con dermatitis alérgica por picadas de pulgas, la cual es muy frecuente y conocida, presentando síntomas de inflamación, alopecia, prurito, escoriaciones, hiperpigmentación, hiperqueratosis, acantosis, además, se produce en el animal un proceso de hipersensibilidad.

Una población típica de pulgas en una casa consta del 50 por ciento de huevos, 30 por ciento de larvas, 10 por ciento de pupas y 5 por ciento de adultos. Solo los adultos están en los animales, que tienen la sangre que les sirve de alimentación, mientras que el resto están repartidos por el entorno. Por lo tanto, para eliminar las pulgas se deberían tener en cuenta las siguientes acciones en la casa, ya que son un factor clave en la desaparición del 95 por ciento de la infestación.

  • Pasar la aspiradora por todos los rincones de la casa. Además, la aspiración estimula la pupa y la obliga a salir de su capullo resistente a los insecticidas, haciendo que eclosione y obligándola a estar en contacto con los productos químicos.
  • Lavar toda la ropa con la que el animal ha estado en contacto con agua muy caliente (60 °C).
  • Utilizar un insecticida específico para las pulgas.
  • Utilizar tierra de diatomeas es uno de los tratamientos no industriales más efectivos contra la infestación de pulgas en los hogares.
  • También las pulgas pueden transmitir enfermedades como el tifus y la devastadora peste bubónica, transmitida entre roedores y humanos por la pulga de la rata de alcantarilla (Nosopsyllus fasciatus) y la pulga de la rata negra (Xenopsylla cheopis).

La pulga común (Pulex irritans), la del perro (Ctenocephalides canis) y la del gato (Ctenocephalides felis) pueden ser huéspedes intermediarios de cestodos (tenias o solitarias) como Dipylidium caninum o Hymenolepis diminuta, los cuales pueden parasitar al hombre.

Las pulgas constituyen artrópodos, parásitos de importancia para la salud y el bienestar animal y para la pública, que demandan mayor atención dado el incremento de las zoonosis y el impacto del cambio climático sobre los vectores u hospedadores de enfermedades, por lo que en la lucha contra estos vectores, la combinación de medidas higiénicas sanitarias con métodos físicos, mecánicos y químicos parece ser lo más eficaz.

Dra. Carmen Báez Ruiz

drabaez1@hotmail.es

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