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Habrá que perseguir el mito dentro de nosotros,
el mito que nos hará despedazarnos.
ESPEJO ANTIGUO
He dejado mi cabellera colgada de la lanza,
he cubierto mi escudo con hermosas gemas del Estigio.
Las fronteras de púas reclaman mi arrojo de Sadoth,
la luz embrutecida del Sinuhé que me presiento.
Bajo la noche de Asmodeo
beberé lo que me ofrezca el jícaro
en esa búsqueda por el agua de tu fuente.
Maravillosa Eréndira,
no calumnies la soledad de mi esperanto,
el monstruo flemático recorre los pasillos
del templo de Amenoteph donde me absuelvo
con el rostro y los huesecillos de los héroes bajo el brazo.
FIGURATIVO
Con el báculo de Aarón
golpeé los muros de tus piernas
y nos hundimos, cabras en la carne.
Mi adormecida Ella de caderas amplias,
de insoportables ritmos por la enramada de mi pecho,
vas agridulce como envidiada por la noche.
Me dejas protegido.
Los hombros como cuervos
desprenden limaduras de oro con el aletazo.
Golpeo con el báculo
hasta saciarme la sed con tu roca
Y CAYERON LAS MURALLAS
En esta hoja de papiro que Soy
voy con el sonido de trompetas
en el ulular del búho.
Soy esta vulgaridad de paradigmas que abre la noche
y nada de lo que Soy lo Soy en este tiempo descalzo.
Invicta Aniquirona de cuerpo anquilosado,
ha llegado el alba y el tiempo de volver
y reencarnar caricias.
Como Job bajo el árbol y las ronchas,
tantas quejas para el abismo,
tanto abismo sobre el rostro,
y ella se deshace la trenza
dispuesta a sanar mi cobardía:
pálida pálida la Muerte
me persigue en tu garganta
hasta arrancarme la voz invicta que Soy
NUNCA HARÁ FALTA PAN
y carne sobre la mesa de mis hijos,
los hijos de Satán
que me asedian y comen en mi espalda.
Pequeños escorpiones,
dejan poco a poco su veneno.
En las heridas sólo quedará mi hambruna
y tus uñas de amor abriéndome el estómago
DIORAMA
Tú eres el filo que hará rodar mi cabeza,
el ala de mercurio.
Tú que no me abortas no me aplastas
gusano victorioso,
una más de las canciones que entonando van los faunos
eres Tú,
siempre Tú y los caleidoscopios
Tú, en la sinrazón de mi agonía
eres Tú o Yo mismo quien te inviste,
te embiste,
te invoca en la cintura de mis traumas
Yo, en el derretir pupilas de antílopes descarnados.
Yo ,en el muladar de tu recuerdo
sobre esa huida incierta de la carne.
Manos y alabastros olvidados detrás de los refugios
DETRÁS DE LA SOMBRA
Nos hemos lavado tantas veces la piel
el odio de las noches el brillo de los dientes
y esa luz intacta en que nos despedimos.
Acá estoy detenido Clausurado entre paredes
Ella me sobrevive.
Ella siempre me sobrevive como un corazón dispuesto,
una palabra tuya bastará para sanarme,
para encontrarme de nuevo en las ventanas de esta casa.
Ya la sangre corre por el suelo,
hace costra en los tobillos,
y no sé cuál es el signo escrito con ceniza en tu rodilla.
No hay humo blanco en la alcoba,
bajo la cama se clausuran los poemas.
Quiero mirarte regresar
desde las cuencas de mi calavera
HE CRUZADO RÍOS
servido a los poderosos arreglado sus togas
gigantes que dejan su talón sobre hormigas de ácido fórmico
que me han roto el culo,
(bésame bésame bésame mucho),
y todos los enigmas se apresuran a cubrirme con su manto
Me he humillado con tal de seguir ofreciendo mi holocausto
bajo la hoguera de aquelarres antiguos,
donde los huesos son solamente el gemido
ensalivándome el ano,
(bésalo bésalo bésalo mucho),
y me sitian los desiertos de la trepanación y la pirámide.
Adán Echeverría





























