Peregrinos

By on diciembre 13, 2019

Editorial

Desde los primeros días de este diciembre, los caminos de México han venido registrando la presencia de miles de jóvenes, recorriendo como ciclistas o simplemente corriendo por las carreteras nacionales, portando una tea humeante, en un culto heredado hacia la advocación de una figura religiosa: la Virgen de Guadalupe que, el día doce del mes, es enaltecida en los altares, recibiendo el afecto, reconocimiento y esperanzas de un pueblo humilde, religioso y fiel, sujeto a sus creencias arraigadas.

Su fe les da fuerzas, no los vence el cansancio, atraviesan por fatigas, hambre y riesgos, pero ellos van sostenidos por la idea de que el día 12 de diciembre se verá renovada su fe ante la Virgen Morena que les da identidad.

Con alguna vigilancia y protección de compañeros o familiares, ataviados con ropas de los colores nacionales –verde, blanco y rojo–, así como de la imagen guadalupana, recorren miles de kilómetros del país para llegar a templos sede ubicados en los Estados y poblaciones más importantes de México.

Familiares y amigos les acompañan. Los cuerpos policiacos no podrían dar cobertura a tantos jóvenes, así lo dispusieran los mandos oficiales.

En su pensamiento, es el milagroso manto de la Virgen Morena el que les da protección. Pero el riesgo es latente en cada curva de las carreteras en las cuales guiadores irresponsables conducen sin las precauciones que deberían ser cubiertas en todo momento, y especialmente en estos casos de riesgo.

Las tristes noticias de accidentes y atropellamientos se han leído en años precedentes. Pero la fe antorchista no decae, fe demostrativa de un pueblo que no se rinde, que aún vive fuera de la contaminación generada por medios de comunicación de toda índole, manteniendo sus creencias y costumbres.

De tan común es el recorrido anual que, así como los usuales participantes están más al pendiente y se preparan, a las autoridades no les representan ninguna atención especial.

La fe en una imagen histórica recorre el país. Es diciembre y el día 12 los recintos marianos y sus alrededores estarán pletóricos de danzantes, romeros, olores a incienso, luz de miles de velas y lámparas y alegría, mucha alegría en millones de mexicanos que, aunque sea por estas fechas, renuevan tanto sus raíces religiosas como su fe en que la protección divina estará con ellos.

Diciembre es el mes religioso más significativo del año. Eso es lo que en las mentes humildes está escrito con la firmeza de la fe.

Los gobiernos pasan.

Los sistemas políticos caducan.

Mas la fe de los antepasados está aún presente entre nosotros.

Enhorabuena.

Eso es lo más maravilloso para México y los mexicanos.

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