Pelícanos

By on noviembre 28, 2019

Los pelícanos son un género de aves acuáticas pelecaniformes pertenecientes a la familia monotípica Pelecanidae. Se caracterizan por su largo pico con un gran saco gular que utiliza para la captura de sus presas y el drenaje del agua recogida antes de tragárselas, así como una red que les permite capturar e inmovilizar a sus presas.

El pico, el saco y la piel facial desnuda de todas las especies adquieren colores brillantes antes de la temporada de cría. Pueden pesar de 4 a 7 kilogramos, miden 1.3 metros de altura, y la envergadura de sus alas puede ir de 2.2 a 2.9 metros.

El color de su plumaje es predominantemente blanco, con algunas plumas en gris claro o gris oscuro. Se frotan la parte de atrás de la cabeza en sus glándulas uropígeas para recoger una secreción oleosa producida por estas glándulas y la extienden por el plumaje para impermeabilizarlo.

Las patas de los pelicanos tienen dedos palmeados con una membrana; esta forma les permite nadar y movilizarse fácilmente en el agua; entre machos y hembras no existen diferencias físicas significativas, salvo que los machos suelen ser más grandes.

En estado libre se estima que viven de 15 a 25 años. Los ejemplares que viven en cautividad, por el contrario, tienen una longevidad mayor. Esto se debe a que un pelícano en cautiverio no tiene que preocuparse por depredadores naturales que puedan mermar su esperanza de vida, y además recibe alimentación y cuidados a los que no tienen acceso las aves que viven en libertad.

Isabel I de Inglaterra en el Retrato del pelícano, de Nicholas Hilliard (c. 1573), lleva el símbolo medieval del pelícano sobre su pecho.

Tienen una larga historia de significado cultural en la mitología y en la iconografía y heráldica cristiana. Isabel I de Inglaterra adoptó este símbolo retratándose a sí misma como “madre de la Iglesia de Inglaterra”; en el Retrato del pelícano, de Nicholas Hilliard (c. 1573), la reina lleva el símbolo medieval del pelícano sobre su pecho.

En el Antiguo Egipto, el pelícano (en egipcio henet) se asociaba con la muerte y el más allá. Se representaba en las paredes de las tumbas y figuraba en textos funerarios como símbolo de protección contra las serpientes. El henet también aparece en los textos de las Pirámides como “madre del rey”, por lo que se le consideraba como una diosa. Otras referencias en papiros funerarios no pertenecientes a la realeza muestran la creencia de que esta ave poseía la capacidad de profetizar el paso seguro de los muertos del mundo terrenal al inframundo.

El registro fósil muestra que el linaje del pelícano ha existido por al menos 30 millones de años; el fósil de pelícano más antiguo conocido se encontró en yacimientos del Oligoceno inferior en el Luberon, en el sureste de Francia, y es notablemente similar a las conformaciones modernas. Su pico está casi completo y es morfológicamente idéntico al de los pelícanos actuales, demostrando que esta avanzada herramienta de alimentación ya existía en ese momento. Los hallazgos fósiles de América del Norte han sido escasos en comparación con los de Europa, que tiene un registro fósil más rico.

Existen ocho especies de pelícanos: Pelícano australiano, pelícano ceñudo, pelícano blanco americano, pelícano pardo, pelícano vulgar o pelícano común, pelícano malayo o pelicano oriental, pelícano rosado o pelícano gris, pelícano peruano. Los lugares donde viven los pelícanos se encuentran distribuidos en todos los continentes, con excepción de la Antártica.

Los pelícanos pueden vivir en el mar o en agua dulce (ríos, lagos y pantanos); es común observarlos en la costa o en pantanos con agua salobre. Al momento de tener sus crías viven en acantilados, arrecifes de coral o también en dunas.

Tienen una distribución global desigual que va latitudinalmente desde la zona intertropical a la templada, aunque están ausentes del interior de América del Sur, así como de las regiones polares y el océano abierto.

Frecuentan las aguas interiores y costeras, donde se alimentan principalmente de peces, capturándolos en o cerca de la superficie del agua. Son aves gregarias, viajan en bandadas, cazan cooperativamente y se reproducen en colonias. Cuatro especies de plumaje blanco tienden a anidar en el suelo y cuatro especies de plumaje marrón o gris anidan principalmente en los árboles.

Es un animal carnívoro que se alimenta principalmente de peces, aunque su dieta también puede incluir crustáceos, como los camarones y cangrejos, pequeñas tortugas, anfibios, calamares, y en algunos casos hasta pequeñas aves. Cuando son aún pequeños comen lo que les llevan sus padres, al ir creciendo comerán de la bolsa que tienen sus padres.

Para pescar, algunas especies lo hacen en grupos, nadando en semicírculo de forma coordinada mientras agitan sus alas, con el propósito de espantar los peces para que se movilicen hacia áreas poco profundas; luego meten su cabeza bajo el agua y encuentran sus alimentos.  Otras se lanzan desde el aire en picada; esta forma de pescar la realizan en solitario. En ocasiones pueden comerse algún otro animal que llame su atención.

Es común que los pelícanos aniden formando colonias. En el nido puede haber de dos a tres huevos, ambos pelicanos incuban y cuidan de sus pichones; la forma en que incuban es parándose encima de ellos.

A nivel mundial, las poblaciones de pelícanos se ven afectadas negativamente por cuatro factores principales: disminución del número de peces a causa de la sobrepesca o por la contaminación del agua, la destrucción de su hábitat, los efectos directos de la actividad humana como las perturbaciones en las colonias de anidación, caza y matanzas, enredo en redes de pesca y daños por anzuelos, o la presencia de contaminantes como el DDT y la endrina.

Los derrames de químicos, petróleo, insecticidas y pesticidas tienen efectos nocivos ya que afectan sus tejidos, produce que la cáscara de los huevos sea muy delgada y, debido a la forma en que los padres empollan los huevos, suelen romperlos sin querer.

Uno de los peores enemigos para su supervivencia es el cambio de la temperatura del mar que hace que los peces modifiquen las áreas en las que viven, haciéndoles cada vez más difícil encontrar sus alimentos. Esto ha reducido la población de pelicanos; como adultos tienen pocos depredadores naturales.

 La relación entre pelícanos y el hombre ha sido a menudo conflictiva. Han sido perseguidos porque se percibían como una competencia para la pesca comercial y recreativa. Sus poblaciones han disminuido considerablemente a causa de la destrucción de su hábitat, la sobrepesca y la perturbación y la contaminación ambiental, llevando a una especie a ser catalogada como vulnerable.

Todas las especies se reproducen fácilmente en los parques zoológicos, lo cual es potencialmente útil para su conservación.

El peor enemigo de los animales somos los seres humanos. Hagamos conciencia y cuidemos nuestro planeta no contaminando.

Dra. Carmen Báez Ruiz

drabaez1@hotmail.es

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