Nuevos horizontes, nuevos retos

By on enero 3, 2020

Perspectiva

Es solo en la incertidumbre que estamos desnudos y vivos.

Peter Gabriel

Poco después de las tres de la sorprendentemente calurosa tarde de ayer domingo, mientras manejaba y pensaba en mi futuro inmediato, al pasear la vista por mi entorno, me inundó de repente una oleada de melancolía por mi ciudad, por las calles, las personas, las casas, los lugares y, sobre todo, los recuerdos.

Mientras paseaba la vista, que se me iba humedeciendo, mientras llenaba mi mente con esas imágenes, cavilaba sobre los motivos que hacen que una persona decida cambiar la paz y la familiaridad que ha conocido por una gran incógnita, porque ese es el panorama que enfrentaré a partir de la primera semana del naciente 2020.

He tomado muchas malas decisiones a lo largo de mi vida, y he pagado las consecuencias de ellas. Ahora, una nueva oportunidad de enmendar y corregir mucho de lo que he administrado mal apareció en mi horizonte, prácticamente de manera providencial, es decir, cuando menos la esperaba, una oportunidad que me ha llenado de esperanza y satisfacción.

Lo anterior pudiera verse como lo mejor que pudiera haberme pasado a estas alturas de mi vida aunque, como toda gran oportunidad, incluye también grandes decisiones e implica asumir nuevos retos y riesgos, no únicamente profesionales sino, sobre todo, personales.

Verán: necesariamente debo dejar esa paz y tranquilidad que mencioné, alejarme temporalmente de mi familia, para mudarme a otro país, vivir solo por un tiempo y enfrentarme a una nueva cultura.

Entre los aprendizajes de mi vida está comentar y consultar este tipo de asuntos con aquellos que pudieran salir afectados con mis decisiones, y con aquellos cuya opinión me ha servido de faro en situaciones inciertas. Enterados, la opinión de todos me ayudó a determinar la estrategia que permitiera maximizar el beneficio para todos, minimizando el impacto, de cristalizar la oportunidad, lo que finalmente sucedió.

Al mirar lo que ha sucedido en este año que fenece, y lo que el 2020 promete, confirmo que la única certeza que existe en esta Vida es el Cambio y, porque eso siempre acompaña a cualquier modificación en nuestras existencias, mi familia y yo deberemos adaptarnos y encontrar maneras de seguir juntos, aunque a la distancia. Esto es lo que todo ente vivo tiene como consigna para seguir viviendo: adaptarse ante los cambios.

La tecnología nos ayudará para conservar la cercanía, sin duda, aunque fuera de manera virtual, mientras se dan los momentos en que podremos estar juntos nuevamente. Ellos se quedan en este oasis que es Mérida, mientras que yo voy a conocer aquello que posteriormente he de compartir con ellos, fuera como cicerone, o a través de lo que les platique.

Mientras un año llega a su término, otro inicia su devenir, en poética semejanza con este Cambio que estoy por abrazar. Todo lo que hemos vivido, ustedes y yo, nos ha preparado para vivir el momento que ahora estamos disfrutando, y para enfrentar lo que viene.

Nos toca reflexionar sobre lo que nos ha traído hasta aquí, haciendo un paréntesis en el camino para, entonces, tomar fuerzas para lo que sigue.

Un nuevo año nos saluda y nos brinda la oportunidad de enmendar, construir, amar…

Ya les seguiré platicando mis impresiones, ahora allende fronteras, acompañado del Amor y apoyo de mi familia y amigos, y disfrutaré cada momento que pase en mi ciudad natal, mi Mérida, la que siempre irá conmigo doquiera, hasta que regrese a ella.

Desde esta perspectiva, a todos ustedes y sus familias, que el 2020 les brinde salud, prosperidad y amor.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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