Nuevo Edificio de la Universidad de Yucatán en 1941 – IV

By on febrero 25, 2022

Memoria de las Fiestas Inaugurales

IV

Esplendoroso Festival de Inigualado Lucimiento Señaló la Inauguración de la Universidad de Yucatán

En nombre del señor Presidente de la República, el señor Gobernador del Estado, en simbólica ceremonia, entregó las llaves del Alma Máter de la Cultura Yucateca al ingeniero Joaquín Ancona Albertos, Rector de la Universidad de Yucatán. –El Himno Universitario fue cantado por un gigantesco coro de estudiantes– Distinguidas personas acudieron al inolvidable acto.

La sociedad meridana en su conjunto, la plenitud de las fuerzas vivas que trabajan y sienten en la alba metrópoli del Sureste, vibró colectivamente poseída de intensa emoción al conjuro de un acto cultural de incalculable trascendencia: la velada inaugural del majestuoso edificio de la Universidad de Yucatán, concreción del noble ideal de un gobernante progresista y amante de su pueblo.

Ninguno de los festivales que exornan nuestra historia literaria y musical resisten la comparación con este bello acto colectivo, en el que lo mejor de un pueblo culto, trabajador y amante de su progreso, festejó un acontecimiento tan fausto y tan plausible.

Las lunetas, los palcos, los escalonados pisos del Teatro Peón Contreras, nuestro estético coliseo que es vecino frontal de nuestra Universidad, se saturaron de una muchedumbre toda entusiasmo y toda alegría mucho antes de que el raudo minutero de nuestros relojes señalase la hora del inicio de la velada. Es por ello que no hubo ni atisbo de hipérboles en las palabras del gacetillero del Diario del Sureste: «Los gloriosos anales artísticos del Teatro Peón Contreras no registran una noche como la de ayer, en la que, con motivo de la velada inaugural del edificio de la Universidad de Yucatán, la sociedad meridana acudió en masa a manifestar su entusiasmo, su aprobación, a una obra destinada al más alto beneficio que puede recibir la juventud: la cultura, la capacitación para la vida. Nunca mejor que ahora podríamos aplicar la vieja expresión popular: no cabía ni un alfiler. Es lástima que muchas personas se hayan quedado sin presenciar una función cultural y artística de la categoría de la de anoche, por haberse llenado totalmente el teatro».

Fervoroso cántico al Alma Máter

Apretador vergel de juveniles inquietudes, la parte superior –segundo y tercer piso– del Teatro Peón Contreras se hallaba atestado de colegiales, de la Escuela Preparatoria, de las varias Facultades y del Instituto de Extensión Universitaria. Fueron los estudiantes quienes dieron la pincelada más grata y sentimental, al fundir en una sus gárrulas voces, emitiendo estruendosos hurras que catalizaron el entusiasmo de la concurrencia. Concluyó este inolvidable momento en una frenética ovación, hosanna de la juventud estudiosa y de la cabal asistencia a la máxima casa de la cultura yucateca.

Siguieron en turno las bellas notas de la obertura Poema Sinfónico 1910, dirigida por su autor el maestro Gustavo Río Escalante, quien supo estilizar en este «Poema» con mano maestra los aires populares que dieron colorido a la Revolución Mexicana. En seguida la grey estudiantil, instalada en los pisos altos, entonó las armoniosas estrofas del himno universitario Alma Máter, del maestro Alfredo Tamayo Marín. Los militares de personas concurrentes al festival escucharon unciosamente el desgranar de los versos del himno:

¡Viejo solar en cuyas aulas abrevaron

el saber y el honor nuestros mayores!

¡Por dondequiera tus doctrinas nos dejaron

el renuevo vital de tus fulgores!

 

¡Oh, mi escuela, mientras viva nunca te podré olvidar!

¡Ni a mis años de estudiante que ya nunca volverán!

¡Juventud, ama y venera a nuestra Universidad!

¡Ella es vida y alma máter, ella es fe de Yucatán!

Discurso del ingeniero Joaquín Ancona Albertos, Rector de la Universidad de Yucatán

Un trabajo pleno de interés y nutrido de conceptos de alta trascendencia –tal como dijo la crónica periodística– fue el discurso inicial de la velada, que estuvo a cargo del señor Rector de la Universidad de Yucatán, ingeniero Joaquín Ancona Albertos. Brillantez en la forma, producto de la fluidez del estilo y de la claridad del lenguaje, y solidez en el fondo, fueron las características de la pieza oratoria dictada por el ingeniero Ancona Albertos, quien al hacer su aparición en el escenario recibió la manifestación de simpatía, admiración y agradecimiento más efusiva y cordial de que hay noticia en los anales de nuestras reuniones públicas: toda la concurrencia –estudiantes, padres de familia, invitados de honor, maestros, etcétera– prorrumpió en aplausos crecientemente entusiásticos, que cuajaron en una cerrada ovación, la cual duró varios minutos, retrasando en el uso de la palabra al querido y respetado maestro.

El señor Rector de la Universidad de Yucatán, poniendo de relieve la modestia que lo caracteriza, dijo en primer término las siguientes emocionadas palabras: «Este aplauso no lo merezco yo; pertenece a los dos hombres que más han contribuido a hacer la nueva Universidad de Yucatán: Humberto Canto Echeverría y Manuel Ávila Camacho.» Los aplausos se produjeron con renovado brío, dedicados al ingeniero Joaquín Ancona Albertos, al ingeniero Humberto Canto Echeverría y el general Manuel Ávila Camacho.

El orador, visiblemente afectado por la emoción, inició el hilo de su discurso, habiendo trazado de manera magistral el proceso seguido por la educación superior en Yucatán. En su diáfana exposición el ingeniero Ancona Albertos señaló dos etapas en la formación cultural de nuestro pueblo; una inicial en que la enseñanza era religiosa, tanto por lo que toca a las personas que la impartían como en lo concerniente al fondo filosófico de su contenido, y una segunda etapa, la de la enseñanza laica, tomando este término en su significado de popular, caracterizada no solamente porque en las cátedras se dejó de impartir la instrucción religiosa sino también porque se amplió el radio de acción de la cultura, haciendo accesible ésta a capas de población diversas de la minoría privilegiada que tuvo su monopolio en la etapa anterior.

Finalmente, el orador caracterizó el momento presente, en que la Universidad de Yucatán tiene un nuevo asiento, más amplio, más bello y mejor dotado que el anterior, como el orto de una tercera etapa en la historia de la cultura superior de Yucatán: la de la Universidad, la de la Universidad por excelencia, la que abarcará todos los aspectos de la cultura humana y no será simple repetidora de enseñanzas, por sabias que sean, sino creadora de ideas e investigadora de problemas vitales, o sea, usando otra vez las palabras del ingeniero Ancona Albertos: Nuestra Universidad debe orientar sus actividades hacia una preferentísima atención de los problemas sociales, económicos, etcétera, que preocupan al pueblo yucateco.

La nota restallante del aplauso, multiplicado en todas las manos, prolongó su eco atronador por las paredes y la bóveda del Peón Contreras buen rato después de que finalizó su discurso el ingeniero Ancona Albertos.

Czardas de Monti: al violín y al piano

Un capullo de mujer y una verdadera promesa en nuestro medio artístico, la señorita María Teresa Mendoza Díaz, ejecutó con primor al violín «Czardas» de V. Monti, acompañada al piano por el artista señor Conrado Peniche Sierra.

Discurso del Sr. Humberto Lara y Lara

Con el aticismo y las dotes oratorias que lo caracterizan se produjo acto seguido el señor Humberto Lara y Lara, en representación de los estudiantes universitarios. El poeta, literato y periodista de reconocida solvencia intelectual que es Lara y Lara, nos llevó con el pensamiento a las prístinas fuentes de la cultura superior yucateca, de donde en forma agradable y ligera, maguer el marco de erudición que delineó su trabajo, nos condujo a la presente etapa, tan agitada y difícil pero también tan prometedora. El cálido comentario del aplauso fue la estela admirativa de esta bella oración.

(Páginas más adelante insertamos íntegramente los discursos del ingeniero Ancona Albertos y del señor Lara y Lara).

Copelia de Leo Delibes

Nuevas palmas cosechó la actuación de la Orquesta Sinfónica, la cual interpretó Copelia de Leo Délibes, esta vez llevada de la hábil batuta del maestro Amílcar Cetina Gutiérrez, con la completa aprobación del público.

Nina, la genial cultora de Terpsicore

Nina Shestacova, cimera exponente en nuestro medio del exquisito arte de la danza, nos brindó una de sus más bellas y sugestivas creaciones. La gentil Nina, instada por los aplausos del multicéfalo, reiteró su impecable trabajo.

El himno nacional

Nuestro Himno Patrio, venero inagotable de levantadas emociones, fue cantado con énfasis, con cariñoso fervor, por todos los asistentes a este inolvidable festival. Las marciales notas del Himno de Bocanegra cerraron el programa.

Los invitados de honor

Distinguidas personalidades dieron mayor relieve a esta gloriosa fiesta. En una serie de plateas, designadas con antelación, tomaron asiento las siguientes personas: ingeniero Humberto Canto Echeverría, Gobernador Constitucional del Estado; general Aureo L. Calles, Comandante de la XXXII Zona Militar; señor Gonzalo López Manzanero, Secretario General de Gobierno; licenciado Alberto Solís Peraza, Oficial Mayor de Gobierno; profesor Humberto Peniche Vallado, Secretario Particular del Jefe del Ejecutivo; profesor y diputado Antonio Betancourt Pérez, en representación de la Cámara Baja; ingeniero Joaquín Ancona Albertos, Rector de la Universidad de Yucatán; licenciado Rodolfo Delgado, Rector de la Universidad de Guadalajara; licenciado Victoriano Anguiano, Rector de la Universidad de Morelia; doctor Raimundo Ruiz, Rector de la Universidad de Puebla; doctor Ignacio Morones Priego, Rector de la Universidad de San Luis Potosí; doctor Enrique C. Livas, Rector de la Universidad de Monterrey; licenciado Arturo García Formentí, Rector de la Universidad de Sinaloa; Licenciado Manuel Cortés Herrera, Rector de la Universidad de Guanajuato; licenciado Manuel Pérez Abreu de la Torre, Director del Instituto de Campeche; licenciado Efraín Brito Rosado, Representante de la Secretaría de Educación Pública; licenciado Javier Rojo Gómez, Jefe del Departamento Central del Distrito Federal; licenciado Omar Canto Catalá, Representante del Gobierno del Estado en la ciudad de México, Señor Humberto Lara y Lara, Director del Diario del Sureste, señor Blas L. Torres, Presidente Municipal de Mérida; señor Fermín Pacheco Larrondo, Jefe del Departamento de Seguridad Pública del Estado; profesor Martín S. Mercado, Director de Educación Federal en el Estado; licenciado Joaquín Rodríguez, Secretario General de Gobierno del Estado de Campeche, en representación del Gobernador del propio Estado, doctor Héctor Pérez Martínez; los Diputados al Congreso local: profesor José E. Vallejos Polanco, Carlos González Inurreta, Nicolás Salazar Ramírez, Víctor G. Vázquez Pérez, Raimundo Torres, Anastasio Cárdenas, Sóstenes Carrillo, profesor José D. Escalante Febles y Andrés Avelino Palomo; licenciado Manuel Pasos Peniche, Procurador General de Justicia; licenciado Oscar Ayuso O’Horibe, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado; licenciado José D. Capetillo Losa, Magistrado de la Sala de Defensa Social; profesor José J. Cetina Salazar, Jefe del Departamento de Educación Pública del Estado; licenciado Manuel Evia Cervera, abogado consultor del Gobierno del Estado; ingeniero Adolfo de Rosenzweig, gerente de los Ferrocarriles Unidos de Yucatán; ingeniero Livio Guerra Leal, Delegado del Departamento Agrario; ingeniero Ángel Aragón; licenciado Alfonso Baqueiro Cantón; profesor Arturo López Alonso, gerente del Banco de Yucatán; señoras María de los Ángeles Ponce de Canto Echeverría, Linda Ramírez de Calles, Isabel Lugo de Rojo Gómez, María del Carmen Herrera de Ancona Albertos, Angelina D. de Livas, María Luisa Cooming de Rosenzweig, Oralia Payán de Torres, Amalia González de Castillo, Victoria Eugenia Gutiérrez de Aragón, Ana María Durand de Guerra, Isaura Barrera de Lara, Pilar Zavala de Castillo, Miriam Montes de Oca de Pacheco, Urania Peniche de Góngora, Emma Noemí Góngora de Novelo, Consuelo Canto de Zavala, Flora Vallado de Ríos, Amira Peón de Hernández, Rosario Cardeña de Villamil y Bertha Díaz de Baqueiro, y señoritas Marusa Canto Ponce, Elba Calles Ramírez, María Luisa Rosenzweig Cooming y Amira Hernández Peón.

En un palco especial se instaló todo el Consejo Universitario, hecha excepción del señor Rector, integrado por las personas siguientes: licenciado Hernán Canto Echeverría, secretario de la Universidad de Yucatán; licenciado Roberto Castillo Rivas, doctor Maximiliano Canto Méndez, licenciado Martín Medina Rosado, ingeniero Francisco Vega y Loyo, químico farmacéutico Ramiro Alcocer, licenciado Alberto Castellanos Loría, licenciado Armando Maldonado Cisneros; licenciado Hernán Cetina Albertos, bachiller Diego Barbosa Sosa, doctor Felipe Aranda Ayala, doctor Rafael Cervera Lara, doctor Benjamín Góngora Triay, ingeniero Manuel G. Castillo, bachilleres Humberto Arjona Torre, Edilberto Peniche, Alfonso Sansores M., Federico Stein Sosa, Carlos Gutiérrez Bassó, José D. Peniche, Armando Bolio, José Antonio Torres Mesías, Hernán Buenfil, licenciado Armando Cáceres Gómez y señor Enrique Cervera Pérez.

Las llaves de la Universidad de Yucatán en manos del Rector Ingeniero Ancona Albertos

Concluida la velada el señor Gobernador del Estado, ingeniero Humberto Canto Echeverría, acompañado del Comandante de la XXXII Zona Militar, general Aureo L. Calles; del Rector de la Universidad de Yucatán, ingeniero Joaquín Ancona Albertos, de los Rectores visitantes y de las demás personas relacionadas en el párrafo anterior, se dirigió a la puerta principal de la Universidad de Yucatán, donde se llevó a cabo la ceremonia de la entrega de las llaves del edificio al señor Rector de la Universidad de Yucatán. El simbólico acto asumió una gran solemnidad, habiéndolo presenciado una inmensa multitud, a pesar de la pertinaz llovizna que caía en esos instantes.

Un sello de sencillez aumentó la belleza del acto; el señor Gobernador del Estado pronunció esta significativa frase. «Cuando se abran estas puertas habremos colmado nuestros más caros anhelos», y añadió, dirigiéndose al ingeniero Ancona Albertos: «En nombre del señor Presidente de la República le hago entrega de nuestro máximo templo de estudios». Al concluir sus palabras el ingeniero Canto Echeverría puso en manos del señor Rector de la Universidad de Yucatán las llaves del edificio. Una rúbrica de aplausos, calurosos hasta el frenesí, tuvo la ceremonia de la entrega de las llaves.

Inmediatamente el ingeniero Ancona Albertos abrió las puertas de la Universidad, dando paso en primer término a los estudiantes. Una vez en el interior el señor Gobernador descorrió el velo de la placa conmemorativa fijada en lugar visible, a pocos metros del pórtico; modelo de sencillez y laconismo: «Por acuerdo del Ejecutivo del Estado se comenzaron los trabajos de reconstrucción y construcciones adicionales de este edificio en septiembre de 1938, suspendiéndose en septiembre de 1939. Se reanudaron en septiembre de 1940, habiéndose puesto al servicio de la colectividad el día 13 de diciembre de 1941».

Toda la gente que había deleitado su espíritu en la velada terminada momentos antes, penetró ávida de observación en la Nueva Universidad hasta congestionar los salones, los corredores y las escaleras. Por doquier se escuchaban los comentarios elogiosos a esta obra ejemplar del ingeniero Canto Echeverría. Este último recibió innúmeras felicitaciones, efusivas y espontáneas de las personas asistentes a la inauguración.

La Banda de Música del Departamento de Seguridad Pública del Estado, instalada en la planta baja, ejecutó escogidas piezas de su repertorio, haciendo más grato aún el ambiente de esta noche de imperecedera memoria.

Continuará la próxima semana…

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