Nos quisimos matar…

By on mayo 24, 2019

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Jessica T. Raijman, la autora de “Nos Quisimos Matar…” charló con Diario del Sureste y nos compartió detalles sobre esta obra que escribió con su ex esposo Sergio Krashkur, explicando la transición de un matrimonio fallido a un divorcio exitoso.

La sinopsis del libro, lanzado vía Editorial Océano, describe que ellos parecían los protagonistas ideales de una comedia romántica: rebeldes a su manera, compartían su desdén por los convencionalismos y su enamoramiento no se hizo esperar. Las cosas escalaron, llegaron la boda y los hijos. ¡Como una historia de película! Pero en la vida real las cosas no son tan sencillas. El matrimonio se vino abajo, una cifra más en la estadística de los divorcios. La trama, sin embargo, tuvo un desenlace inesperado: sus protagonistas lograron una historia de éxito… en el divorcio.

Alternando sus voces, Jessica y Sergio nos cuentan ambos lados de su historia en común: cómo se encontraron, se enamoraron, se quisieron matar, se divorciaron y se reencontraron en la separación. El resultado es una historia apasionante, divertida, dramática y aleccionadora sobre cómo funciona la vida en pareja, y fuera de ella, en la compleja era en que vivimos.

Dialogar con Jessica fue muy ameno ya que se trata de una mujer con una dinámica muy especial, dedicada por años a dar clases de literatura, teatro, arte y yoga hasta que dedicó dedicarse a su verdadera pasión que es escribir.

¿Desde antes de casarte mantenías ese mismo nivel de actividad?

Sí, pero no como después. El uso de la meditación ha sido mi salvavidas absoluto.

¿La obra la escribieron después de que enterraron el hacha de guerra?

Exactamente. Estuvimos casados siete años, llevamos siete años divorciados. Al final del matrimonio, justo después que Sergio se sale de la casa, fue una temporada terrible, con unas broncas fuertísimas; después las aguas empezaron a bajar un poco, y nos divorciamos. Después, otra vez, vinieron los guamazos fuertes y, a partir de ahí, ya ahora sí como que entramos a una especie de consciencia y empezamos a escribir el libro… Bueno, hace tres años una amiga mía, al escuchar cómo hablábamos por teléfono, me dijo: ‘Oye, se llevan muy bien. Deberían escribir un libro.’ A partir de esa idea han pasado tres años.

Entonces supongo que la realización del libro fue una especie de catarsis.

Sí, definitivamente.

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En una relación uno normalmente se enamora, siente que la otra persona es su complemento. Esos motivos son los que propician que sea muy complicado conservar una buena dinámica tras la separación. ¿Qué tan complicado fue para ti?

Tuve que hacer conciencia, entender varios conceptos. Primero, si había diferencias irreconciliables, en el matrimonio difícilmente las íbamos a resolver; después de divorciarnos, cuando me deshice de la ilusión de querer estar de acuerdo etcétera, pues aceptas lo que es y partes de ahí, ya no tratas de jugar con cosas que no van a suceder nunca. Fue muy importante entender que en el divorcio no hay justicia, que las cosas sean ecuánimes, que se equilibren, la verdad es que no es cierto; en el divorcio, en el matrimonio, no hay justicia, porque lo que tú das no necesariamente es lo que recibes, y lo que debería ser para ti no necesariamente debería ser para la otra persona. Dejar ir estas historias que me fabricaba en la mente fue muy acertado porque cuando no esperas nada, pues entonces puedes lidiar con lo que venga, sin ningún tipo de barrera o expectativa.

Que una pareja divorciada escriba un libro juntos suena inverosímil. ¿De quién fue la idea?

Como mencioné antes, la idea surgió de una amiga que escuchó que hablaba con Sergio y me dijo que deberíamos escribir un libro. Tiempo después le dije a Sergio y me dijo que un amigo le dijo lo mismo. Él escribió con motivo de un viaje, yo escribí con motivo de un viaje distinto, intercambiamos los textos y descubrimos que había algo ahí, sin saber con certeza qué era. Entonces le dije: ‘Vamos a seguir escribiendo’. Él escribía en su casa, yo escribía en la mía e intercambiábamos los textos por e-mail. Acordamos intercambiar los textos. “Si a mí me molesta mucho un texto te lo voy a decir, y tú también a mí,” y la verdad es que ambos aguantamos vara estoicamente, porque hay un capítulo donde literalmente Sergio dice que me iba a matar con una almohada. Cuando leí ese capítulo me hizo llorar; cuando hablé por teléfono con él le dije “Está buenísimo pero está fuertísimo”, entonces me preguntó “¿Quieres que le baje dos rayitas?”, le dije “No, porque si le bajas entonces no vas a estar diciendo la verdad” y el compromiso que tenemos con este libro es con la verdad, el compromiso que aceptamos es que ambos íbamos a respetar la perspectiva de cada quien; si tu percepción es que las cosas pasaron de x manera, vamos a respetar los puntos de vista.

Es increíble y muy interesante. Aquí en Mérida somos muy tradicionalistas, muchas familias celebran sus bodas de plata, sus bodas de odio, porque se odian, no se toleran pero, con tal de conservar el concepto de familia, se viven situaciones realmente tristes. Basado en esto, el libro ¿qué mensaje nos deja? Cuando desnudan su propia experiencia, ¿qué es lo que quieren compartir?

Dijiste algo muy importante, Ricardo. Hoy en día está cambiando la composición de la familia, y nosotros somos una familia diferente a la norma, porque Sergio y yo somos los papás de los mismos niños; ya no somos pareja, pero somos familia, porque esos niños son nuestros, de los dos, para siempre. Lo primero es eso: preservar ese nuevo modelo de familia.

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¿Tenías idea de la repercusión que tendría este trabajo?

Fíjate que fue chistoso, porque nosotros comenzamos a escribir el libro como un ejercicio, sin tener muy claro hacia dónde iba; conforme fue creciendo, y se lo fuimos dando a la gente para que lo leyera, varias personas nos dijeron, sobre todo mujeres a mí y hombres a Sergio, que se sentían acompañados, que sentían empatía. En un sentido muy íntimo, nos permitió precisamente eso: acompañarnos.

Fue una apuesta muy valiente, porque también se corría el riesgo que el mismo libro pudiera propiciar que regresaran al polvorín inicial.

Claro, aunque, ¿sabes? Es un trabajo diario como también lo es que te tienes que bañar diario, lo mismo este mantra que a título personal me repito diario –y seguramente Sergio tendrá los suyos–, de decir ‘No me voy a enganchar’. Ese, Ricardo, para mí es el mantra que me salvó la vida del divorcio, porque cuando nos divorciamos yo sí lo iba a matar y él me iba a matar, hasta que nos desenganchamos.

Cuando uno ama demasiado a una persona, ¿se genera más rencor al momento del rompimiento o es una teoría absurda?

Si eres una persona que te entregas y te apasionas y amas demasiado no necesariamente tiene que ver con lo que sientes con la otra persona, sino tiene que ver con el tipo de persona que eres tú; si eres apasionado y eres intenso, vas a ser igual de intenso cuando te enamoras que cuando te divorcies.

¿Cómo consideras la dinámica del libro?

Yo diría que es como una comedia dramática: hay capítulos donde se mueren de la risa y hay otros que provocan un llanto muy fuerte. La lectura es muy sencilla, la gente lo lee muy rápido, son capítulos cortos, directos, con un lenguaje sencillo. Los estilos que tenemos para escribir Sergio y yo son muy distintos y fuimos alternando un capítulo y un capítulo en tres partes. Es una lectura que acompaña, es fluida.

Te agradezco mucho, Jessica, ha sido un placer platicar contigo.

Gracias a ti, Ricardo. Me encantó platicar contigo y, por favor, no dejes de decirme qué te pareció el libro.

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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