Memorias deportivas de don Ramón Vidal

By on septiembre 17, 2021

Colonia Yucatán

La práctica de los deportes, sin lugar a dudas, fue uno de los pilares de la convivencia entre los originarios de la Colonia Yucatán. Los sacerdotes, maestros y  macucos de la fábrica organizaban, promovían y practicaban todo tipo de encuentros y competencias en la cancha y en el campo de la Colonia, así como en casi cualquiera de las esquinas de esta comunidad.

El juego de béisbol con pelota de hilo y bate de leña se jugaba todas las tardes en la esquina que comprendían las casas de Amado Fernández y Juan Pio; se jugaban partidos de “banda contra banda”, es decir, los vecinos de un rumbo contra los de otro.

La explanada del Seguro Social también servía de marco para disfrutar todas las noches de atractivos y emocionantes partidos de Voleibol femenil, con nutrida participación de los equipos que respetuosamente y con vergüenza deportiva competían. Jugaban tanto solteras como casadas ante numerosos espectadores que disfrutaban las emociones de cada partido.

Por las tardes, las muchachas jugaban en el campito del seguro sus “Cascaritas” de béisbol ante numerosa porra, así como los muchachos se aventaban sus partidos de futbol ya que el campo municipal era casi exclusivo para la práctica del béisbol de los grandes, o sea, “Maderera del Trópico”.

La práctica de deportes en la Colonia Yucatán, disciplina impuesta desde la primaria por los profesores y por los sacerdotes que jugaban basquetbol y futbol con los muchachos, fue clave para la buena convivencia de los Colyucatecos. En especial, el «béisbol de grandes» que reprodujeron las mujeres al organizar torneos de softbol femenil en los que colaboraban los mismos jugadores de béisbol.

Don Chivora –Luis Ricalde– y don Ramón Vidal fueron los managers de los equipos de la Colonia y la Sierra, respectivamente, sin más paga que la satisfacción que ver a su equipo competir como los mejores.

Cabe señalar que entre la Sierra y la Colonia había una férrea rivalidad cuando se trataba de competencias deportivas y/o culturales, incluso había cierto celo cuando uno de la Colonia enamoraba a una muchacha de la Sierra y viceversa: los primeros justificaban que ellos fueron los verdaderos pioneros de la comunidad, y los de la Colonia que ellos eran los “buenos” porque ahí estaba la fábrica, el cine, el mercado etcétera. Esa rivalidad se reflejaba en las competencias de toda índole.

Don Ramón Vidal comenta sonriendo para Diario del Sureste esta bella tradición deportiva.

“Había mucho amor, la primera Reina del carnaval infantil de la primaria que salió de la Sierra fue mi hija Loly -Aurora-, nunca la Sierra había ganado, siempre ganaba la de Colonia en todo. Después Chely Bates, luego Nery Braga, la hija de don Chono (quienes vivían en ese entonces en la Sierra); ella fue Reina del pueblo, pero nunca había salido ni una Reina ni nada de la Sierra. Nosotros fuimos campeones de softbol y después de voleibol de mujeres,” cuenta el papá de Moncho a la primera pregunta, sin pausas, de manera fluida y continua, emocionado y con fresca memoria.

Del campeonato femenil de softbol que ganamos, los de la Sierra jugaban con nosotros. Entre las que recuerdo estaba Chely Ojeda, la esposa de Mury Núñez; Pastorita, ¡qué bien jugaba esa muchacha!; una que le decían la Adelita; Aidé Bates, mi ahijada; Marita, a la que utilizaba para toques de bola. Del equipo de aquella gloriosa época recuerdo que también jugaba con nosotros Raquel Cabrera -la mamá del padre Emir Pérez Cabrera-, Belly Bates, Tony López y Cristina García, muy bonita ella, hija de don Avelino García.

Continuará…

L.C.C. VICENTE ARIEL LÓPEZ TEJERO

vicentelote63@gmail.com

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