Mayas en Nicaragua

By on marzo 11, 2022

Arqueología

El día empezó tranquilo y fresco. A las 10:00 AM el clima es propicio para conversar con Carlos Alemán Ocampo, una de las figuras más distinguidas de la cultura de Nicaragua, quien ha recorrido este país para conocer las lenguas indígenas. En esas andanzas estuvo en las cercanías del río Coflin, en la zona de Jinotega al norte de Nicaragua. Allí encontró restos arqueológicos, al parecer de la cultura maya.

Alemán Ocampo, sereno, con excelente ánimo, lucidez y memoria íntegras, nos narra la curiosidad que lo llevó a una de las travesías que nunca ha olvidado y por la cual dejó la búsqueda para descifrar el lenguaje no común de pobladores de épocas pasadas.

¿Cómo descubrió las ruinas en el norte de Nicaragua?

Mi amigo Luis Fiallos hacía una consultoría para empresas mineras de Australia. Sabía que yo tenía interés en estudiar las lenguas en esa zona, por lo que me contrató para un trabajo cultural.

El destino le jugó de manera distinta a Carlos: al adentrarse al territorio, la curiosidad lo guio hacia otra búsqueda.

Me informé y vi que había algo curioso en el lugar: unas «cuevas y muros enormes». Me separé del grupo que buscaba cuestiones mineras y forestales, para verificar si había una comunidad indígena y su tipo de idioma. Me encontré con indígenas miskitos que estaban por ahí en tránsito. Les pregunté si habían encontrado petroglifos u objetos de barro; me dijeron que había unos muros enormes en la zona.

La noticia sorprendió a Alemán Ocampo. Decidió entonces emprender un fatigoso viaje sobre una mula durante más de 6 horas, para encontrar los muros descritos por los indígenas.

Cuando llegué a Coflin, un río afluente del Ayapal, a la entrada de la Ermita, encontré la primera sorpresa: una piedra con petroglifos. No era lo único: había unos muros que no sabría decir si son casas, muy altos.

Carlos encontró una anécdota: en la entrada de la cueva se celebraba una misa de vez en cuando porque, según lo que le dijeron, los que han entrado no volvieron a salir.

Rafael Quintana, en casa del escritor Carlos Alemán Ocampo, quien habló de los restos arqueológicos que pudo ver en las cercanías del río Coflin, en la zona de Jinotega, al norte de Nicaragua.

Caminando por veredas y riachuelos, Carlos llegó hasta los muros, orientados de Este a Oeste. Fue el primero en conocerlos, porque los que lo han intentado no llegan por miedo a que les ocurra algo.

Cuando vi esas ruinas muy grandes, recordé la descripción de Efraín Escuare (viajero y explorador que llegó a Nicaragua) sobre un hombre Maya que viajó con él desde Jamaica. El indígena iba a la zona de Bocay para consultar algo sobre Yucatán; en México tenía información de que existía en esa zona una profetisa. En su texto, Escuare describe que en la zona se encuentra una anciana que se convertía en tigre, en leona y en otros animales indígenas.

Sorprendido, al regresar Carlos Alemán con la noticia del hallazgo, la transmitió a su amigo Carlos Villanueva, un antropólogo Mexicano que en esa época dirigía la Fundación Maya. Decidió contarle la historia.

Mi amigo Carlos me contestó que el texto de Escuare se publicó en 1848, año de la «Guerra de Castas» para la independencia de los Mayas. Reconoció que la profetisa era maya, que tenía relación con algunos mayas que se dispersaron a la llegada de los conquistadores españoles, y con la rebelión indígena que pretendía recuperar el antiguo territorio Maya.

Además de Carlos Villanueva, Ocampo le comentó a Eddy Kühl quien, a través de la Fundación Ulúa Matagalpa, “organizó una expedición al lugar y constató lo que yo vi en esta zona minera de Nicaragua que se presume llena de oro. Es importante la difusión de este hallazgo fuera de Nicaragua y qué mejor que sea a través del Diario del Sureste, el cual se publica en Yucatán, en la zona maya de México.
Ante un hallazgo de tal importancia, Carlos Alemán no pierde la esperanza de que, acompañado de especialistas en arqueología, se emprenda la exploración y estudio de esa zona. Sería de gran importancia para comprobar que la presencia Maya se extendió hasta esa zona de nuestro Nicaragua.

RAFAEL QUINTANA

rael_antonio1994@hotmail.com

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