Maracas

By on enero 10, 2019

Atisbando Cuba

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ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA

Sirva esta columna para recordar a un hermano etnomusicólogo e investigador, Alejandro Alcocer Alvirde, que ahora ocupa su columna en el Eterno Oriente, dejándonos enseñanzas sobre el origen de la música, y conversatorios inolvidables sobre sus experiencias musicales con las diferentes etnias de nuestro país, México; y también para otro formador musical con una currícula similar al anteriormente mencionado, Luis Roberto Sánchez Gavito, ahora el primer presidente del Colegio de Músicos de Yucatán A. C. y director de varios ensambles corales. Ambos con reconocimientos nacionales e internacionales por su profesionalismo musical, además de sus escritos y libros sobre esta temática musical. A ellos dedico esta columna sobre este instrumento ancestral: la “Maraca”.

Las crónicas decían que las maracas “son unas güiras secas que pueden ser ovaladas o redondas y se les agrega un mango para manejarlas mejor. Cuando se preparan para sacarle un sonido fuerte y grave, se les ponen dentro semillas de aceitunas, y cuando se quieren sonidos suaves se les ponen dentro perdigones o semillas chicas.”

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En las tribus taínas, solamente la podía usar el behique, sacerdote o médico hechicero, para ‘comunicarse con deidades que le traía prosperidad’. Mucho tiempo después es que se usan como instrumentos rítmicos en las orquestas típicas, siendo indispensables en las Rumbas, Congas, Boleros y Guarachas (…) El sonido que se les debe de sacar es igual al que llevan los timbales cuando se golpea por los lados, señalan los estudiosos.

Las maracas, el instrumento musical cubano con sabor tropical y podríamos decir que el más universal, son un instrumento ideófono y de oscilación, constituido por una parte esférica hueca, sostenida por un mango que la atraviesa, o está adherida a ella. En su interior se le llena con pequeños elementos percusivos, como piedras pequeñas o semillas, pedazos de vidrio, pedazos pequeños de metal, arroz, etc., los cuales producen sonido al golpearlos contra la pared interna de la esfera.

En la música popular bailable latina de influencia cubana, y en el folklore llanero venezolano-colombiano, por lo general se encuentran en pares, una para cada mano, de ahí el término en plural: “maracas”. Las tribus indígenas tocaban una sola maraca. Las maracas son características de la música latina salsa que, cuando conversé en Guantánamo -1993- con el compositor Rosendo Ruiz, musicólogo experimentado, me dijo es la mezcla de bolero, rumba, guaracha, metidos en una batidora, para volverse salsa.

Pedro José Ramírez Sendoya define la maraca como sonajero de las orquestas indias. Palabra de origen Taino-Caribe: Maraka; Campana. En lengua arawuka: Malaka. En lengua tupí Ta-Maraca; Campanario.

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Las maracas fueron usadas desde tiempos precolombinos en América, y se han desarrollado como uno de los instrumentos de percusión más importantes porque proveen ritmo en el espectro de frecuencia alto. En la actualidad, por lo general se encuentran en pares, una para cada mano. La maraca Pijao es un tarro (cilindro sin mango) fino de guadua, lleno de semillas de achira.

Dentro de la historia cubana, destaca la de los instrumentos musicales que datan de comienzos de su fundación por los españoles. No sólo los tambores fueron confeccionados por los afrocubanos y criollos (que se utilizaron en las liturgias religiosas de los primeros y en las orquestas populares de los segundos); también se halló que los nativos ya tenían sus instrumentos.

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Además del “Mayohuacán” – que es el tambor ahuecado sin parches o membrana – y unas “ojivas sonoras”, los “guamos o trompas del caracol llamado Cobo (Strombus Gigans), así como silbatos de piedra y cerámica y hasta una pequeña flauta hecha de un hueso de ave, destacó la maraca.

Los historiadores señalan dos clasificaciones: la aborigen y la cubana. De la de los indocubanos cuenta que está “formada por dos tallos de magüey – así con diéresis – (planta, llamada también Pita), adheridos, que contienen piedrecillas en su interior”. De la que nombra cubana dice que “no es oriunda de Cuba, ya que pertenece a la familia maraquera universal (…) Los indios antillanos las sonaban en sus músicas”.

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Para conocer mejor este instrumento de percusión hay que recorrer otras regiones, por lo que nos trasladaremos a Venezuela, donde las maracas están hechas del fruto de la tapara y rellenas con unas semillas llamadas capachos. Tienen su origen en las tribus indígenas, principalmente del Orinoco, que las usaban con fines ceremoniales mucho antes de la llegada de los españoles, aunque normalmente no en pares.

En los llanos venezolanos se utilizan como acompañante del arpa y el cuatro en ensambles de joropo. Me llevan a recordar su himno popular: “Alma Llanera”, donde nace al Arauca vibrador, donde se mece la palma y te hermanas con la garza, la rosa y el sol.

Al que las toca se le conoce como maraquero.

Pese a la simpleza del instrumento, las maracas llaneras han alcanzado una técnica impresionante de sincopados y contratiempos a gran velocidad. En algunas regiones, quien las usa también suele cantar.

Las maracas de cuero, que posteriormente fueron popularizadas por varios maraqueros en la música salsa y música cubana, fueron creadas por el percusionista venezolano “Pan con Queso” Landaeta.

En Colombia, las maracas son utilizadas en varios ritmos musicales como la cumbia, la vidita, el joropo y el cachamba, entre otros.

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El chucho huilense es un instrumento musical ideófono, variante de las maracas, típico de la región del departamento del Huila, y la región Andina Colombiana. Tiene la forma cilíndrica, es un tubo de caña o de guadua. A una distancia de dos centímetros de las bocas del tubo se cruzan unos diez palillos o astillas de caña, paralelos al diámetro, formando una rejilla en la proximidad de cada boca. Además, se cruzan unos cinco palillos a lo largo de todo el tubo. Las rejillas tienen como finalidad impedir la salida de las semillas o granos que están dentro del tubo, por lo que es muy similar a las maracas. En los departamentos de Tolima y Cundinamarca este instrumento se le llama Alfandoque, que conocí por el boyacense, Julio Zavala, a quién conocí en el Segundo Festival del Bambuco Andino.

En Puerto Rico, la isla del encanto, en bomba se usaba una sola maraca. Con la influencia cubana a principios del siglo XX con géneros cubanos como guaracha, bolero y son, se extendió el uso a dos maracas.

Las maracas están hechas de la fruta del árbol; los frutos son juguete de niños, comunes en todas partes de Puerto Rico. La fruta debe ser redonda y pequeña. Después de sacar la pulpa de la fruta a través de dos agujeros perforados en la cáscara seca, pequeños guijarros son introducidos en ella. Entonces se le encaja una manija a la cáscara de la fruta seca. Se usa una cantidad desigual de guijarros en el par que constituye las maracas, para producir su sonido distintivo.

Agradezco las pláticas sobre el tema al cubano Armando Díaz (+) y al puertorriqueño José Capó, sobrino del músico cantante y político rúquense Bobby Capó.

Fuentes

https://www.absolutviajes.com/las-maracas-cubanas/

https://es.wikipedia.org/wiki/Maracas

https://www.todocuba.org/las-maracas-el-instrumento-musical-cubano-con-sabor-tropical-mas-universal/

Archivo AHGA

ANTONIO MACHÍN, cantante cubano y maraquero, cuyo bronce se encuentra en La Habana, Cuba. Foto de Archivo AHGA.

ANTONIO MACHÍN, cantante cubano y maraquero cuyo bronce
se encuentra en La Habana, Cuba. Foto de Archivo AHGA.

 

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