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¿Fuiste feliz en Colonia?
“¡Sí, sí, definitivamente!,” responde de inmediato, sin pensarlo.
“Me enseñó muchas cosas la Colonia Yucatán. Prácticamente de chamaco entré a trabajar a la fábrica y me aceptaron. Junto con Pedro Espinosa nos pusieron en una máquina que molía los retazos de madera, pero no hice mucho tiempo. Ya prácticamente la fábrica estaba agonizando. Me impactó mucho el mes de diciembre, la época de lluvia y abarcas, todo; el olor del cedro, el aroma, el aserrín – a pesar de que decía que tenía chechen, ahí nos revolcábamos–. Como te he dicho, lo puedes leer en Neek, mi página de Facebook.”
“Cuando hay oportunidad voy. Es algo verdaderamente impresionante para mí la Colonia. En mi mente hay muchas cosas, es algo que yo viví, aunque no hice muchos amigos. Entonces, como te digo, cuando entro en una etapa de analizar, me inspira escribir sobre la Colonia, se dan los pensamientos, las palabras, incluso la poética. La nostalgia me gana. Eso es lo que escribo en mi página Neek, la gran convivencia, la experiencia.
“Hay un amigo igual de Colonia que trabajó en la radio de acá, él vivía por telégrafos, Cesar Votorin se llama. Cuando me vio: ‘¡Oye, Manuel! No sé si te acuerdas de mí,’ me dijo, ‘yo vivía por telégrafos.’ ‘Sí, claro que sí, ¿y qué haces tú aquí?’ le pregunté. ‘Tengo un pariente que es panadero; me llamó la atención Gilberto Balam, que es locutor, vine, y te encuentro a ti,’ me dijo. Trabajó un tiempo acá, pero no tardó; hace poco me invitó a su aniversario de boda, pero no pude ir a Chetumal.
“Mi casa de Colonia se la vendimos al papá de Samuel Chi, don Cerbulo. Mi hermanita Dulce empezó a llorar cuando fuimos hace poco y vio la casa: tantos recuerdos le habrán venido en ese breve tiempo que estuvimos en la casa ese día, tantos recuerdos de toda nuestra feliz vida en ese lugar mágico, de vivir en paz, convivencia y buenos modales que nos enseñaron y aprendimos, tal vez sin darnos cuenta.
“Vivimos una etapa muy feliz. Nuestros vecinos eran doña Edy Marrufo, una señora que tenía varias hijas, al lado de mi casa vivía; muy chamaquitas se fueron de la Colonia. Después llegó Arturo Berzunza, más arriba estaba don Pedrito Espinosa, San Vázquez, Vich Espadas, Los Pinto, Tomás Medina, el Güero Durán, el Mago, etcétera.

“Ahora creo que ni el diez por ciento de los que ahí crecimos viven allá, solamente están doña Gaby Ortiz, la mamá del difunto Veloz, Jenaro Mazún, doña Conchi Burgos, tu mamá Dorita Tejero, Roger Marfil y su esposa Lupita Arce. Los repobladores no conocen nuestra historia, solo cuando llegan los originarios se alegra el ambiente porque nos conocemos todos. Aunque los hijos de la última generación, digamos, organizan torneos de futbol, béisbol y basquetbol cada año durante la tradicional fiesta anual, son los últimos. La mayoría que vive en Colonia no son de allá…
“Por todas esas vivencias y modelo de vida, de educación, de convivencia, y todo lo que un modelo de vida tuvimos, no me puedo olvidar de Colonia Yucatán.”
L.C.C. ARIEL LÓPEZ TEJERO





























