Maestros Distinguidos 1980 – 2014 – XVII

By on abril 1, 2021

XVII

LIBORIO PÉREZ ENCALADA

(1906 – 1998)

Maestro Distinguido 1995

El profesor Liborio Pérez Encalada nació en el puerto de Celestún, Yucatán, el 11 de noviembre de 1906. Sus padres fueron don Gregorio Pérez Maldonado y doña Paula Encalada Villamil. Inició sus estudios en la Escuela Unitaria del Profr. Pascual Pérez. En abril de 1919, a la edad de 13 años, se trasladó al puerto de Progreso en busca de mejores oportunidades de vida. Ahí fue hospedado en el domicilio de su tío y reinició su educación en la Primaria Estatal núm. 116. Todos los días, después de asistir al colegio, ayudaba a su tía con los quehaceres domésticos. Para entonces su familia había iniciado el traslado para reunirse con él.

Continuó sus estudios de secundaria y profesionales en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM), donde obtuvo las más altas calificaciones de su grupo en todos los grados, haciéndose acreedor a los premios que otorgaba la Secretaría de Educación Pública (SEP). Estudio inglés en la Academia de Comercio del Profr. Manuel Barredo. En 1922, a la edad de 16 años, fundó y dirigió en Progreso la Academia Comercial Particular. Ahí fue maestro de español, matemáticas, inglés, contabilidad, mecanografía y taquigrafía por más de 25 años. Contrajo matrimonio con la señorita Alicia Elorreaga Lizama, a quien conoció en la Academia de Comercio. Con ella tuvo cinco hijos: Alma Yol-Itzma, Paula Beatriz, Sergio Virgilio, Liborio y José Ricardo.

En esa época el puerto de Progreso había llegado a ser una de las principales localidades del estado debido al auge de la industria henequenera. Las organizaciones de sindicatos favorecen el mejoramiento de la clase proletaria del puerto, por lo que se preocuparon por la instrucción de sus socios e hijos y financiaron la construcción de escuelas. Tal es el caso de la Unión de Trabajadores Henequeneros “Mártires de Chicago”, que agrupó a todos los trabajadores de la industria exportadora del henequén. Por acuerdo en la asamblea se acordó la fundación de dos escuelas: una de enseñanza elemental para los hijos de los trabajadores y otra nocturna para los agremiados. Gracias a su profesionalismo y dedicación, el profesor Liborio fue designado director de la Primaria Federal “Mártires de Chicago”, que abrió sus puertas el 25 de octubre de 1925 en el puerto. La escuela estaba incorporada con la clave 11 al Departamento de Educación del Estado. Al principio el recinto trabajó con 25 alumnos, entre niños y adultos, pero un año después la matrícula se incrementó y fueron incorporados más docentes, entre ellos las profesoras Sara I. Morales Vázquez y Esther Morales Vázquez, con quienes el profesor Liborio impartía las clases de español, matemáticas y mecanografía.

La Unión de Henequeneros invertía en la escuela y la dotaba de pizarrones, mobiliario, útiles escolares y demás materiales que requerían los hijos de los trabajadores. Estos insumos eran comprados en la papelería Pluma y Lápiz. A los alumnos se les repartían los útiles y se les supervisaba. Por ejemplo, cuando un alumno llenaba todo un cuaderno, el maestro registraba su contenido para asegurarse de que fue bien empleado; de igual manera, cada mes se entregaba un lápiz a cada niño, el cual debía ser correctamente aprovechado.

El domicilio del profesor Liborio se encontraba cerca del centro de Progreso. Los domingos acudía con sus hijos a la playa y les enseñaba los nombres correctos de plantas, insectos y animales marinos Ellos aprendieron a reconocer los agua-malas, las orquídeas, las tunas y las uvas de playa, entre muchas otras cosas. También recogían orquídeas y azucenas para regalarle a su mamá, quitaban las espinas de las tunas para hacer refresco, y recolectaban uvas para comer. Con su padre vivieron muchas experiencias y viajes a los cenotes, al cerrito, al muelle. Él les enseñó a recolectar insectos y a fabricar cajas de cartón para ponerlos dentro. Estos insectos iban a parar a un armario de la dirección de la escuela. Los alumnos y exalumnos también participaban en la recolección, convirtiéndose aquel armario en un pequeño museo.

En 1956 el profesor Liborio se separó del cargo de director de la “Mártires de Chicago”, toda vez que el 16 de abril de ese año fue ascendido a inspector escolar, por lo que tuvo que trasladarse a Chiapas con su esposa y su hijo más pequeño, Ricardo. También ocupó cargos como el de inspector escolar federal en Hopelchén (Campeche), Motul y Mérida; jefe técnico de la Dirección de Educación Federal de Yucatán, Secretario de Educación Federal de Yucatán, director de Educación Federal en Nayarit y director de Educación Federal en Sinaloa.

Como parte de sus actividades políticas, fue regidor del Ayuntamiento de Progreso en 1934; delegado por Yucatán en varias convenciones nacionales del magisterio en la ciudad de México, de 1940 a 1943; orador oficial en múltiples actos cívicos; secretario general de la Delegación de Maestros de Progreso; secretario de conflictos de la Sección Maestros del Estado en 1950, orador oficial de la campaña política del Coronel José Ortiz Ávila para el Gobierno del Estado de Campeche; y secretario del Ayuntamiento de Hopelchén de 1958 a 1961.

Ávido escritor, colaboró en la revista progreseña Juventa de 1936 a 1940. Escribió poemas, cuentos y novelas. En sus poemas aludía a los héroes, el amor y la vida en el puerto. En 1940 publicó por entregas en dicha revista su novela Heroínas anónimas, dedicada a los maestros rurales mexicanos que contribuyeron al triunfo de la Revolución; en ella dio a conocer la infancia que había vivido e inculcó la lucha por la redención de las clases desheredadas.

Siendo director de una de las más importantes escuelas de Progreso, escribió la letra del himno de la Primaria Federal Mártires de Chicago, así como las comedias teatrales Supremo sacrificio y Los censos, y múltiples cuentos cortos como El conuco, La mano, Buenas noches, San Isidro y Celestún: paraíso olvidado. También fue colaborador de la sección cultural del periódico Novedades de Yucatán y del Diario del Sureste. En 1950 publicó artículos técnicos en la Revista Pedagógica de la Dirección Federal de Educación en Yucatán.

De 1948 a 1952 impartió la cátedra de inglés en diversos temas culturales en seminarios pedagógicos. En 1962 y 1963 fue invitado de honor, en representación de la Dirección Federal de Educación, en la fase final del concurso estatal de sexto grado de primaria patrocinado por el Banco Nacional de México. Fue un gran impulsor del deporte y la cultura en Progreso. Organizó, entrenó y mantuvo a los equipos infantiles y juveniles de béisbol y vólibol. Fue socio fundador y vicepresidente del Club de Leones de Progreso, siendo el principal promotor de la adquisición del local que actualmente ocupa.

Al cumplirse sus bodas de plata en pro de la educación de la niñez progreseña, recibió de manos del gobernador José González Beytia la presea otorgada por el personal de la escuela primaria y exalumnos del plantel, y la presea de la Sociedad de Padres de Familia Daniel Elorreaga.

El 25 de agosto de 1971 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, obtuvo el quinto lugar en los Juegos Florales con el cuento titulado Ceibite, por lo cual recibió la Medalla Tomás Martínez, un diploma y una cantidad en efectivo. En 1971 volvió a ejercer como director de Educación Federal, cargo que desempeñó hasta su jubilación el 16 de noviembre de 1972, después de 47 años de servicio. La Dirección Federal de Educación en Yucatán le otorgó una medalla de oro por sus méritos y servicios a la educación.

Como parte de las conmemoraciones del Día del Maestro, el 15 de mayo de 1995 le fue conferido al profesor Liborio Pérez Encalada el reconocimiento de Maestro Distinguido por parte de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (SEGEY). Se encontraba viviendo en Boca del Río, Veracruz, y debido a su edad avanzada no pudo estar presente en la develación de la placa.

Rodeado de sus familiares más queridos, falleció en Boca del Rio el 21 de agosto de 1998 a la edad de 91 años. Dejó un gran legado educativo, cultural y deportivo en pro de la niñez. En 2012 la Rotonda del Maestro ubicada en la Casa de la Cultura de Progreso fue designada con su nombre. A este acto asistieron sus familiares, quienes agradecieron el honor de este reconocimiento por parte del puerto de Progreso.

Marion Guadalupe Garrido May

Continuará la próxima semana…

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