Luna llena, de Aki Shimazaki

By on agosto 4, 2022

Libros

Aki Shimazaki, cuyas obras han obtenido galardones como el Prix Rinquet, el Prix Canada Japon, el Prix du Gouverneur Général du Canada o el Prix Asie de la Asociación de Escritores en Lengua Francesa, presenta su más reciente obra: “Luna Llena”, una gran novela breve en torno al amor y los secretos de quienes nos rodean.

Aki es autora de cuatro pentalogías, cuyos libros pueden leerse separadamente, y Luna Llena pertenece a su nueva serie. Sobre esta novela, Le Dovoir ha dicho que es una tierna reflexión sobre el lugar que ocupan los recuerdos, mientras que Le Monde asegura que, bajo esta prosa notablemente sobria, compacta y controlada, palpita un volcán.

De hecho, la prensa especializada afirma que la escritora Aki Shimazaki lleva años diseccionando las relaciones humanas en su obra, mediante una suerte de cuentos, o novelas cortas, adentrándose en la intimidad de sus personajes, a los que suele asociar a algún tipo de animal o planta.

Aki Shimazaki traza el camino del cuento entre historias que se acercan a la central y fascina al lector con una canción sobre unas cigarras que pasan años bajo tierra solo para poder vivir unas horas al aire libre.

En una pequeña localidad japonesa, el matrimonio compuesto por Tetsuo y Fujiko Niré vive apaciblemente en una residencia en cuyos jardines cantan toda clase de cigarras. Son ya abuelos y se mudaron allí cuando ella, Fujiko, empezó a mostrar síntomas de alzhéimer. Una mañana, al levantarse, Fujiko, extrañada, no reconoce a Tetsuo, su marido. Gracias a una improvisada ayuda, Fujiko se tranquiliza: una enfermera de la residencia le dice que Tetsuo es su novio, el prometido que, según la antigua tradición japonesa, ha conocido gracias a un encuentro, un miai. A partir de ese momento, Tetsuo no solo se enfrentará a situaciones que lo desconcertarán sino que, ante todo, tendrá que decidir si quiere convertirse en el novio de la que ha sido su esposa durante décadas. Porque las sorpresas solo acaban de empezar.

La novela está impregnada de signos que muchos familiares de enfermos de Alzheimer van a reconocer: hay olvidos selectivos, reconocimientos falsos, memoria musical, recuerdos recurrentes, evitando así romantizar la enfermedad en una novela que se cubre de delicadeza en cada pasaje. El lirismo es una constante incluso cuando se hace añicos la posibilidad de revivir un recuerdo, como si con ello la autora mandara un mensaje al lector: esto, aunque parezca un cuento, puede ser real. Y es que la historia, aunque parezca que se reescribe, nunca es la misma historia.

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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