Luisa Fernanda, Cuatro Sopranos

By on octubre 17, 2019

Atisbando Cuba

ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA

Ante todo, quiero agradecer al musicólogo, compositor y pianista santaclareño José Ruiz Elcoro el envío de este cartel impar del Teatro Blanquita en La Habana, donde la zarzuela hasta hoy sigue siendo uno de los géneros musicales más gustados entre los adultos mayores, y más “Luisa Fernanda” que viene a ser “La Traviata” del género operístico en el gusto habanero, obras que no faltan en los festivales del Gran Teatro de La Habana “Federico García Lorca”, ahora “Alicia Alonso”.

Aunque el afiche no tiene fecha, lo supongo de mediados del siglo anterior, presentando a cuatro de las sopranos más cotizadas de esa época.

La primera es Marta Escolástica de los Ángeles Pérez y Suárez, que nació en La Habana, el 2 de agosto de 1924, en el barrio Jesús del Monte. Sus padres eran hijos de cubanos y españoles. El matrimonio tuvo cuatro hijos: Lila, Marta, Francisco y Alberto.

Marta inició su carrera presentándose como estrella infantil en varios programas de radio, haciendo giras artísticas por el interior de la isla. En 1935, comenzaría a estudiar piano y a tomar clases de canto con la profesora polaca Maryla Granaowska. Cuatro años más tarde, ingresó en el coro de la Filarmónica de La Habana bajo la dirección de Paul Csonka. Éste la recomendaría al maestro Máximo Freccia, director de la Filarmónica, quien inmediatamente la escogió como solista.

Durante sus nueve años con la Filarmónica, Marta cantó bajo la dirección de músicos tan impor­tantes como Eric Kleiber y Herbert von Karajan. También cosechó éxitos en el Teatro Martí durante una temporada ofrecida por la compañía española “Cabalgata”. En 1945, regresaría a la CMQ donde había trabajado de niña como artista exclusiva.

En 1946, Marta Pérez fue invitada a visitar “La Comparsa”, la finca de Ernesto Lecuona. El compositor, entusiasmado por su talento, la invitó a acompañarlo en una gira por Estados Unidos que duró varios meses e incluyó presentaciones en el Carnegie Hall de Nueva York, el Constitutional Hall de Washington y la Academia de Música de Filadelfia. Entre los roles estelares que inter­pretó durante su carrera se encuentran: María la O, El Cafetal y Rosa la China, tres de las zarzuelas más importantes de Lecuona.

La segunda soprano que aparece en el afiche de entrada es Zoila Carreras (Zoraida Marrero), quien nació en Bejucal en 1912. En 1937 comenzó su fructífera carrera en la Corte Suprema del Arte, y con su bella voz de soprano cantaba además en los conciertos organizados por Ernesto Lecuona.

En 1938 viajó con la Banda de Música de la Marina a una embajada cultural por los Estados Unidos y después, junto a esta agrupación musical, giró a Puerto Rico y a la Argentina con el maestro Ernesto Lecuona, hasta llegar a República Dominicana y México.

Zoraida Marrero se convirtió en la soprano indispensable en el montaje de zarzuelas cubanas y españolas. En 1947 viajó a Argentina y España. Se mantuvo activa como cantante lírica hasta el año 1960, pues también dominaba el repertorio de la canción popular, actuando en radio, teatro, cabaret y televisión. Ese año abandona Cuba y se domicilia en Nueva York, donde sigue sus actuaciones en el teatro lírico. Todavía en 1988 cerró el primer Concierto Lecuona que organizaron en Miami el Dúo Mara y Orlando. Fue además una excelente actriz.

Hizo una discreta carrera en el recurso discográfico, contándose entre otros sencillos con música de Lecuona: Funeral; El tamalero; El Calesero; Juventud; El Sun Sun, su gran éxito; y la canción titulada Te he visto pasar.

En 1937, la soprano Zoraida Marrero actuó en La revista azul, de Lecuona, en el Teatro Auditórium (hoy Teatro Auditórium Amadeo Roldán), con la compañía de Ernesto Lecuona, junto a Rita Montaner, Maruja González, Hortensia CoallaTomasita Núñez, Graciela Santos, Margarita DíazGeorgina Du Bouchet, Constantino Pérez, Emilio Medrano, Panchito Naya, así como los actores Blanquita Becerra, Paco Lara, María PardoEddy López, Federico Piñeiro, y los bailarines Julia y Eduardo Muñoz (El Sevillanito), Carmita Ortiz, y Julio Richard.

También se sabe que Zoraida Marrero participó en los shows del cabaret Tropicana, junto a Nat King ColeChiquita and JohnsonLos Chavales de España, Billy Daniels, y las orquestas de Senén Suárez, y Armando Romeu.

Las dos invitadas a cantar el tercer y el primer acto de Luisa Fernanda, respectivamente, en un cartel de lujo e inolvidable en La Habana y continuaremos con las otras dos tiples y de esa época, con el mismo prestigio y capacidad vocal, de grandes recuerdos.

Rosalía Palet Bonavia, la tercera soprano en esta presentación es conocida mundialmente como Rosa Fornés. Pertenece a la lista de las grandes intérpretes cubanas que alcanzaran prolongados éxitos fuera de Cuba en la primera mitad del siglo XX, desde el arraigo con que triunfaron en los escenarios de Cuba. Tiene más de seis décadas de experiencia en el arte incursionando en la Opereta, la Zarzuela, la comedia ligera, el drama clásico, la revista musical, el Cabaret, la radio, el Cine y la televisión.

Ha trabajado junto a los más famosos actores y actrices de su época, como los argentinos Hugo del CarrilLuis SandriniLibertad Lamarque y Tita Merello; o los cubanos Rita MontanerMaruja GonzálezZoraida MarreroBola de NieveBenny MoréMaría de los Ángeles Santana Esther Borja; y junto a los maestros Ernesto LecuonaRodrigo PratsAdolfo Guzmán, González Mantici, o Armando Romeu.

Fundadora de la televisión cubana en donde realizó programas humorísticos, dramáticos y líricos, es una artista muy carismática que ha sabido consolidar su popularidad y mantenerse en la preferencia del público. Su arte ha llegado a numerosos escenarios de EuropaEstados Unidos y América Latina. Ostenta el Honor al Mérito, otorgado en México; la Distinción a la Cultura Nacional y el Premio Nacional de Teatro en Cuba.

Germán Valdés “Tin Tan” con Rosita Fornés en la película “Tin Tan en Cuba”.

A Rosita Fornés la conocí en México, en la ciudad de Mérida, en 1950, cuando vino con su esposo, el actor cómico Manuel Medel, a reforzar la temporada con zarzuelas encabezadas por Pepita Embil y el barítono Plácido Domingo –padre– y su hijo Plácido; cerraron su temporada con Luisa Fernanda.

Plácido hijo es cinco años menor que yo, e hicimos amistad cuando él tenía 10 años y yo trabajaba en la nevería del teatro. Cantamos Plácido y el que escribe en los coros de la Luisa Fernanda de la Extremadura ibérica. Luego nos encontramos en el Teatro del Sótano del Vedado, en La Habana donde, a invitación de la soprano Lucy Provedo y su esposo Félix Guerrero, me solicitaron que hiciera un poema, poema que declamé y entregué enmarcado a Rosita, del cual no guardé copia.

En esa función entregarían dos premios por trayectoria artística: a Rosita Fornés y a Cholito Soler, otro grande del escenario cubano. A principios de este año, por conducto del musicólogo José Ruiz Elcoro, me entregó un autógrafo para mí, firmado por Rosita quien, al día siguiente, cumplió 95 años.

Me enviaron su última película, que parece un fragmento de su vida, cuando se despide de las tablas teatrales. En las fotos que tengo de ese momento sigue teniendo una estampa de belleza inigualable.

Adelante Rosita, muchos años más entregando tu arte. Pronto estaré a visitarles a ti, a Lucy Provedo y a Pepe Ruiz Elcoro, ya que somos una familia en la Cuba de siempre. El Diario del Sureste me permite escribir sobre personajes históricos dentro de mundo del Arte y la Cultura, y en cuatro aportaciones he sintetizado la trayectoria artística, discografía, educación teatral y lírica, historia familiar y cinematográfica de Rosita, la cual puede leer en la sección de Cultura.

Para cerrar con broche de oro, Esther Borja Lima (La Habana, el 5 de diciembre de 1913 – La Habana, 28 de diciembre de 2013), fue una soprano cubana, considerada una de las principales voces de Cuba en el siglo XX y famosa por sus interpretaciones de la música de Ernesto Lecuona.

Realizó sus estudios de solfeo y teoría de la música con Juan Elósegui, y de canto con Rubén Lepchutz. En 1935 inició su carrera profesional; actuó, con Ernesto Lecuona al piano, en el Teatro Nacional (hoy Gran Teatro de La Habana) y en el Auditorium (hoy Teatro Auditorium Amadeo Roldán).

Ese mismo año, y en ese teatro, cantó el vals Damisela encantadora, en la opereta Lola Cruz, de Ernesto Lecuona, obra en la que intervinieron también la soprano Caridad Suárez y los tenores Miguel de Grandy y Pedro Fernández.

En 1936 realizó su primera gira a Argentina, con ErnestoErnestina Lecuona e Ignacio Villa (Bola de Nieve); Borja permaneció en ese país hasta 1943. En 1937 filmó Adiós, Buenos Aires, con Lecuona y Bola de Nieve; también alternó con los artistas argentinos Alfredo LeperaTita MerelloLibertad LamarqueTito Lusiardo Rosita Moreno, con la orquesta de Francisco Canaro, y con el cantante mexicano Pedro Vargas.

En 1940 actuó en el Teatro Principal de la Comedia, donde protagonizó el personaje principal de la zarzuela Las Leandras, de Francisco Alonso, e hizo el personaje de Julieta en la opereta El Conde de Luxemburgo, de Franz Lehar; en el Ateneo de la Nación interpretó El cafetal, Lola Cruz, Rosa la China María la O, de Lecuona. Desde Argentina viajó por ChilePerúBrasil Uruguay. De regreso a Cuba, trabajó en los conciertos organizados por Eliseo Grenet, en los que también participaron Rosita FornésMaría de los Ángeles Santana, Ignacio Villa (Bola de Nieve) y Pedro Vargas

Esther Borja, una de las mejores líricas y actriz, intérprete de Lecuona hasta su retiro.

En 1943 viajó a Estados Unidos, donde fue aplaudida junto a Lecuona en el Hall of América y en el Steinway Hall, de Nueva York; allí la escuchó el compositor de operetas húngaro Sigmund Romberg, quien la contrató y presentó con su orquesta en el Carnegie Hall. Posteriormente, realizó una gira por estados norteamericanos.

De vuelta a Cuba, Esther Borja, en unión de Pedro Fernández y desde el escenario del Teatro Martí, participó en la temporada de operetas y zarzuelas, en la que protagonizó La condesa, de MaritzaEmmerich KálmánLa corte del FaraónManuel Penella; Luisa Fernandade Federico Moreno Torroba, y Las Leandras.

A partir de 1948 trabajó en los teatros Auditorium Blanquita (hoy Karl Marx), junto al tenor español Hipólito Lázaro, el cubano Panchito Naya, la soprano América Crespo Luis Carbonell. Cantó las obras, acompañada al piano por sus autores, de Orlando de la Rosa, Felo Bergaza y Mario Fernández Porta. Hizo sus últimas actuaciones en el teatro Lírico en 1953, en España, en los teatros Álvarez Quintero, de Madrid, y El Cómico, de Barcelona.

Desde 1961, y durante veinticinco años, condujo el espacio televisivo Álbum de Cuba y a la vez actuó en diferentes teatros de La Habana y otras ciudades de Cuba.

Esther Borja es una cantante que ha cultivado casi todos los géneros, e interpretado obras de disímiles épocas y compositores, desde un lied como El Azra, de José Manuel Jiménez (Lico); Acuérdate de mí, José Marín Varona; Mírame así, habanera, Eduardo Sánchez de Fuentes, hasta guarachas y puntos cubanos. Sobre sus cualidades vocales dijo Gonzalo Roig: «¿Es una cancionista? ¿Es soprano lírica? ¿Es tiple? ¿Canta bien las canciones? ¿Puede cantar lo lírico? ¿Puede ser tiple de opereta y de zarzuelas? A estas inevitables preguntas que constantemente se nos hacen cuando Esther Borja canta, sólo diremos esto: Esther Borja es una artista notable y de singular habilidad y temperamento, que le permite responsabilizarse con cualquiera de esos géneros y salir triunfante en ellos, porque a sus facultades, para tales empeños, se une una fina espiritualidad y su indiscutible gran talento artístico».

Esther Borja se retiró del canto tras más de medio siglo de carrera, en 1984. Continuó impartiendo conferencias sobre la canción cubana dentro y fuera del país, y participando activamente en los festivales de la radio, como jurado y asesora de programas culturales.

A su discografía oficial se suman cientos de grabaciones realizadas para la radio y la televisión, conjunto que abarca un repertorio ejemplar compuesto de obras notables de todas las épocas. Sus interpretaciones abarcan desde El azra, del compositor del siglo XIX Lico Jiménez hasta canciones de Alberto VillalónArmando OréficheCésar Portillo de la LuzEla O’FarrillÑico Rojas y Silvio Rodríguez. Esther Borja falleció en la madrugada del 28 de diciembre de 2013, en La Habana, pocos días después de cumplir 100 años de edad.

La impar Esther Borja, con una foto de recuerdos gratos, junto con Ernesto Lecuona.

Esta nota la redacté teniendo como fondo las ediciones musicales de las cuatro sopranos, que llenaron mi estudio de nostalgia agradable. De las cuatro conocí personalmente a dos: Rosita Fornés y a Esther Borja. A ellas me acercaron otros genios de la música cubana: Lucy Provedo, bella voz de concierto lírico y popular que sus actuaciones las cierra con “Noche Azul” de Lecuona y me ha permitido trabajar con ella en el Museo de las Artes figurativas, en La Sinagoga, el Teatro del Sótano en Vedado, donde me concedían un espacio para mi obra poética en La Habana

Lucy me abrió las puertas de su hogar como uno más de su familia en Marianao en sus descargas musicales con artistas vocales y pianistas cubanos de fama internacional; fue quien me presentó a Esther Borja. Me situaron a su lado en el Teatro del Museo nacional de la Música de Cuba, que dirigía mi amigo el Lic. Jesús Gómez Cairo; degustamos posteriormente un refrigerio que nos ofrecieron gentilmente en el período especial en Cuba.

Nelson Camacho, cuya hija se llama Esther en honor a Esther Borja, ya que al fallecer Lecuona se volvió su pianista acompañante, me platicó sobre la vida y obra de esta insigne cantante. Nelson ahora es el pianista del restaurante Monsegnieur, único que toca en ese lugar en el piano que tocó y dejó Bola de Nieve, y tomo café en su hogar en cada viaje a la Isla cubana.

Esta crónica me hizo viajar a Cuba nostálgicamente.

Mis saludos a José Ruiz Elcoro, amigo y hermano pianista excepcional y compositor que tiene el privilegio de visitar en Miami a Rosita Fornés y me provee de fotos y actualización de su vida como conferencista sobre la música cubana en diversas Universidades de Estados Unidos.

Recordar mis viajes a la mayor isla antillana es estar inmerso en la cara bonita de la isla. Quien no conoce la cultura y las artes de ese lugar no ha conocido Cuba. Cuba no es la Rampa, Tropicana, el Malecón y Varadero, Cuba es toda la isla y hay que visitarla, pues cada rincón tiene una historia, y en cada historia hay enigmas por descubrir.

Teatro Karl Marx de La Habana, antes Teatro Blanquita.

Fuentes

https://lazarzuela.webcindario.com/BIO/martaperez.htm

http://www.habanaradio.cu/articulos/zoraida-marrero-la-alondra-de-cuba/

https://www.ecured.cu/Rosita_Forn%C3%A9s

https://www.ecured.cu/Esther_Borja

Archivo AHGA.

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