Lo que Delta nos ha dejado

By on octubre 16, 2020

Editorial

Delta le correspondió dentro del esquema de nominación a los ciclones, al agotarse los nombres masculinos y femeninos anuales alternos asignados para este año de 2020. Previo a ello, solamente se conservaba fechas para cada fenómeno, guardando la información histórica de su virulencia, grado de intensidad de sus vientos, trayectoria y final.

Así, por lo menos en la época reciente, ya se cuenta con datos y detalles fidedignos de casos anteriores que sirven como referencia para adoptar medidas cada vez más efectivas para prevenir, limitar y proteger vidas y propiedades ante su virulencia.

A esos efectos, la tecnología moderna y las referencias anteriores han sido bienvenidas y ampliamente aceptadas.

Ya no más el abandono a las poblaciones a su suerte. Ahora se les protege al máximo y se les previene oportunamente, tanto para su aprovisionamiento alimenticio, como para su seguridad física.

La prevención permite proteger instalaciones públicas y servicios como las comunicaciones, la dotación de agua potable, la guarda de vehículos y otras acciones preventivas en viviendas, centros de salud y hospitales, centrales eléctricas, de vigilancia policíaca y de abasto de servicios públicos, etc.

Nuestra sociedad está ahora más protegida y las autoridades, más pendientes, actúan de manera más eficiente en sus tareas de servicio.

En tiempos pretéritos eran limitadas las acciones porque las medidas preventivas no eran consideradas, o se adoptaban tardíamente, con la incomunicación general imposibilitada en ese entonces por los sistemas y modos de vida más sencillos. Las viviendas, sobre todo en las poblaciones yucatecas, eran frágiles por los materiales en uso, además de que la organización social para actuar de manera colectiva era aún incipiente, y las autoridades carecían de experiencia ante fenómenos inesperados.

Hay un ahora y un ayer. Lo percibimos ahora a plena luz solar y en retorno a nuestra normalidad de vida acostumbrada.

El recuento de daños nos da resultados negativos ínfimos. Funcionaron nuestra experiencia, preparación y ayuda mutua ante la contingencia.

Enhorabuena.

Ahora nuestra vida y convivencia continúan en la paz y tranquilidad que deben ser norma de conducta colectiva.

Felicitémonos por ello.

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