Lluvias

By on agosto 19, 2021

Editorial

Nuestra Madre Naturaleza, cumplidora como siempre, ha comenzado a dar muestra de su afecto por esta histórica tierra del Mayab legendario.

De nueva cuenta, como cada año, las nubes bienhechoras se convocan, disponen en las alturas de nuestra península yucateca las áreas y los tiempos, acuerdan sus períodos y acuden, cada una de ellas cargada con sus gotas bienhechoras, a cubrir con su transparencia y frescura las zonas que el dios Chaac les ha señalado.

Las tierras productivas recibieron en semanas anteriores la preparación previa que acostumbran los campesinos: las nubes de las quemas no fueron simples hogueras sino calor humano, luz, limpieza de terrenos, sudor de sembradores y desbroce de espacios productivos.

Chaac ha cumplido en tiempo y forma. Así es él. Lo ha hecho por muchos siglos previos, tiene experiencia y puntualidad en su anual tarea.

El campesino lo sabe. En ello ha depositado por muchos siglos su fe inquebrantable. Y así continuará.

Hombre, Tierra, Agua, Naturaleza. Cada quien en lo suyo. Esa es la conjunción que da vida y permanencia.

Vida al campesino.

Vida a los sembradores.

Raíces profundas de fe en los cultivadores del grano sagrado del maíz, con cuya masa los dioses eternos formaron con sus manos, hace siglos, a la humanidad en el Mayab.

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