Literatos de Matamoros, Tamaulipas, México (II)

By on septiembre 12, 2019

II

Ana Ayala. Originaria de Ciudad de México, empresaria y escritora, radica en la Ciudad de Matamoros, Tamaulipas, desde hace 25 años. Ha participado activamente en colectivos culturales, talleres y diplomados de creación literaria. Miembro benemérito del taller literario Rabindranath Tagore en Cuba. Su obra ha sido publicada en diversas antologías nacionales e internacionales.

Poemas de Ana Ayala

Estaciones

Llegaste cual primavera, abriendo botones yertos,

libando la miel ajena, tejiendo nidos inciertos.

Cosechaste viejos sueños; semillas que esparció el viento,

vestigios de quimeras que deja el paso del tiempo.

Mas el verano llegó, y junto a él partiste, dejando atrás el amor.

Te vestiste de invierno. El frío invadió la morada y no te importaron

los ruegos; solo dejaste falacias nacidas de juramentos.

¿En qué inhóspita ladera enterraste los recuerdos

que enraizaron en la tierra y dieron frutos tan secos?

 

 

Otoño

Furtivo llegas y traes contigo al viento,

desplazando al verano y anticipando el invierno.

Es época de nostalgia, de aferrarse a los recuerdos,

de recoger hojas muertas, de árboles sin savia dentro.

Vislumbro ya el ocaso. Ya no está en la rama el nido,

el aire silba en mi alma; dime, ¿cómo te olvido?

 

En silencio

Quiero morir en silencio, desnuda sobre la hierba, sentir en mis pies la tierra y el olor a junco seco. Quedarme en la frontera de la noche, entre sus fauces, que se duerma para siempre la mañana en apenas un instante.

Quiero morir en silencio sin los cuchillos del ruido. En la turgencia del rio donde al fondo de un libro yacen mis ojos, como desiertos. Quiero sumergirla en agua, que se disuelva tu imagen y libere mi mirada.

Quiero cruzar el velo de la bestia que es la noche, si la muerte me da vida. ¡Vivir es un derroche! Quiero ventanas abiertas, que la aurora me refresque y el viento apague mi vela mientras me besa la frente como lobo solitario que se detiene en la orilla, para sentir en su rostro el silencio, la caricia. Todo será en un momento y nada habrá sido cierto. Vivir después de haber muerto. Y morirme de silencio.

One Comment

  1. Cristian Morán

    septiembre 16, 2019 at 2:41 pm

    Es hermoso leer a una escritora con la belleza de la cadencia en sus letras.
    Admiro su poesía que además me hace reflexionar con esa magistral forma de lograr ponerle imágenes a los sentimientos. Definitivamente recomendaría su obra a los jóvenes ávidos de poesía de calidad.

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