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Las memorias de Hilario Arce – III

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Colonia Yucatán

Don Hilario Arce Santoyo abordó la etapa de los carnavales en la Colonia Yucatán, recordando a algunos de los músicos que ponían a bailar a las parejas durante estos festejos.

De lo que me acuerdo de la orquesta que formó don Francisco Rejón Conde, que lo trajeron como maestro músico para que enseñe a los de acá y además le dieron trabajo como jefe de personal, la empresa compró toda la instrumentación, los que trabajaban en la fábrica también eran músicos y me acuerdo de don Goyo Tec, de los hermanos Poot, que eran de Cenotillo, Sebastián López el chavo era el baterista, el bajista era maestro panadero y violinista a la vez, no me acuerdo cómo se llama; cuando había baile prestaban el piano de la escuela primaria, lo tocaba un tal Roque, mi suegro –Pablo Ruz- don ibes era trombonista, solicitaron peluquero y vino él y como era músico trompetista se quedó en la orquesta, don Mario Duran es otro que recuerdo, era saxofonista y vino de Hoctún, de Rubén Díaz, ese es nato de acá de Colonia, cuando cerró la empresa se fue a vivir a ciudad  del Carmen, don Valentín Can tocaba la trompeta, el guitarrista no me acuerdo quién era, el primer cantante de esa época fue un tal “Milo” Pisté,  después fue Miguel Arjona y luego Gerolan –Augusto Arceo- y así varios cantantes de acá pasaron en esa época.

Abordando sus años mozos recordó a su cuñado de Pedro Ávila Lazo, quien está enfermo, quien boxeó en Colonia Yucatán. “También, le decían la Sombra”, recuerda el hijo de don Prudencio Arce Cetina, oriundo de Tinum y de doña Chavelita –Isabel- Santoyo Rivero originaria Valladolid. Todos nosotros nacimos en Tinum y todos nuestros hijos nacieron acá, dice con cierto orgullo el hermano del difunto Lauro de quien dice era uno de los desmadrosos de la Colonia, pero era de relajo, no como ahora que andan metidos en las drogas y esas pendejadas, antes no, ¡nada de eso! El sólo era pleitista.

Don Hilario Arce fue uno de los empleados que trabajaron en la fábrica de la Colonia Yucatán en una época irrepetible para quienes fueron los primeros colonos de ese municipio.

A la Colonia venimos la primera vez en junio de 1945, en plena temporada de lluvias, continúa con su relato el buen Hilario, nos trajo mi papá, tenía yo once años, el camino de Tizimín a Colonia era pura tierra roja que en temporada de lluvias era intransitable ¡Juuu!  eran muchas horas, allá frente a la estación de trenes en Tizimín había un centro de contratación para los trabajadores de acá que, por cierto, antiguamente no se llamaba “Colonia Yucatán”, se llamaba “Triplay”, cuando veníamos para acá pasamos por Sucopó, y por una hacienda llamada Óox Kej (*), allí agarramos plataforma para venir, en Misné se hacía el cambio de mulas, llegamos a la Colonia en la tarde, casi todo el día estamos viajando ¿sabes dónde nos hospedamos la pri-me-ri-ti-ta vez que llegamos?  dice al momento que se inclina hacia su entrevistador, la mirada curiosa y la risa a flor de labios,  con el índice levantado sobre su cabeza afirma: en la esquina de la bomba donde vivía doña Ileana -Pérez-, en la mera esquinita, donde vivía aquél que le decían “Solo-vino”, esa casa se acababa de terminar, no tenía forro sólo guano y era la última de la calle porque lo demás era monte, todavía estaban empezando a amarrar las casas; por aquí, dice señalando el frente de la casa refiriéndose al lugar donde vive actualmente, pasaba el truck con su carga de triplay rumbo al Cuyo que se hacía por medio de plataforma.

(*) Óox Kej: Tres venados en lengua maya

Continuará…

L.C.C. ARIEL LÓPEZ TEJERO

vicentelote63@gmail.com

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