La Virgen De La Asunción En Cacao

By on abril 10, 2015

La comisaría de Cacao, en el municipio de Abalá, vuelve a ser referencia para “Diario del Sureste”, en virtud tanto del avance infantil y juvenil en su Centro de Desarrollo Artístico, como de la declarada voluntad de vivir y convivir de sus pobladores.

En esta ocasión, ha sido con motivo de la visita desde Umán de la Virgen de la Asunción que es tradicional año con año, en que los creyentes trasladan la venerada imagen por cuatro kilómetros hasta la iglesia, a pie, llevándola en signo de gratitud o invocando su protección y apoyo.

Son momentos en que se renuevan lazos espirituales, pero también en los que se da el reencuentro entre familias, grupos sociales y religiosos, adultos y jóvenes de todas las edades.

En esta ocasión, y dentro de este contexto, un ciudadano de Cacao que tiene gran respeto por su comunidad, y que ofrece conocimientos y respaldo a los jóvenes inscritos en el Centro de Desarrollo Artístico – donde les enseña a trabajar la madera, a construir esculturas, a crear belleza perdurable con sus manos creativas – tuvo la feliz iniciativa de organizar un programa especial, a falta de grandes aparatos mecánicos, y puestos de antojitos, característicos de las fiestas mayores de los santos patronos. Ha sido una iniciativa meritoria del Maestro Arsenio Rosado.

Sin temor al fracaso, consciente de sus raíces como niño y joven en esa comunidad, consideró, programó y llevó a cabo un ambicioso proyecto con el que, a través de la convivencia abierta, sin requisitos o limitaciones, participaran familias, jóvenes, niños, padres y todos aquellos que vivieran la cercanía de sus afectos.

Así fue que el domingo 22 de marzo pasado, después de los servicios religiosos conmemorativos, convocó a sus vecinos para ser participes del espíritu festivo a través de juegos tradicionales: Kimbomba, carrera de sacos, carreras argentinas y palo ensebado.

La respuesta fue halagadora. Cuatro equipos lucharon por los primeros lugares en el juego de kimbomba: uno del ICDM, otro de catequistas, uno más de jóvenes, y el que se formó con padres y abuelos. Sus nombres: CDA, Jóvenes catequistas, Jonroneros de Cacao y Cristo de Amor.

La primera sorpresa fue el triunfo de Jonroneros cuando el equipo de un abuelo ganó al de su nieto, dejándole la presea del segundo lugar, mientras se llevaba el primero para su cuarteta ganadora.

A continuación, casi dos decenas de participantes midieron sus fuerzas en las carreras argentinas, ante la complacencia, los gritos de respaldo, y apoyo de los familiares y amigos. En esta antigua competencia, que es de equilibrio, seguridad y dominio de tiempos y espacios, también hubo triunfadores premiados.

Madres y padres, con sus hijos o en competencia con ellos, participaron a continuación en una carrera de costales, entretenida y con incidencias simpáticas, en las que cada competidor se apresuraba a ganar evitando caer en el camino a la meta.

Como en los eventos anteriores, los premios, modestos pero justos, fueron recibidos con miradas y gestos sonrientes.

En el último reto, un palo ensebado que se sembró al frente de la Iglesia fue el reto a vencer, con un premio consistente en dinero en efectivo, colocado en una bandera en las alturas. El grado de dificultad era extremo por lo que, en mutuo acuerdo de los participantes, de llegarse hasta el tope y la bandera con apoyo mutuo, quienes interviniesen tendrían parte en el premio en una parte proporcional. Así se hizo, con la complacencia colectiva.

El gran beneficio en esta ocasión fue el logro de una convivencia abierta de todos los habitantes, su acercamiento, las pláticas amistosas, los reencuentros, las remembranzas y el rescate del buen humor, de la alegría, del gusto de vivir en Cacao, donde todo esto no es fácil.

La escasez de ingresos económicos, la lucha cotidiana por sacar adelante a las familias, la búsqueda de alternativas mejores para los hijos, preocupan a una comunidad trabajadora que aspira y merece tener un mejor destino.

Así lo ha entendido el promotor de estas actividades de rescate de valores, juegos tradicionales, unidad familiar, el Maestro Arsenio Rosado.

Nuestro agradecimiento y un reconocimiento especial al comisario municipal Emeterio Haas y al comisario ejidal Ricardo Chi, que sumaron su respaldo a esta magna convivencia familiar en la que, como testigo de honor, ha estado en esta ocasión la Virgen de la Asunción, durante su visita anual a Cacao.

Luis Alvarado Alonzo

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