La Vida del Hombre

By on marzo 23, 2017

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La vida del hombre

 

Marta lo ve marcharse:

los pasos del hombre sin nada,

la libertad al dejar todo,

dos pisos de casa,

ventanas que no volverán a abrirse,

la camioneta familiar y las cuentas

que seguirán llegando.

Se queda ese pedazo del sueldo

para pagarse la vida

sobre los ojos intranquilos de los niños.

El cuidado del jardín dependerá del temporal

y aquel perro

confinado a la angustia.

Marta odia la cordura de aquel hombre,

y la fragilidad

la hizo quedarse con las manos vacías

Ahora se instala como Hera,

dueña absoluta de un reino

para su tristeza.

La tranquilidad tiene precio,

para vivir hay que morir,

recuerda.

Marta no puede

 con la felicidad del hombre que la aprisiona;

le pide más dinero y él deposita

le niega a los niños y él

los besa entre las rejas del colegio.

Marta le grita sobre su amante,

y él compra plantas para un nuevo jardín.

Marta necesita los medicamentos

para las noches de soledad,

para las tardes de furia,

para las mañanas dispuesta

a matar.

 

Marta ama las lágrimas del hombre,

cálidas gotas cayendo

en ataúdes blancos,

pequeños cofres de silencio.

 

¿Cómo culpar a la mujer que todos han vuelto loca?

Por los celos la infidelidad el abandono

por la feliz vida del hombre.

 

Larissa Calderón

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