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“NUESTRO BACHILLERATO EN CIENCIAS”
ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA
Cuando jóvenes, estudiamos en nuestra Universidad el Bachillerato en Ciencias. Era el inicio de los años 50. Recibimos bases para conocer la lengua española, las raíces del latín y del griego; las bases del idioma, la ideología liberal y la filosofía de los grandes maestros griegos. Pusieron los cimientos de una edificación cultural que continuamos con nuestros estudios en las licenciaturas de diversas ramas en esa época. Todos cabíamos, excepto la Facultad de Medicina, que tuvo su propio edificio.
El 25 de febrero de 1922 firmó el gobernador Carrillo Puerto el Decreto de creación y el 1 de marzo del mismo año inició sus labores la Universidad Nacional del Sureste.
Fue nombrado el Dr. Urzaiz Rodríguez rector de este Centro de Alta Enseñanza, quien se separó del cargo en el Departamento de Educación para iniciar sus funciones de rector y prácticamente organizador de la estructura administrativa de la Universidad.
Las escuelas que integraron la universidad fueron las siguientes: Facultad de Medicina, Facultad de Jurisprudencia, Facultad de Ingeniería, Instituto Literario o Preparatoria, Escuela Normal Mixta, Escuela de Música, y Escuela de Bellas Artes.
Como consecuencia del asesinato del gobernador Carrillo Puerto el 3 de enero de 1924, el Dr. Urzaiz Rodríguez dejó la Rectoría, habiéndolo sustituido el Dr. Lázaro Barrera Puerto.
Al instalarse de nuevo el régimen de derecho en la entidad y ocupar el gobierno José María Iturralde Traconis, el Dr. Urzaiz reanudó su gestión como rector.
El 5 de abril de 1951, a propuesta del Consejo Universitario, la Universidad volvió a tomar su nombre original de Universidad Nacional del Sureste.
La concentración de todas las facultades en el edificio comenzaba a constituir un problema de espacio, por lo que el 31 de enero de 1952, el gobernador interino, Lic. Humberto Esquivel Medina (sus hijos Humberto y Jorge estudiaron con nosotros) inaugura y pone en servicio el nuevo local de la Facultad de Medicina, ubicado en la avenida Itzaes y enfrente del Hospital O‘Horan.
El Dr. Eduardo Urzaiz ocupó en 3 ocasiones la Rectoría de la Universidad; su último período finalizó hasta su fallecimiento, en 1955.
Los compañeros de la APEY sacamos el féretro por la puerta central de la Universidad a su carroza fúnebre. Cargamos su ataúd Luis Alvarado Alonzo, Luis Felipe Ortiz Martínez, Juan José Morales Barbosa, José Adonay Cetina Sierra, Oscar González Cuevas y quien escribe, Alfonso Hiram García Acosta.
Posteriormente, en los años 90, conocí su ciudad natal de Guanabacoa, en Cuba. El Director de la Banda de Música de La Habana, mi amigo Eduardo Ramos, Guanabacoense de cepa, me dijo que no sabía quien era ese personaje, pero que conocía la Casa Urzaiz de Guanabacoa, frente al Museo de la Ciudad. Fuimos a hablar con el director del Museo, y me comprometí a llevar a Guanabacoa material suficiente para abrir un espacio a ese sabio rector nuestro. Lo conseguimos apoyados en su nieto, el antropólogo Carlos Bojórquez Urzaiz, que me entregó un óleo de su abuelo, material periodístico. La maestra Candelaria Souza me dio toda la obra periodística firmada por el rector Urzaiz como “Claudio Mex”, así como sus dibujos, caricaturas y pinturas que ella guindaba como su secretaria en nuestra Universidad. Con ese material y un retrato al óleo que nos dio otro pintor vernáculo, abrimos el espacio en la biblioteca museo de Guanabacoa en el municipio de La Habana.
Dimos una conferencia sobre la vida y obra de este médico obstetra y psiquiatra, fundador del primer hospital psiquiátrico de Yucatán, “Leandro León Ayala”, frente al parque de “El Centenario”. Cada año, en su fecha de nacimiento, se celebra en Guanabacoa a Eduardo Urzaiz Rodríguez, guanabacoense distinguido que no conocían. Hasta hoy se dedica una semana para montar un salón con sus retratos y material periodístico, fotografías y biografía del ahora ya conocido Dr. Urzaiz, ejemplo de vida pues llegó a Mérida con sus padres a los 8 años; y sabiduría en este Yucatán que tanto amó.

Inolvidables recuerdos de nuestra época estudiantil. Decidí transcribir estas líneas para dejar un testimonio escrito de quienes forjaron nuestra capacidad cultural en sus aulas para hacernos profesionales en la vida bajo la rectoría del Dr. Carlos Urzaiz Rodríguez, acompañado de Carlos Canto López, que escribió el libro de Preceptiva Literaria para darnos clase siendo director de la Preparatoria; su hermano Antonio, historiador; Francisco Repetto Milán en filosofía; Rodolfo Ruz y Conrado Menéndez en español; Humberto Arjona y Balbino Mena en Francés; y tantos otros que, sin ser docentes de nuestra Universidad, nos dieron tiempo y alta enseñanza, entre ellos Nicolás Guillen y Carlos Duarte Moreno, que influyeron para que fuéramos poetas, periodistas y amantes de las letras. Abur.

Post Scriptum
Recibí una llamada de mi compañero de estudios el C. P. Luis Alvarado Alonzo. Me indicó, cuando le hablé de mi escrito sobre la Universidad Nacional del Sureste, ahora Universidad Autónoma de Yucatán: “Fue Universidad Nacional del Sureste porque en esa época solo había cuatro Universidades en la República Mexicana: una en el Norte, dos en el oriente y occidente, y la del sur, por lo cual se le nombró Universidad Nacional del Sureste.” La autonomía universitaria se la dio un compañero nuestro de la Asociación Periodística Estudiantil Yucateca cuando fue gobernador de Yucatán: Víctor Cervera Pacheco.
Esa llamada telefónica me llenó de alegría y recuerdos. Ambos fuimos de una generación que la Universidad formó cultural, periodística, poética, y artística, como dice la portada del libro “Memorias de la APEY”, editado por el “Ateneo del Mayab”. Nunca claudicamos de nuestros ideales. Fuimos profesionales en todo lo que hicimos en nuestras vidas. Quedamos dos para contarlo: Luis Alvarado y el que escribe. Gracias.
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