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Tras el final de la guerra fría, el productor Albert R. Broccoli comenzó a sopesar la posibilidad de que la saga fílmica de James Bond corría el riesgo de quedarse desactualizada. Comenzó entonces a barajar la idea de encontrar un sustituto para Timothy Dalton, quien, tras seis años de espera, aseguró ya estar demasiado viejo para continuar interpretando al agente 007.
Broccoli conoció a Pierce Brosnan en 1980, durante la filmación de “Solo para tus ojos”, ya que la esposa de este, Cassandra Harris, interpretaba a la condesa Lisl Von Schlaf. Desde entonces pensó que podría ser un futuro Bond. Desafortunadamente, en 1986, cuando Brosnan fue contactado para interpretarlo, no pudo hacerlo al reactivarse la exitosa serie “Remington Steel”, donde era el protagonista.
En 1994 las cosas se alinearon para permitir su participación. Entonces Albert R. Broccoli comenzó a padecer diversos problemas de salud, por lo que terminó delegando la responsabilidad de la producción a Michael G. Wilson y a Barbara Broccoli, quienes se encargaron de definir todo lo concerniente al retorno al séptimo arte del personaje creado por Ian Fleming. De hecho, Albert falleció en 1996, dejando todo en manos de su familia.
Brosnan llegó para revitalizar la franquicia en los años 90, definiendo la transición del personaje hacia la era moderna del cine de acción, iniciando en 1995 una etapa que duraría hasta el año 2002 con 4 películas.
Habían pasado seis años sin filmes del famoso agente 007 tras “Licence to kill” de 1989. Pierce se ganó el favor de la prensa con su debut en “GoldenEye”, estrenada el 17 de noviembre de 1995 en los Estados Unidos, y el 24 de ese mismo mes en el Reino Unido, al describir su interpretación con una mezcla de la elegancia y el humor de Roger Moore, la frialdad y sofisticación de Sean Connery, más la seriedad y dureza de Timothy Dalton, es decir, un Bond más equilibrado.
Al éxito de la película siguió el videojuego GoldenEye 007 para Nintendo, que revolucionó los tiradores en consola, volviendo a Bond un símbolo global de acción, estilo y tecnología. Además, fue uno de los 007 más salvajes, al eliminar en total 109 enemigos en sus cuatro películas.
Con producción de Michael G. Wilson y Barbara Broccoli, y la dirección de Martin Campbell, “GoldenEye” contó, además de Brosnan como Bond, Sean Bean como el agente 006 Alec Trevelyan, villano de la aventura; Izabella Scorpco como la chica Bond Natalya Simonova; la ex modelo y actriz neerlandesa Famke Janssen como la letal villana Xenia Onatopp; Joe Don Baker (el villano en “The Living Daylights”) como el agente de la CIA Jack White; Robbie Coltrane como el gánster ruso Valentin Drimitrovich; Alan Cumming como el hacker Boris Grishenko, Samantha Bond como la señorita Moneypenny; Desmond Llewelyn como Q, y la sensacional Judi Dench como M. El tema principal fue interpretado por la maravillosa Tina Turner y es realmente espectacular.

Con un costo de producción de 60 millones de dólares, el filme presenta una historia de traición, venganza, control satelital y del sistema de armas GoldenEye, recaudando a nivel global 366 millones, casi seis veces su presupuesto, convirtiéndose en un éxito de taquilla. En vista de lo anterior, la Metro-Goldwyn-Mayer aprobó de inmediato más películas con Brosnan.
En 1997 llega “Tomorrow Never Dies”, dirigida por el realizador canadiense Roger Spottiswoode, producción de Michael G. Wilson y Barbara Broccoli, con locaciones en Tailandia, Alemania, Francia, México, Inglaterra y los Estados Unidos, tomando como centro de su trama a un villano que utilizando un codificador para implementar el terrorismo mediático. Brosnan volvió a estar excelente como un Bond encantador, seductor y letal, asesinando rivales a montones en una de las escenas iniciales más explosivas de la saga.
Samantha Bond (Moneypenny), Joe Don Baker (Jack White), Desmond Llewelyn (Q) y Judi Dench como M, repiten en sus roles, junto a Jonathan Pryce como el villano Elliot Carver; Teri Hatcher como la ex novia de Bond, Paris Carver, y la actriz china Michelle Yeoh como la chica Bond, la agente Wai Lin. Los costos de producción se dispararon a 110 millones de dólares, casi el doble de presupuesto de “GoldenEye”, invertido en las tremendas escenas de acción utilizando aviones militares, explosiones, una delirante persecución en motocicleta y batallas navales con barcos furtivos. Además, la premura por estrenarla en la temporada navideña de 1997 aumentó los costos. El filme recaudó 339 millones de dólares a nivel mundial, demostrando que Brosnan mantenía fuerte la franquicia.
En 1999 tocó turno a “The World is not Enough” que contó con filmaciones en locaciones de Turquía, Francia, España, Las Bahamas, Gales, Inglaterra y Escocia. El tema principal fue creado por David Arnold, con letra de Don Black, interpretado por el grupo Garbage.
La actriz francesa Sophie Marceau fue Elektra King, Judi Dench nuevamente encarna a M; Robert Carlyle fue el villano Victor “Renard” Zokas; la chica Bond fue Denise Richards, como la Dra. Christmas Jones; Robbie Coltrane regresa como el gánster ruso Valentin Drimitrovich; Samantha Bond vuelve como Moneypenny; Michel Kitchen también regresa como Bill Tanner, jefe de personal de M. Desmond Llewelyn, en su última participación como Q, fallecería en un accidente poco después del estreno. El costo de producción ascendió a 135 millones de dólares, uno de los presupuestos más altos de la franquicia.

“The World is not Enough” se convirtió en la película de Bond más cara hasta ese momento, contando con buenísimas secuencias de acción, como la persecución por el río Támesis de Londres, además de explosiones y grandes sets construidos para la historia, la transportación de equipos, los efectos especiales avanzados para la época. Con todo, recaudó a nivel global 361 millones de dólares, consolidando la popularidad de la era Brosnan.
“Die another Day” se estrenó el 20 de noviembre de 2002 en Inglaterra, y el 22 en los Estados Unidos, esta vez con locaciones de Estados Unidos, Inglaterra, España, Gales e Islandia. Pierce Brosnan, en el pico de su popularidad, retorna como James Bond, Judi Dench como M, Samantha Bond como Moneypenny, Halle Berry fue la chica Bond Giacinta “Jynx” Johnson, agente de la NSA; Rosamund Pike fue la villana Miranda Frost, una agente doble; Rick Yune fue el terrorista norcoreano Tang-Ling Zao, además de John Cleese, quien da vida al nuevo Q. Acá hubo un caso interesante: el villano principal Gustav Graves es interpretado por el actor Toby Stephens, pero este originalmente era el coronel coreano Tan-Sun Moon (interpretado por Will Yun Lee), quien se opera el rostro para adoptar una nueva personalidad. Un punto flojo fue el tema principal interpretado por Madonna, de los más flojitos de la franquicia.
De los cuatro filmes protagonizados por Bond, este es el más extravagante al incluir un auto invisible, un castillo de hielo, un abuso de efectos digitales, cuando la franquicia siempre presumió de realizar sus secuencias con efectos prácticos y valientes especialistas. Acá se incluyen secuencias inverosímiles como cuando Bond surfea sobre un deshielo usando un paracaídas. Con todo, tiene un inicio interesante al presentar por primera vez a Bond capturado por los enemigos, que lo torturan por meses hasta que es intercambiado por otro espía coreano, debiendo renacer de sus cenizas para enfrentar una de las máximas amenazas de su carrera. Existen muchas referencias a otras películas de Bond y eso se agradece pues, con todos los inconvenientes, esta producción es como esos placeres culposos que uno se permite.
Nuevamente fue la película más cara hasta ese momento de la saga, con un costo de producción de 142 millones de dólares, pero también se convirtió en la película de James Bond más taquillera de la historia, con una recaudación mundial de 432 millones.
Pierce Brosnan pensaba que tras este enorme éxito seguiría interpretando a James Bond, pero se topó con que los productores Michael G. Wilson y Barbara Broccoli consideraban que la serie necesitaba un nuevo comienzo, con un personaje más realista y emocional, adaptado al cine de acción moderno del nuevo milenio, por lo que decidieron reiniciar la historia desde el inicio. No querían mantener el tono excesivamente fantasioso de “Die another day”, pues tanto críticos como seguidores acérrimos sentían que la saga había perdido realismo. Con 49 años, Brosnan no calificaba en aquellos objetivos, por lo que vio frustrado su anhelo de continuar encarnando al mítico espía británico.

https://www.youtube.com/watch?v=kf00BHDwUtA
RICARDO PAT




























