La Religión Católica, sus Cultos y el Matrimonio

By on marzo 23, 2017

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XI

La Religión Católica, sus Cultos y el Matrimonio

La antigua religión católica, apostólica y romana, como en todo el mundo, era un culto que se respetaba y que rigurosamente se cumplía con todos sus ritos, en aquella época por los ministros, sus sacerdotes y feligreses.

Los amos de la hacienda San Antonio ordenaban que en todos los humildes hogares, al ser escuchadas siete campanadas, a eso de las siete de la noche, era la hora acostumbrada de hacer oración. Así como el Santo Rosario por cada quién en su casa, con su familia, el buen padre daba buena educación religiosa, y los adultos tenían que ajustarse a estos reglamentos. Así fue como la gente antigua creció a sus hijos menores y llegaron a ser jóvenes que en aquel entonces guardaban mucho respeto a los ancianos y a la demás gente de la comunidad.

Fiesta Profana y Religiosa

Cuando se celebraba una fiesta a una imagen – por ejemplo en la veneración de San Isidro Labrador, el día 15 de mayo, así como al Santo Patrono San Antonio de Padua, el día 31 de junio como cada año –, se le dedicaban sus novenarios, misas, procesión de la imagen en el círculo de los corrales y en las callecitas de la hacienda; en la víspera nona, y en la noche, se organizaba una animada jarana, y al amanecer se mataban uno o dos hermosos toros de los corrales de la hacienda; uno se destinaba para ser preparado el CHE-CHAC o Chocolomo para los amos, y del segundo se repartiría la carne entre toda la servidumbre y acasillados. Así era nuestra costumbre, también para cada Navidad y Año Nuevo.

Cuando los amos permanecían en la hacienda en unión de todos sus familiares, por la noche, el fiscal de oratorio llamaba al Santo Rosario al que debían asistir todos los sirvientes de la hacienda. Con acento enternecido, los guardianes de la casa principal se persignaban y mascullaban sus oraciones, mientras el patrón, en medio de la muchedumbre, encabezaba los rezos. Entre la Grey Católica, fieles y sencillos oyentes, comienzan el Santo Rosario, en lengua maya, juntos el fiscal, y el cura padre Uc, quien precede y ordena “DZII-TAH-HUICHEEX”, que se persignen todos.

Continúan los Actos Religiosos en Maya

El fiscal y el padre Uc dan comienzo al Santo Rosario: el fiscal dice “XOLENEEX DZII-TAH-HUI-CHEEX”, de rodillas y que se persignen, “TUMEN-UCHICUL-CILICH-CRUZ-TOCOON-TI-KAHUA-LOB, YUMILE-CA-DIOSE-TU KABA-DIOS-YUMIL-YETEL-DIOS-MEJEMBIL-YETEL-DIOS-ESPIRITU SANTO AMEN JESUS”, por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro, en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, amén.

El Padre Nuestro

CAYUM YANECH-TI CANOOH CILICH-CUNABAC, A KABAH TAC AHNULIL OKOL UTZCINABAC A UOLAH, TILUUM BAIX TE TI CAANOH, Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Santo nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. TZAATON BEJELAEH LE SANTO HUAH LEETI LE SAM SAAMALOH, KIN ZAATES ZIZPILOM BEIH ZATZIC U ZIPIL AH ZIPILOHB, MA CHAAIC LUBULOON TU TANB LE HEBAK LUK-ESONI-ICHIL LOBIL-AMEN JESUS.

El Ave María

CICIOLEN-CILICH MARIA CH-UPEECH TI GRACIA: YUMILBIL YAN TA UHICNAHL PATNUMA CICI-T-HANBILIL ICHIL CHUPLAL TU ZINIL PAILUM A CICI THAMBILIL A HUAL JESUS. Alégrate, María, llena eres de gracia, que el Señor está contigo y bendita tú, entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María

IX-CILICH-MARIA UNAH DIOSE PA-YACHINEN OHOLAL-TOOM-AH KEEBAN HELELA HE TU KIN CIMIL AMEN-JESUS. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte amén, Jesús.

Amigo lector, como rezan estas ceremonias y la escuchamos en lengua maya, que hemos oído y leído, así se hacían todas las celebraciones eucarísticas y litúrgicas: con mucha disciplina. Y así, en cualquier día de la semana que celebran la santa misa, el amo ordena al fiscal que todo el personal de la planta desfibradora asista a la Santa Misa, entonces se suspenderían todas las actividades de la raspa. Durante la Santa Misa, todos los trabajadores participaban en estos actos piadosos, hincados sobre sus sombreros. Al concluir todas estas ceremonias, cada quien continuaba sus labores: tanto los jefes de máquinas, así como el fogonero atizando el fogón de la caldera y vigilando el barómetro del calentador, porque la antigua máquina era de vapor, el maquinista atiende el tren de raspa, y así continuaba escuchándose el ritmo tradicional de las máquinas desfibradoras de henequén.

Venancio Narváez Ek

Continuará la próxima semana…

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