La Persona del Sueño (XXXVIII)

By on febrero 6, 2020

La Persona del Sueño

XXXVIII

Efecto Sherezada

– ¡Hermosa invocación! Este sistema solar todavía estaba dando luz a sus primeros hijos cuando se conjuraba por primera vez el símbolo del infinito, el primer símbolo conocido por tus ancestros. ¡Maravilloso! Pero lo más maravilloso es que lo invocas tal cual como ellos lo hacían, no la síntesis que se conoce hoy.

El joven aventurero había practicado el primer símbolo del infinito muchas veces, pero nunca para usarlo en contra de alguien. No podía arriesgarse. Enfrentaba al treceavo mago, el más poderoso de la unión de hechiceros, y sólo tenía esa oportunidad para debilitar a los ladrones de magia, venciéndolo.

El antiguo símbolo del infinito se veía como un sinfín de flores de loto naciendo unas de otras, abarcando cada vez más lugar en el espacio y a punto de liberar su fuerza.

– Mago trece, es hora de que vuelvas a ser parte del infinito.

– Agradezco tanta atención, es notable viniendo de un autodidacta, pero la magia que me acompaña es, como dije, parte de este mundo y el universo, así que el infinito no me es ajeno. Observa, está en mi mano.

La invocación del joven aventurero desapareció en la palma de la mano del treceavo mago con sólo cerrar el puño. En ese momento, todo alrededor del muchacho comenzó a vibrar hasta volverse meras frecuencias, y él no podía mover más que sus ojos, paralizado.

El treceavo mago también estaba inmóvil, hablando en su mente: Eres mucho mejor maestro de los símbolos; lástima que en la unión no serías aceptado, porque a ellos les importa más el juramento que sus errores de criterio.

El joven aventurero desconocía por completo la magia a la que era sometido era la invocación Efecto Sherezada, y en su estado no podía anularlo.

Al escuchar los pensamientos del treceavo hechicero, y viéndose perdido en el encuentro, empezó a hablar desde su mente.

– ¿Por qué lo hacen? Controlar la magia de este mundo, quedársela toda ustedes. ¿Tan poderosos van a ser controlando un fragmento del universo? ¡Ni siquiera es eso! Sólo es una partícula de polvo, perdida en el espacio, ¿y la unión de magos? un grano de arena vil, sin un sentido en especial.

El treceavo mago, ahora a un paso del muchacho, se veía igual de distorsionado como toda la materia.

La mente del joven aventurero ya no pudo pensar más; en pocos segundos tendría un cerebro desconectado de su conciencia, un espíritu atrapado en un cuerpo inmóvil.

El mago, a punto de consumar el hechizo, percibió la llegada de algo proveniente del vacío, diminuto. En un instante se interpuso entre el hechicero y el joven: era un Ehuejcu creciendo desmedidamente ante ellos, color lila, verde moco escarlata, rojo rubí transparente, marrón y rosa, haciendo múltiples sonidos con el aire que pasaba por sus huecos.

El mago, incrédulo a la aparición, quedó absorto ante el gigantesco Ehuejcu. Sus ojos casi no podían mantenerse abiertos al sentir la alegría y emoción de contemplar en todo su esplendor a uno de los seres más enigmáticos del universo.

El Ehuejcu volvió sus ojos hacia el joven aventurero, se lo tragó de un picotazo y desapareció del lugar.

El treceavo comenzó a reír, carcajeándose, fascinado, las lágrimas corrían por su rostro… Pero la mano donde contuvo el ancestral símbolo del infinito seguía cerrada.

 

La persona del sueño

Tercera parte. La valentía

El unicornio regresa – ¿Cómo te llamas? – La princesa que camina afuera de su cuerpo mientras duerme – Efecto Sherezada – El desierto – Mbechee: nieta – Un lugar vacío – Escríbeme una carta, por favor – Neblina – Tú que caminas como un sueño – Si empiezas a hablar también hablamos

Escrito e ilustrado por Rubén Camilo Solís Pacheco

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Diario del Sureste