La Persona del Sueño (XXVII)

By on septiembre 12, 2019

XXVII

La abuela que se hizo niña cuando subió al cerro

Las historias de abuelas a veces son muy largas, no alcanza sólo un día para escucharlas, y muchas tienen que empezar toda la historia para acordarse en dónde se quedaron la última vez que la contaban. A veces, en una misma historia tiene que contarte tres o más pequeñas historias para poder entender la historia principal, pues las historias pequeñas son como los hermanos menores: hay que estar pendientes de ellos, pues pueden acabar perdiéndose por ahí, y cuando pasan los años, si regresan, ya no hay ni quien los reconozca.

Abuela siempre cuenta cuando se llevaron a todos los del pueblo a trabajar obligados en otros lugares, a miles de kilómetros de aquí, y tuvieron que esperar varios años antes de ser libres de nuevo, para reunirse en el pueblo otra vez. Algunos pudieron escapar rápido y regresaron a recuperar sus tierras; otros no tuvieron la suerte de llegar en ese entonces. Eso sí, tarde o temprano, todos, casi todos, sin importar el tiempo y la distancia, se encaminaron de nuevo a nuestro pueblito lindo.

Abuela estuvo desde los doce años encerrada en una hacienda, muy lejos de aquí, la habían comprado como sirvienta, y cuando el dueño se quedó sin esposa, se casó con mi abuela, que para entonces tendría ya diecisiete años.

Tuvo como cinco hijas y tres hijos; según, por eso prefirió quedarse a vivir ahí hasta ver crecer a cada uno de ellos. Pero también quiso cuidar a sus nietos, ¡hasta sus bisnietos cuidó! Uno de ellos, según hasta pelirrojo era…

Y, eso sí, aun siendo la más viejita de la familia, se les escapó a todos los hijos, los nietos y bisnietos para regresarse al pueblo.

Por fin logró llegar, aunque muy cansada, con noventa y cinco años.

Le dio gusto ver al pueblo, casi idéntico a como lo recordaba de niña. Todos sus hermanos ya estaban descansando en el cementerio, pero los nietos y bisnietos de ellos la reconocieron porque entre hermanos son muy parecidos…

Cuando terminó de platicar con todos, cuando supo cómo la habían pasado todos en la vida, les dijo que ya era momento de despedirse: era ya muy vieja y debía descansar en la cima del cerro donde siempre jugaba cuando era niña.

Ella se fue solita. No quiso que nadie la acompañara, y pidió a sus familiares que subieran a buscarla en tres días.

Así lo hicieron, pero no pudieron encontrarla por ningún lado del cerro.

Hubo que construir en la cima un altar de madera, y también sembraron las flores más bonitas del pueblo.

Todo eso yo ni lo vi, ella me lo cuenta porque yo ni había nacido.

Un día que la cima del cerro estaba repleta de libélulas y flores, Abuelita regresó como una niña, y corrió hacia nuestro pueblito lindo para empezar su vida de nuevo.

Todo lo que hizo después te lo cuento. Ya llegó por mí. ¿Quieres que te la presente?

Ella es mi abuela…

La persona del sueño

Segunda parte. La vida

El señor del monte es un niño – El nieto, la libélula y un niño extraño – Sin nombre – Cuando llegan los Chaa – Animal o ser mágico – Abuelita del tiempo y el espacio – Abuela Och – La abuela que se hizo niña cuando subió al cerro – Los que robaron la magia y la llevaron a un castillo – Carta al joven aventurero – Los seres mágicos recuerdan al joven, él se olvida de sí – La princesa ya no lo era – ¿Te has perdido? – Carta para ti – Todo empieza y termina al mismo tiempo

Escrito e ilustrado por Rubén Camilo Solís Pacheco

 

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