La Persona del Sueño (XVIII)

By on junio 21, 2019

XVIII

El libro de los nombres

Érase una vez, en los tiempos de los ecos y las libélulas, que un muchacho llevaba muchos años intentando borrar su nombre, aunque todo el mundo ya le había dicho que hacer eso podría ser igual de peligroso que no hacerlo.

Cuando no tienes nombre, las personas empiezan a olvidarse de ti, incluso podrían verte de frente y jamás recordar quién eres. Además, los días se vuelven muy extraños. Cada amanecer dejas de ser la persona con nombre, y vas convirtiéndote en alguien casi inexistente para todos los demás. La gente a quienes ayudas se olvida de ti casi al instante de tu partida.

Eso sucede cuando dejas de tener nombre.

Pero al muchacho no le importaba. Para él era más importante seguir cumpliendo con sus misiones al azar y, si dejaba de lado su nombre, sería capaz de hablarle a seres misteriosos como los enanos, los aluxes, las hadas, los chaa, nahuales, el sombrerón, los gigantes, los ecos del monte, los pichingos, todos ellos, además de poder ir y venir sin problema del mundo humano hacia el mágico, una y otra vez.

El joven aventurero, por primera vez en todas las veces que sus aventuras han sido contadas, por fin encontró quien pudiera borrarle el nombre definitivamente: la persona del sueño. El hechizo era muy sencillo, pero imposible de hacer para cualquiera, porque la decisión de vivir sin nombre tampoco era algo común de conceder a quien sea. Aunque la persona del sueño fue quien invocó al libro de los nombres, todavía faltaba expresar las intenciones del muchacho y su deseo.

El libro de los nombres escuchó atentamente la historia del chico sin nombre, le agradó su interés por proteger los encuentros entre el mundo de los humanos y los seres mágicos, así que le pidió recordar, por última vez, cómo se llamaba. El muchacho, con mucho esfuerzo, hizo memoria para pensar en ese algo tan olvidado desde hace tanto tiempo.

libro nombres 1888

La Persona del Sueño

Primera Parte. La Voluntad

Un sastre y su amigo unicornio viajando en un barco – ¡Ayudando al amigo sastre! ¡Qué desastre! – Cuando los Ehuejcu se volvieron huecus – Los huecus de los Ehuejcu – Los huecus – Detectives por la mañana – Detectives por la tarde – Detectives por la noche – Polillita roja – El señor del monte – La persona del sueño sigue por aquí – El abuelo Genaro – Libélula y el nieto – El hechizo para borrar tu nombre – El viaje de la princesa – El libro de los nombres – El recuerdo de la princesa

Escrito e Ilustrado por Rubén Camilo Solís Pacheco

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Diario del Sureste