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Adán W. Echeverría-García
El daño del Neoliberalismo es profundo en México y en América Latina. Los nacidos en la década de los sesenta y los setenta, que durante los noventa tenían entre 20 y 30 años, tienen hijos hoy (2026) que se encuentran entre los 25 y 36 años, mostrando grandes desajustes en su comportamiento, evidenciando síntomas y trastornos en conductas de salud mental que necesitan urgentemente ser atendidas, evidenciadas, controladas, atacadas, jamás ignoradas, y mucho menos normalizadas
Dos generaciones de mexicanos, de latinoamericanos, que necesitan urgentemente atender su salud mental: los nacidos en la década de 80-90, y los nacidos a partir del 2000.
Observe usted su lucha diaria por subsistir, todos trabajando más de 50 o 60 horas semanales, 6 días a la semana; trabajan tanto padres y madres, muchos con dos diferentes trabajos, uno con seguridad social, uno sin seguridad social; uno como empleado, otro como emprendedor, artista, artesano, pero siempre sin poder ahorrar, con las tarjetas de crédito saturadas o ya dentro del buzón tributario; con casas “propias” que no han podido terminar de pagar, con créditos a 20 o 30 años que jamás bajan sus montos; algunos siguen rentando y han rentado durante toda su vida de adultos, sin descanso ni hacerse de una propiedad.
Si a eso se le suma su gusto por el alcohol y las drogas, ese espacio para olvidarse de sus problemáticas, todos son puntos que deben ser considerados a la hora de realizar estudios profundos de la salud mental de los mexicanos, de los latinoamericanos.
Mire usted a esa mujer de 60 años dando de balazos a una chica de 27 años, dejando a un bebé de 8 meses en la orfandad todo porque “Me enojó”. Observe usted a ese chico de 27 años abriendo fuego contra las personas en Teotihuacán que intentaban disfrutar de un paseo. Recapacite usted en esas chicas de 13 y 15 años que, por cosas de jugar al amor, al desamor, a los celos y a la rivalidad entre hembras, terminaron asesinando a otra adolescente de 15 años. Tenga usted un corazón de trapo y reconozca a ese joven de Chiapas cortándole las manos a la ex novia, otra jovencita de 27 años.
Reconozca las cifras: mientras que en 1970 nuestro país registraba 134.6 nacimientos por cada mil adolescentes (15 a 19 años), entre el 2000 y el 2015 México se consolidó como el país con la tasa más alta de embarazo adolescente de los miembros de la OCDE. En 2024, se registraron casi 8,000 nacimientos en niñas de 10 a 14 años.
Añadamos que en México la tasa de suicidios en jóvenes menores de 27 años ha mostrado una tendencia de crecimiento constante desde 1970; pasó de ser un evento poco frecuente para convertirse en una de las principales causas de muerte violenta. El INEGI en 2024 reportó 8,856 suicidios, considerándolo como la principal causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años. En septiembre de 2025, la tasa en este grupo de edad se mantiene en 10.2 suicidios por cada 100 mil habitantes. A nivel mundial, el suicidio es la tercera causa principal de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años, según datos recientes de la OMS.
Parta de los nacidos en la década de los 60, analice usted cómo se ha ido exacerbando la violencia en México, en esta América Latina, en ese decadente imperio gringo, en Europa. Todo el mundo occidental yéndose al caño.
Para las generaciones de los 60 y 70, el mayor peligro de muerte durante su juventud eran las enfermedades infecciosas y la falta de servicios básicos. Para los jóvenes de hoy (2026), el riesgo es predominantemente psicosocial y violento.
Reconocerá que el Monstruo Neoliberal cosecha lo que sembró desde inicios de la década de los 80.





























