La Luna

By on septiembre 5, 2019

Imelda Meraz

Como entre sábanas blancas que el viento mueve,

ellas medio cubrían tu luz…

 

Pero tú, tan coqueta, dejabas una parte descubierta

para dejarte ver…

O tal vez era el parpadeo de mis ojos al abrir y cerrar.

 

Te vi tan bella esa madrugada

en la que me despertaste.

 

Sentí tu brillante luz

Y te observé a esas altas horas de la madrugada…

 

Entre el calor de mis cobijas,

y las ganas de seguir viendo tu espectáculo,

el sueño me venció y únicamente quedó tu recuerdo.

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Diario del Sureste