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Hay momentos en el que los amantes de buen cine encontramos joyas que nos conmueven. Eso me ocurrió con La inevitable derrota de Mister y Pete, producción estrenada en 2013 que, hasta ahora, en 2026, pude constatar es un trabajo sumamente meritorio, en el que las actuaciones de los más jóvenes del reparto resultan ser la columna vertebral. Esta película ha sido valorada como una obra de cine social contemporáneo que combina denuncia, humanidad y sensibilidad artística.
El director George Tillman Jr., realizador que siempre ha apostado a proyectos fílmicos que tengan en roles principales a actrices y actores afroamericanos, o bien, como coprotagonistas, ha producido la exitosa saga de películas de “Barbershop” y su spin-off “Beauty Shop”. Además, dirigió en el 2000 “Men of honor”, drama basado en un hecho real de un suboficial de la Marina estadounidense, protagonizada por Cuba Downey Jr., y Robert DeNiro.
Regresando a La inevitable derrota de Mister y Pete, fue escrita por el también guionista y productor Michael Starrbury, manteniendo su postura de abordar temas sociales complejos, especialmente relacionados con la identidad afroamericana, la injusticia y las desigualdades estructurales. Lo loable es que su narrativa no expone necesariamente lo mejor de los norteamericanos de color, sino precisamente varios de sus habituales pecados, casi siempre relacionadas con las miserables condiciones existentes en barrios marginales.
En una historia lineal aparentemente sencilla, seguimos el infortunio de dos niños: el protagonista Mister (Skylan Brooks) y su compañero Pete (Ethan Dezon). Mister es negro y Pete es asiático; ambos sufren las penurias ocasionadas por el abandono de sus respectivos papás, el maltrato y la decadencia por ambos tener madres adictas a las drogas.
La policía y otras autoridades constantemente están a la caza de niños abandonados cuando sus padres son detenidos o mueren por algún crimen. Gloria (Jennifer Hudson), madre de Mister, es detenida por la policía estando drogada, los niños se esconden y evitan ser capturados. Esperan en el departamento donde vive Mister la liberación de Gloria, algo que sucede normalmente a los pocos días, pero pasan dos semanas sin noticias, por lo que se ven obligados a utilizar su ingenio para sobrevivir.
La película retrata de manera efectiva el entorno marginal de los barrios Bajos de Nueva York, mostrando sin pudor la crudeza de la pobreza, la drogadicción y el abandono infantil, utilizando una fotografía que nos hace sentirnos parte de la trama, testigos oculares de los acontecimientos.
Aplaudo la fuerza artística de este filme que nos enseña estos desgarradores elementos desde la perspectiva de los niños.

George Tillman Jr. evita el exceso de melodrama, apostando por una cámara cercana, casi documental en algunos momentos, transmitiéndonos la angustia cotidiana de los personajes y su lucha por sobrevivir.
Sobresale el enorme sargento Pike (Adewale Akinnuoye-Agbaje), Alice (Jordin Sparks), amiga de Mister y su madre; Henry (Jeffrey Wright), exmilitar veterano que ahora es pordiosero) y Kris (Anthony Mackie), el “vendedor” de la zona. Todos cumplen un rol muy específico en la historia.
Si bien en el filme la ciudad aparece como un espacio hostil, también observamos destellos de humanidad, siendo uno de sus mayores logros equilibrar el sufrimiento con momentos de amistad, imaginación y resiliencia. Presenta el agobiante dolor ante la pobreza, sin destruir completamente la esperanza.
Es una película hecha con amor. La productora ejecutiva, Alicia Key, no solo aportó dinero para su realización, sino que, además, se encargó de aportar la música que complementa la identidad contemporánea y emocional de la obra.
La inevitable derrota de Mister y Pete funciona como una denuncia de las fallas del sistema social estadounidense, enseñando la negligencia institucional, el racismo y la invisibilidad de los niños pobres, todo esto a través de personajes y emociones en vez de discursos políticos.
Para concluir, debo destacar la labor histriónica del talentoso y joven actor Skylan Brooks como Mister, ofrece una interpretación muy contenida y humana, transmitiendo madurez prematura y vulnerabilidad. También Ethan Dizon como Pete es fabuloso, su capacidad para reflejar su dolor hasta el límite, llorando como lo haría cualquier otro niño ante el abuso de los adultos. Como dije al principio, la química entre estos dos protagonistas aporta autenticidad y hace que la trama resulte profundamente cercana a nosotros.
Jennifer Hudson es otra actriz impresionante, su calvario y redención como Gloria están llenos de escalofriante realismo.
Hubo escenas en que me resultó imposible contener las lágrimas, pero, vamos: de eso se trata el buen cine ¿no? De emocionarnos.

https://www.youtube.com/watch?v=yUBnTs3z5jI
RICARDO PAT





























