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Personajes como Salim Alcocer Lixa son sumamente especiales. Son contados los casos en los que una persona no solo es un artista talentosísimo, sino también un creyente del poder del altruismo. Para quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo, convivir, trabajar y participar con él en infinidad de sus inagotables proyectos, la dimensión de su grandeza humana adquiere un estatus de admiración, de inspiración y, en mi caso, de compromiso.
Mi relación con el Tío Salim Alcocer Lixa inició en la década de los 80. Tuve oportunidad de trabajar con él en programas de TV, de radio, en proyectos de prensa (Salim aparece en una aventura de mi personaje Pibil, defensor de los angustiados, en el periódico ‘¡Por Esto!’), diseñando eventos especiales, etcétera. Este caudal de momentos propició que edificáramos una sincera amistad, siempre aderezada con humor, principalmente humor blanco, del cual fue un auténtico maestro.
Las veladas con Salim eran muy divertidas. Estuviéramos tomando café, planificando algún espectáculo, desarrollando algún guion, o supervisando algo importante, los chistes, las ocurrencias y las bromas eran el platillo principal. Siento una mezcla de orgullo y agradecimiento con él al ser uno de los primeros grandes del humorismo en Yucatán que me distinguió con su aprobación a mis creaciones humorísticas. A tal grado, que muchos de mis chistes e ideas terminaron formando parte de sus rutinas en las fiestas infantiles.
Con el paso de los años, me convertí en un aliado importante que lo ayudó a desarrollar eventos masivos, como aquellos festivales infantiles en el Polifórum Zamná, llenos a reventar, donde demostraba su capacidad para entretener a audiencias masivas; o presentaciones en la Feria de Xmatkuil; sus secciones en el suplemento Infantil del periódico Por Esto (como el Cuadro de Honor); el exitoso programa Radio Fantasía; sus columnas para Diario del Sureste, culminando en el festival en homenaje a sus 50 años de carrera artística en el teatro Armando Manzanero en el año 2022.
Fue un honor acompañarlo en estas aventuras. Era el mejor animador infantil de nuestro estado, un artista muy completo que cantaba, era ventrílocuo, mago, conductor, productor, organizador y, sobre todo, generoso cuando era requerido serlo.
Siempre estaré agradecido a Tío Salim. Siempre trató a mi familia con un cariño especial; estuvo en sus cumpleaños, los alentaba, se preocupaba por su bienestar y me ayudaba a atesorarla, aconsejándome no distraerme en cosas banales y riesgosas.
Fue muy triste su repentino deceso, cuando estaba sumamente entusiasmado por su retorno a la televisión, ya que nuestro mutuo amigo, Carlos Conde, director de producción de Tele Yucatán, lo había convencido de volver a la que fue su casa durante tantos años. Precisamente él fue quien al licenciado Ariel López Tejero y un servidor nos empujaba a entender nuestra responsabilidad en este paso por la vida. Ambos tratamos de entender y aceptar lo inevitable.

Cuando sueño con seres queridos, estos son casi ‘sueños lúcidos’, de esos donde somos completamente conscientes de que estamos soñando mientras el sueño está ocurriendo. En mi sueño más reciente, Salim llega al café, como lo hacía cada vez que nos reuníamos para planificar aventuras. Me alienta a seguir creando chistes, seguir produciendo contenidos de humor blanco para radio, televisión, porque «quienes tenemos la capacidad de hacer reír, de divertir, de entretener, de generar carcajadas, hemo sido bendecidos por Dios, que nos dio el don para que lo prodiguemos generosamente a nuestro pueblo». Desperté en lágrimas, agradecido por este consuelo onírico.
Gracias, querido Tío Salim, por todo. Mi compromiso contigo sigue firme.
Tan es así que, en el proyecto conjunto que estamos desarrollando con Chupirul, Caramelo, Arielito, y otras amigas y colegas cercanos de llevar las Caravanas de la Alegría a municipios de Yucatán, tu nombre estará siempre presente, como un ícono de entrenamiento familiar y un maestro del humorismo blanco.
El impacto de este genial animador infantil quedó debidamente registrado en el documental «Tío Salim, el arte de hacer reír«, producido por Metalmorfosis, que se transmitió en Tele Yucatán. Pueden disfrutarlo en el canal de YouTube de Diario el Sureste. www.youtube.com/watch?v=Pt9YHF31_p8

RICARDO PAT





























